La Biblia en un año - La Biblia de las Américas

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 27/06/2017

Salmos 73-77

Versión actual:
La Biblia de las Américas

Capítulo 73

El destino de los malos

 1Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los puros de corazón. 2En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos. 4Porque no hay dolores en su muerte, y su cuerpo es robusto. 5No sufren penalidades como los mortales, ni son azotados como los demás hombres. 6Por tanto, el orgullo es su collar; el manto de la violencia los cubre. 7Los ojos se les saltan de gordura; se desborda su corazón con sus antojos. 8Se mofan, y con maldad hablan de opresión; hablan desde su encumbrada posición. 9Contra el cielo han puesto su boca, y su lengua se pasea por la tierra. 10Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, y beben las aguas de la abundancia. 11Y dicen: ¿Cómo lo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo? 12He aquí, estos son los impíos, y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas. 13Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia; 14pues he sido azotado todo el día y castigado cada mañana. 15Si yo hubiera dicho: Así hablaré, he aquí, habría traicionado a la generación de tus hijos. 16Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí, 17hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos. 18Ciertamente tú los pones en lugares resbaladizos; los arrojas a la destrucción. 19¡Cómo son destruidos en un momento! Son totalmente consumidos por terrores repentinos. 20Como un sueño del que despierta, oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia. 21Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, 22entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti. 23Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha. 24Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria. 25¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. 26Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. 27Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles. 28Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.

Capítulo 74

Apelación a Dios en contra del enemigo

 1Masquil de Asaf. Oh Dios, ¿por qué nos has rechazado para siempre? ¿Por qué se enciende tu ira contra las ovejas de tu prado? 2Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde los tiempos antiguos, la que redimiste para que sea la tribu de tu heredad, y de este monte Sion donde has habitado. 3Dirige tus pasos hacia las ruinas eternas; todo lo que hay en el santuario lo ha dañado el enemigo. 4Tus adversarios han rugido en medio de tu lugar de reunión; han puesto sus estandartes por señales. 5Parece como si alguien hubiera levantado el hacha en espeso bosque. 6Y ahora, toda su obra de talla hacen pedazos con hachas y martillos. 7Han quemado tu santuario hasta los cimientos; han profanado la morada de tu nombre. 8Dijeron en su corazón: Arrasémoslos por completo. Han quemado todos los santuarios de Dios en la tierra. 9No vemos nuestras señales; ya no queda profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo. 10¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el adversario? ¿Despreciará el enemigo tu nombre para siempre? 11¿Por qué retiras tu mano, tu diestra? ¡Sácala de dentro de tu seno, destrúyelos ! 12Con todo, Dios es mi rey desde la antigüedad, el que hace obras de salvación en medio de la tierra. 13Tú dividiste el mar con tu poder; quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas. 14Tú aplastaste las cabezas de Leviatán; lo diste por comida a los moradores del desierto. 15Tú abriste fuentes y torrentes; tú secaste ríos inagotables. 16Tuyo es el día, tuya es también la noche; tú has preparado la lumbrera y el sol. 17Tú has establecido todos los términos de la tierra; tú has hecho el verano y el invierno. 18Acuérdate de esto, SEÑOR: que el enemigo ha blasfemado, y que un pueblo insensato ha despreciado tu nombre. 19El alma de tu tórtola no entregues a la fiera; no olvides para siempre la vida de tus afligidos. 20Mira el pacto, SEÑOR, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de moradas de violencia. 21No vuelva avergonzado el oprimido; alaben tu nombre el afligido y el necesitado. 22Levántate, oh Dios, defiende tu causa; acuérdate de cómo el necio te injuria todo el día. 23No te olvides del vocerío de tus adversarios, del tumulto de los que se levantan contra ti, que sube continuamente.

Capítulo 75

Dios abate al malo y exalta al justo

 1Para el director del coro; según tonada de No destruyas. Salmo de Asaf. Cántico. Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano está tu nombre; los hombres declaran tus maravillas. 2Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad. 3Tiemblan la tierra y todos sus moradores, mas yo sostengo sus columnas. (Selah) 4Dije a los orgullosos: No os jactéis; y a los impíos: No alcéis la frente; 5no levantéis en alto vuestra frente; no habléis con orgullo insolente. 6Porque ni del oriente ni del occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento; 7sino que Dios es el juez; a uno humilla y a otro ensalza. 8Porque hay un cáliz en la mano del SEÑOR, y el vino fermenta, lleno de mixtura, y de éste El sirve; ciertamente lo sorberán hasta las heces y lo beberán todos los impíos de la tierra. 9Pero yo lo anunciaré para siempre; cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10Quebraré todo el poderío de los impíos, pero el poderío del justo será ensalzado.

Capítulo 76

El Dios de la victoria y del juicio

 1Para el director del coro; con instrumentos de cuerdas. Salmo de Asaf. Cántico. Dios es conocido en Judá; grande es su nombre en Israel. 2En Salem está su tabernáculo, y en Sion su morada. 3Allí quebró las saetas encendidas del arco, el escudo, la espada y las armas de guerra. (Selah) 4Resplandeciente eres, más majestuoso que los montes de caza. 5Fueron despojados los fuertes de corazón; durmieron su sueño, y ninguno de los guerreros pudo usar sus manos. 6A tu reprensión, oh Dios de Jacob, auriga y caballo cayeron en profundo sueño. 7Tú, sólo tú, has de ser temido; ¿y quién podrá estar en pie en tu presencia en el momento de tu ira? 8Hiciste oír juicio desde los cielos; temió la tierra y enmudeció 9al levantarse Dios para juzgar, para salvar a todos los humildes de la tierra. (Selah) 10Pues el furor del hombre te alabará; con un residuo de furor te ceñirás. 11Haced votos al SEÑOR vuestro Dios, y cumplidlos ; todos los que están alrededor de El traigan presentes al que debe ser temido. 12El cortará el espíritu de los príncipes; temido es por los reyes de la tierra.

Capítulo 77

Meditación sobre los hechos poderosos de Dios

 1Para el director del coro; según Jedutún. Salmo de Asaf. Mi voz se eleva a Dios, y a El clamaré; mi voz se eleva a Dios, y El me oirá. 2En el día de mi angustia busqué al Señor; en la noche mi mano se extendía sin cansarse; mi alma rehusaba ser consolada. 3Me acuerdo de Dios, y me siento turbado; me lamento, y mi espíritu desmaya. (Selah) 4Has mantenido abiertos mis párpados; estoy tan turbado que no puedo hablar. 5He pensado en los días pasados, en los años antiguos. 6De noche me acordaré de mi canción; en mi corazón meditaré; y mi espíritu inquiere. 7¿Rechazará el Señor para siempre, y no mostrará más su favor? 8¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Ha terminado para siempre su promesa? 9¿Ha olvidado Dios tener piedad, o ha retirado con su ira su compasión? (Selah) 10Entonces dije: Este es mi dolor: que la diestra del Altísimo ha cambiado. 11Me acordaré de las obras del SEÑOR; ciertamente me acordaré de tus maravillas antiguas. 12Meditaré en toda tu obra, y reflexionaré en tus hechos. 13Santo es, oh Dios, tu camino; ¿qué dios hay grande como nuestro Dios? 14Tú eres el Dios que hace maravillas, has hecho conocer tu poder entre los pueblos. 15Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah) 16Las aguas te vieron, oh Dios, te vieron las aguas y temieron, los abismos también se estremecieron. 17Derramaron aguas las nubes, tronaron los nubarrones, también tus saetas centellearon por doquier. 18La voz de tu trueno estaba en el torbellino, los relámpagos iluminaron al mundo, la tierra se estremeció y tembló. 19En el mar estaba tu camino, y tus sendas en las aguas inmensas, y no se conocieron tus huellas. 20Como rebaño guiaste a tu pueblo por mano de Moisés y de Aarón.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." (Dt 6:6-7)

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