Estudio bíblico de Salmos 82-84

Salmos 82, 83 y 84

Llegamos hoy, amigo oyente, al Salmo 82, y antes de entrar en él debemos decir honradamente que este es un Salmo que ha sido mal entendido por muchos. Un crítico que niegue la deidad de Jesucristo puede leer este Salmo y ridiculizarlo. También debemos destacar que éste es un Salmo profético que mira hacia el futuro del pueblo terrenal de Dios, la nación de Israel. Y en conexión con este tema debemos ver la gloria del Señor, y es algo maravilloso cuando estos dos temas se unen. Tenemos aquí una descripción profética del juicio que ejecutará Dios durante el período de la gran tribulación cuando salve al remanente fiel. Y comienza con esa nota. Leamos el versículo 1 de este Salmo 82:

"Dios se levanta en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga".

Esta acción de juicio aún no ha tenido lugar y se cumplirá en el futuro reino. Tendrá lugar en el milenio. Leamos el versículo 2 de este Salmo 82:

"¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de personas con los impíos?"

Es importante entender correctamente este versículo de la Escritura. ¿A quién está llamando dioses? Él está llamando dioses a los jueces porque ellos estaban actuaban en lugar suyo. Luego dicen los versículos 3 y 4:

"Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso, librad al afligido y al necesitado; ¡libradlo de manos de los impíos!"

Aquí tenemos algo que es muy importante. Cuando el Señor Jesucristo venga como juez a esta tierra, va a defender a los pobres, a los huérfanos, a los afligidos y a los necesitados. Así que en la actualidad, los jueces están ejerciendo su tarea en el lugar de Dios y deberían actuar juzgando con justicia y aplicando la ley tanto a las personas influyentes como a los más desfavorecidos de la sociedad. Leamos ahora el versículo 5:

"No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra".

Ciertamente podemos decir hoy que la sociedad está siendo sacudida, y en consecuencia aumenta la confusión y el desorden. Y la labor de los jueces se ha convertido en una tarea cada vez más problemática. Y ellos deberían tener en cuenta que las personas influyentes suelen encontrar con mayor facilidad la manera de burlar la acción de la justicia. Por lo tanto, los jueces deberían luchar por mantener la neutralidad e imparcialidad de la justicia, con un trato igual para todos, sin importar la procedencia, medios económicos o influencia de aquellos que han quebrantado la ley. Notemos ahora, lo que dice aquí el versículo siguiente, el versículo 6:

"Yo dije: Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo"

Ahora, ¿qué es lo que quiso decir cuando afirmó: "Vosotros sois dioses"? Recordemos que el Señor Jesucristo mismo citó este versículo cuando los judíos cuestionaron Su deidad. En Juan 10:33-37 leemos: "33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra Ley: Yo dije, dioses sois? 35Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis".

Él les decía que ellos estaban sentados en un lugar de juicio, y cuando uno se sienta en un lugar de juicio, en realidad uno está ocupando el lugar de Dios. Y muchos cristianos son culpables de actitud, al juzgar a otros cristianos. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 4:3-5: " 3En cuanto a mí, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano. ¡Ni aun yo mismo me juzgo! 4Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 5Así que no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones. Entonces, cada uno recibirá su alabanza de Dios". El apóstol decía que él iba a estar ante Dios algún día y por tal motivo, ni siquiera se juzgaba a sí mismo. Estimado oyente, cuando usted comienza a juzgar a alguien, es como si estuviera actuando de parte de Dios, representando a Dios, y entonces, al ocupar ese lugar, usted se constituye en un dios.

Hace muchos años tuvo lugar un juicio en la ciudad de Nueva York, y el juez que trató aquel caso de un matrimonio acusado de espionaje, me impresionó favorablemente. El juez dijo que la noche anterior al día en que tenía que dictar sentencia la pasó en oración. ¿Por qué? Porque iba a pronunciar una sentencia muy severa, iba actuar en lugar de Dios al hacer su decisión. Estaba ocupando el lugar de Dios al juzgar las vidas de dos personas que tendrían que ser castigados por haber cometido un grave delito contra su nación. Alguien que ocupa esa posición en la sociedad, debería ser una persona que reconoce el lugar, autoridad y jurisdicción de un Juez Supremo, que conoce la importancia de la oración para comunicarse con ese Juez Supremo, quien le ha permitido tener un cargo de gran responsabilidad en la aplicación de las leyes humanas. Habría que examinar críticamente y evaluar donde ha comenzado en algunos países la ruptura o desintegración progresiva del respeto a la ley y el orden; si en el elemento criminal, o en la forma en que algunos ejercen su profesión legal.

Así que cada vez que uno juzga está ocupando el lugar o posición de Dios. Los padres deberían ser conscientes de ello en relación con sus hijos. El apóstol Pablo dijo en Colosenses 3:20, "Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor". Pero ¿qué sucede cuando los padres no le comunican a sus hijos cuáles deben ser sus acciones o actitudes correctas, y no les forman adecuadamente? Creemos que Dios les hace responsables de esta conducta de omisión, pues están actuando, o dejando de actuar en lugar de Dios. Proverbios 1:8 dice: "Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre". Que Dios ayude al padre o a la madre que no esté guiando en el presente a sus hijos por un camino recto. Alguien dijo en cierta ocasión: "¿Qué podría ser peor que ir al infierno?" Y la respuesta que dio un maestro fue: Que un padre llegue a aquel lugar y reconociendo la voz de su hijo le pregunte: "¿Qué estás haciendo aquí?" Y que el muchacho le responda: "Papá, te he seguido a ti".

Así es que es como si Dios les estuviera aquí diciendo a los jueces: "Juzgad con rectitud. Sois como dioses, y todos sois hijos del Altísimo". Ahora, el versículo 7, de este Salmo 82, dice:

"Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis".

Dios les recordó a los jueces, que están en la tierra en lugar de Dios, que son seres humanos, y que un día futuro tendrán que presentarse ante Dios y ser ellos mismos juzgados. Y dice el versículo 8:

"¡Levántate, Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones!"

Ésta será la oración de la nación de Israel. Y con toda seguridad podemos unirnos a esa oración en el día de hoy. Todo le pertenece a Él y Él juzgará. Creemos que ésta es una oración que todos nosotros podemos dirigir a Dios en la hora actual. Y así llegamos al:

Salmo 83

Este Salmo fue escrito por Asaf, y es el último que tenemos escrito por él. Este es un Salmo bastante desconcertante. En realidad, uno no lo puede situar en la historia de la nación de Israel. Y en ese caso, sólo queda la opción de las suposiciones. Se trata de una oración imprecatoria, un clamor por justicia. El Salmista oró para que Dios liberara a Su pueblo de sus enemigos. Los primeros dos versículos de este Salmo 83 dicen:

"¡Dios, no guardes silencio! ¡No calles, Dios, ni te estés quieto!, porque rugen tus enemigos y los que te aborrecen alzan la cabeza".

Quienquiera que sea el enemigo, odiaba a Dios. ¿Acaso no sucede siempre así con un enemigo? Continuemos leyendo los versículos 3 y 4:

"Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid y destruyámoslos, para que no sean nación y no haya más memoria del nombre de Israel".

Esto se refiere a aquellos que han conspirado para lograr la destrucción de Israel. Algunos han tratado de encajar este salmo en la época del rey Josafat y otros han tratado de situarlo en otros períodos históricos. Para nosotros lo importante es observar que los enemigos de Dios expresaron claramente su odio hacia Él.

Y ahora comenzamos la sección del salmo que resulta difícil situar en la historia. Leamos los versículos 5 al 8:

"A una se confabulan de corazón. Contra ti han hecho alianza, las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos, Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot".

Y los hijos de Lot, por supuesto, serían los moabitas y los edomitas. Los nombres en este pasaje de la Biblia son los de los enemigos de Dios. No hay un período de la historia en el que puedan incluirse y este hecho hace que ésta sea una sección notable de la Biblia, porque parece que estos versículos se refieren al futuro. Aparentemente estas naciones que existían en el pasado aparecerán otra vez en el futuro.

En la actualidad Israel está rodeado de naciones árabes que aparentemente están unidas no tanto por ser árabes sino por ser musulmanas. Parece que estas naciones mencionadas en estos versículos volverán a existir durante los últimos tiempos. No existen hoy y no se corresponden a ninguna nación actual.

El resto del salmo es una oración imprecatoria que pide el juicio de Dios. Es retrospectiva en el sentido en que el salmista está diciéndole a Dios: "Juzga como lo has hecho en el pasado". Y dicen los versículos 9 y 10:

"Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el arroyo Cisón, que perecieron en Endor: fueron convertidos en estiércol para la tierra".

En el libro de los Jueces vimos cómo Dios juzgó a esas naciones. Hay quienes dicen que en el futuro Dios no juzgará de esta manera. ¿Qué no lo va a hacer? Lo ha hecho en el pasado, y lo podrá hacer en el futuro porque Dios no ha cambiado.

Recordemos que ésta no es la forma en que nosotros hoy, como creyentes, deberíamos orar. Deberíamos orar por nuestros enemigos, no para que Dios los castigue, pero para que se conviertan, para que se vuelvan a Dios. Entonces, esta oración pidiendo juicio es para los israelitas. Y luego Asaf indicó en el versículo 13:

"Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarascas delante del viento"

Usted recuerda esa rueda grande y pesada que se usaba para moler el grano en el pasado y que era arrastrada por los bueyes y sólo quedaba en el lugar la paja y la hojarasca que serían dispersadas por el viento. Aquí Asaf estaba pidiéndole a Dios que tratara e estas personas de esa manera. Luego en el versículo 14 leemos:

"Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa el bosque".

En otras palabras, le pide que actúe como un incendio forestal. Luego finaliza diciendo en el versículo 18:

"Y conozcan que tu nombre es Señor; ¡tú solo el Altísimo sobre toda la tierra!"

Estamos convencidos que la única forma en que este mundo va a conocer que Dios es Dios, será al encontrarse ante Él en juicio. La bondad de Dios debería llevar a los hombres al arrepentimiento, pero no es así. Si todos los seres humanos fueran sensibles a la persona y presencia de Dios, serían conducidos a Su presencia, pero en realidad su actitud les aleja cada vez más de Dios. Parece que las personas ya no tienen necesidad de Él. Sin embargo, creemos que lo necesitan desesperadamente. Y llegamos ahora al:

Salmo 84

En este salmo se destaca el énfasis levítico de esta sección. Éste es otro Salmo para los hijos de Coré. Debemos decir aquí que los hijos de Coré sirvieron en el tabernáculo y más tarde en el templo. Recordemos el pasaje de 1 Crónicas 26:1, que dice: "También fueron distribuidos los porteros, así: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf". Luego se incluía una larga lista de la familia de los coreítas. Ahora, también recordemos que Coré había dirigido una rebelión contra Moisés, por la que fue juzgado. Pero, por la gracia de Dios, estos descendientes estaban sirviéndole en el tabernáculo y en el templo. Después, en 1 Crónicas 26:12-13, dice: "12Entre éstos se hizo la distribución de los porteros, alternando los principales de los hombres en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa del Señor. 13Echaron suertes, el pequeño con el grande, según sus casas paternas, para cada puerta". O sea, que un hombre fue asignado para cada puerta y la elección de los mismos se hizo por suerte. Y así, hombres fuertes y robustos vigilaron el tabernáculo o tienda de reunión y más tarde guardaron cada entrada del templo. Vemos, pues, que el tabernáculo y el templo se destacaron en este salmo. Leamos ahora los versículos 1 y 2 de este Salmo 84:

"¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! ¡Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová! ¡Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo!"

¿Es éste hoy el anhelo de su corazón? ¿Desea usted reunirse con el pueblo de Dios? La iglesia es el lugar donde se experimentan la comunión y el compañerismo, y el lugar donde se predica la Palabra de Dios y Cristo es exaltado. Es allí donde usted puede crecer espiritualmente.

Ahora los hijos de Coré que servían en el templo vieron lo siguiente, que se describe en el versículo 3, que dice:

"Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío".

Creemos que los gorriones construyeron sus nidos en el templo de Salomón. Y el hombre que escribió este Salmo, miró hacia arriba y dijo: "Yo quiero morar aquí de la misma manera. Yo quiero vivir cerca de Dios". El Señor Jesús dijo que consideráramos los pequeños gorriones. No valen nada. En realidad, uno quisiera librarse de ellos por la forma en que cotorrean y ensucian todo. El Señor también dijo, en Mateo 10:29, "¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre". Así que ninguno cae sin que el Padre celestial lo vea. En realidad aquí el lenguaje es aún más fuerte, porque Jesús dijo que el gorrión cae en el regazo del Padre. Él lo sabe todo acerca de sus criaturas. Ahora, el versículo 9, de este Salmo 84, dice:

"Mira, Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido".

Aquí Dios fue presentado como nuestro refugio. Pon los ojos en el rostro de tu ungido, el Mesías. Y la referencia al ungido se refiere al Mesías, al Cristo, que reveló el rostro de Dios sobre la tierra.

El santuario, como vimos en el Levítico, era el centro mismo de la vida de Israel. Antes, la Iglesia, era el centro de la actividad social en muchos países. Y ahora ni siquiera es el centro de la vida religiosa, pero debería serlo. Escuchemos lo que dice el versículo 10:

"Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar donde reside la maldad"

Y eso fue precisamente lo que los hijos de Coré eran, los porteros. Preferían cuidar la entrada de la casa de Dios que habitar entre los que vivían lejos de Dios. Estimado oyente, le deseamos a usted la experiencia de todos aquellos que amaban a Dios y confiaban en Él. Hoy usted puede acercarse a Dios por medio del Señor Jesucristo. Y esta vivencia está bien descrita en los versículos 5 al 7 de este Salmo 84, que dicen según otra traducción: "Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle. Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses".

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