Estudio bíblico de Proverbios 11:26-12:22

Proverbios 11:26-12:22

Volvemos hoy estimado oyente, al libro de Proverbios, al capítulo 11, y vamos a comenzar con el versículo 26. Nos encontramos en una sección muy importante, por la sencilla razón que ahora nosotros podemos ver a este joven que ha entrado a la escuela de la sabiduría, realizando el curso de primer año. Esos cursos son siempre importantes, y a él le están enseñando algunas cosas muy prácticas. Lo más importante, por supuesto, la verdad fundamental es que el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría. Y esa es la primera lección que tiene que aprender. De allí en adelante, se le advierte que tiene que ser honrado. La honestidad y la integridad deben caracterizar al hijo de Dios. Este tiene que librarse del orgullo en su vida. Y ahora, en el versículo 26, de este capítulo 11, nos dice:

"Al que acapara el grano, el pueblo lo maldice, pero bendición cubre la cabeza del que lo vende."

Este versículo me recuerda al patriarca José en Egipto. El no acaparó el trigo. Lo recogió fielmente durante siete años y entonces pudo alimentar al mundo, incluyendo a su propio padre, a sus hermanos y a sus familias.

La frase el que acapara el grano me recuerda a otro personaje que se llamaba Nabal, y Nabal quiere decir "insensato". Él estaba casado con una mujer muy hermosa llamada Abigail. Ella era una mujer de mucho tacto, una persona muy agradable por cierto. Y nos preguntamos: ¿Por qué se casó con un hombre como este? Bueno, no lo sabemos, excepto que era un hombre rico. Y hallamos en la lectura de la Biblia que David, durante aquellos años en que se estaba escondiendo del rey Saul, había cuidado las ovejas de Nabal y le había ayudado en muchas ocasiones. Así que cuando David y sus hombres tuvieron hambre, le pidieron ayuda a Nabal. Nabal, sin embargo, se negó rotundamente a hacer nada por ellos. En realidad, él insultó a los mensajeros que David había enviado. David no podía soportar esa humillación y, furioso, fue a buscarlo. Por supuesto, usted recordará que entonces, la mujer de Nabal se encontró con David y le entregó una ofrenda de paz, evitando así que David le hiciera daño alguno a Nabal. Por ello decimos que este proverbio encaja perfectamente con Nabal.

También creemos que podríamos dar a este proverbio una aplicación espiritual. El trigo es la Palabra de Dios. Sería lamentable que algunos predicadores estuvieran reteniendo el trigo. Podría darse el caso que predicaran sobre temas políticos y sociales, en vez de enseñar la Palabra de Dios. Si hubiera casos así, deseamos que Dios tenga compasión de quienes retengan para sí mismos el trigo, en una época de hambre espiritual.

Pero esta advertencia no es solo para predicadores. Todos los que ocupamos otras posiciones, ¿no estaremos alguna vez reteniendo el trigo espiritual, el pan de vida, de aquellos que nos rodean? Usted podría dar un gran impulso a la enseñanza de la Palabra de Dios en el área en que vive. No olvidemos este proverbio: Al que acapara el grano, el pueblo lo maldice. Pero ¡qué emocionante es que alguien se acerque a darle las gracias por haberle entregado la Palabra de vida! Por ello este proverbio también dice que bendición cubre la cabeza del que lo vende, lo cual trasladado al terreno espiritual también significa que Dios bendice a aquel que entrega Su Palabra gratuitamente, sin ponerle un precio. Continuemos leyendo ahora el versículo 27 de Proverbios 11:

"El que procura el bien obtendrá favor, pero al que busca el mal, el mal le sobrevendrá."

Es decir, como escribió San Pablo a los Gálatas 6:7, "todo lo que el hombre siembre, eso también segará". Y el versículo 28 de Proverbios 11, dice:

"El que confía en sus riquezas caerá, pero los justos reverdecerán como el follaje."

Cuando el Señor Jesucristo presentó las parábolas, que creemos las observó en la vida real, habló acerca de un hombre que había recogido una cosecha tan abundante que decidió derribar sus graneros para edificar otros aun mayores. Y concentró toda su vida en esa tarea. No había nada malo en edificar graneros más grandes, pero el Señor dijo que él era un necio, un insensato, porque estaba tan interesado en construir esos enormes graneros aquí en esta vida, que no pensó para nada en edificar algo para después de esta vida, para la eternidad. Ese es el peligro de las riquezas. Nadie puede comprar su entrada al cielo. El que confía en sus riquezas ? dice aquí ? caerá. Y el versículo 30, dice:

"El fruto del justo es árbol de vida; el que gana almas es sabio."

Aquellos padres que aman a Dios y le honran con su vida, siembran en sus hijos la semilla de Su Palabra y pueden ir viendo sus vidas los frutos de la siembra realizada en oración y dependencia del Señor. Muchos hijos de destacados siervos de Dios se han destacado en la vida pública como gobernantes, científicos, y en una gran variedad de profesiones. El Salmo 128 nos muestra la imagen que proyecta este proverbio, del hombre justo, al decir: tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa. Así será bendecido el hombre que teme al Señor.

Hay cursos sobre cómo lograr la armonía en el hogar. Pero necesitamos algo más que tener algunas nociones sobre este tema, para poder ir más allá de la capa de barniz que suele aplicarse a ciertas situaciones familiares. Un breve curso en psicología acerca de cómo ser dulce y amable en el hogar no es la respuesta. Necesitamos experimentar un retorno a la Palabra de Dios y a una vida santa en el hogar, por la acción del Espíritu Santo. Muchos de nuestros problemas familiares se desvanecerían si los habitantes de la casa, que han sido declarados justos por la obra de Cristo, reflejaran esa justicia de Cristo. Recordemos a este proverbio que declara que El fruto del justo es árbol de vida.

Y el proverbio continúa diciendo: Y el que gana almas es sabio. Se le está dando mucha atención hoy al testimonio personal, y creemos que eso es bueno. Creemos que es una de las mejores cosas que está teniendo lugar en nuestro día y en nuestra generación. La Palabra de Dios lo ha estado diciendo siempre, el que gana almas es sabio. Y el versículo 31, último versículo de este capítulo 11, de Proverbios dice:

"Ciertamente el justo recibe su paga en la tierra, ¡cuánto más el malvado y el pecador!"

No hay ninguna duda que el juicio se está acercando. Seguimos avanzando en la lectura de los Proverbios y ahora pasamos a

Proverbios 12

En la escuela de la sabiduría, el joven se encuentra aun en su primer año de universidad, pero la instrucción que recibe es ya muy importante. Leamos el primer versículo de este capítulo 12:

"El que ama la instrucción ama la sabiduría; el que aborrece la reprensión es un ignorante."

El hombre que ama la instrucción es una persona que tiene una estimación real de la máxima prioridad, y de lo que en realidad es de un valor superior. Eso quiere decir que esa persona escuchará la instrucción. Sin embargo, debe decir que después de conseguir que las personas escuchen la Palabra de Dios, uno de los mayores problemas es lograr que obedezcan lo que la Palabra dice. Y la obediencia es absolutamente esencial. Notemos ahora lo que dice el versículo 2 de este capítulo 12:

"El bueno alcanza el favor del Señor, pero el Señor condena al hombre de malos pensamientos."

El Salmo 1:5 dice: No se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Indiferentemente de la fama, riquezas, o de una elevada posición ante la estimación de las personas. El malvado llegará a un final triste y lamentable. Con toda seguridad, Dios va a juzgar a tales personas. Por eso dice aquí que el Señor condena al hombre de malos pensamientos o designios. Continuemos leyendo el versículo 3 de este capítulo 12:

"El hombre no se afirma por medio de la maldad, pero la raíz de los justos no será removida."

El Señor dio una parábola que trata sobre este asunto. En el Sermón del Monte contó sobre un hombre que edificó su casa sobre la roca, mientras que otro edificó la suya en la arena. (Mateo 7:24-27). La roca, por supuesto, simboliza a Cristo, el fundamento sólido de la Palabra de Dios. Ahora, en este primer año de estudios universitarios, el joven recibe consejos en cuanto a elegir una esposa. El versículo 4, de este capítulo 12, dice:

"La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la mala es como carcoma en sus huesos."

Aquí podemos recordar a las maravillosas esposas que se mencionan en el Antiguo Testamento. Eva debe haber sido una persona encantadora, a pesar del hecho de que ella escuchó a la serpiente. Creemos que también Sara fue una esposa modelo, de acuerdo con 1 Pedro 3:6. Y Jocabed, la madre de Moisés, fue sin duda una mujer extraordinaria.

Pero hubo otras que no fueron tan buenas, y podrían ser descritas como "carcoma de huesos". La esposa de Job, por ejemplo, no fue de mucha ayuda para él. Es interesante ver que Satanás le quitó a Job todo aquello en lo cual él se apoyaba, con excepción de su esposa, de lo cual podemos deducir que Satanás supo que ella no sería de mucho apoyo para Job. Debe significar que ella no tendría que haber sido de mucha ayuda para Job. Y luego, por supuesto, tenemos a Atalía, una mujer sanguinaria, cuya madre era la malvada Jezabel. Así podemos ver que en la Biblia hay muchas ilustraciones de este proverbio.

Escuchemos lo que escribió Ogden Nash: "Para mantener su matrimonio como una copa rebosando de amor, siempre que esté equivocado, admítalo; y cuanto tenga razón, permanezca en silencio". Sigamos adelante ahora en el libro de Proverbios leyendo los versículos 5 al 7, de este capítulo 12:

"Los pensamientos de los justos son rectitud; los consejos de los malvados, engaño. Las palabras de los malvados son como emboscadas para derramar sangre, pero a los rectos los libra su propia boca. Dios trastorna a los malvados y dejan de existir, pero la casa de los justos permanece firme"

Podemos decir que Dios cree en la ley y en el orden. Y tiene mucho que decir contra el hombre sin ley. El tiene mucho que decir sobre los que se rebelan a Su autoridad. Ahora, el versículo 8, dice:

"Por su sabiduría es alabado el hombre, pero el perverso de corazón es despreciado."

Al leer estas palabras pensamos en Gedeón y en su hijo: Gedeón debe ser elogiado por su sabiduría, y Abimelec, su hijo, tiene que quedar expuesto al desprecio. Luego, el versículo 9 dice:

"Más vale el despreciado que tiene quien lo sirva, que el jactancioso que carece de pan."

Parece como que se está haciendo un contraste, diciendo que es mejor ser envidiado, que aquel que se deleita en hacer una ostentación vacía, mientras que al mismo tiempo no tiene pan que comer. Otra traducción lo expresa así: "Más vale menospreciado pero servido, que reverenciado pero mal comido"

Ahora, notemos lo que dice el versículo 10, de este capítulo 12, de Proverbios:

"El justo cuida de la vida de su ganado, pero el corazón de los malvados es cruel."

Aunque ya hemos mencionado esto en otra oportunidad vamos a volver a repetirlo. Es acerca de la muerte del padre del autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee. El padre del Dr. McGee murió en un accidente en una desmotadora de algodón cuando el Dr. McGee tenía solamente 14 años de edad, cuando el muchachito pensaba que su papá era un héroe. Y él decía que nunca había podido superar esa experiencia. Pero ya hemos mencionado cómo en cierta ocasión él se detuvo cuando vio que un ranchero vecino había dejado abierta la puerta del corral y el ganado estaba saliendo y esparciéndose por el campo. Él descendió de su carro y después de hacer regresar a todos los animales, cerró la tranquera. Volvió a su carro y nunca le dijo nada a nadie acerca de esto.

También ? el Dr. McGee ? recordaba otra historia cuando estaban haciendo cierto viaje con su padre, y en aquellos días sólo había caminos de tierra, transitados por coches antiguos tirados por caballos. Adelante de ellos pues, iba un hombre que estaba ebrio y estaba golpeando demasiado a su caballo. Como el otro carro bloqueaba el camino, el padre del Dr. McGee se bajó de su carro y fue a conversar con el hombre acerca de la forma en que estaba tratando a su animal. Este hombre, fuera de control por su estado de ebriedad, se ofendió y se bajo de su carro y quiso golpear al padre del Dr. McGee. Él pudo esquivar ese golpe y el Sr. McGee le dio otro golpe y lo hizo caer a tierra; le dijo que regresara a su carro y que no volviera a golpear a su caballo, y al decir eso le quitó el látigo con el cual estaba castigando al animal. Ahora, el Dr. McGee contaba que eso le impresionó mucho y al recordar ese incidente, le gustaba mucho aquel versículo, este Proverbio de la Escritura que dice: El justo cuida de la vida de su ganado... Alguien que tenía varios perros dijo una vez que juzgaba a las personas por la reacción de sus animales hacia ellas. Los perros parecen conocer el carácter de la persona y saben si van a ser maltratados o no por ella. Es muy interesante ver que un animal parece conocer el carácter humano, quizás mejor que nosotros mismos. Continuemos con el versículo 11, de este capítulo 12, de Proverbios:

"El que labra sus tierras se saciará de pan, pero el que se une a vagabundos carece de entendimiento."

Aquí se aconseja al joven estudiante a permanecer en su trabajo, a mantenerse ocupado, y no andar de un lado para otro ocupándose en cosas vanas, perdiendo el tiempo. Podemos ver que por todo este capítulo tenemos contrastes como éste. Al seguir adelante ahora en este maravilloso capítulo 12, de Proverbios, veamos lo que nos dice el versículo 12:

"Codicia el malvado la red de los malvados, pero la raíz de los justos da fruto."

En esta sección observamos que hay repetición para un mayor énfasis. Después de todo, la repetición es la mejor clase de enseñanza, si usted es capaz de persistir en el sistema. Si usted continúa repitiendo una cosa, su alumno nunca lo olvidará. Pues bien, en el versículo 15, tenemos lo siguiente:

"Opina el necio que su camino es derecho, pero el sabio obedece el consejo."

Es posible que al oírlo usted recuerde a quien correspondería este proverbio. Nos referimos a Roboam, el hijo de Salomón. El rechazó el consejo sabio de los ancianos del reino, lo cual precipitó su propia caída y una guerra civil en su nación. Leamos ahora los versículos 17 y 18, de este capítulo 12, de Proverbios:

"El que dice la verdad proclama justicia, pero el testigo falso, engaño. Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina."

Si usted escucha alguna vez un mensaje que expone la Palabra de Dios, habrá veces en que sentiría como si una espada le tocara el corazón. Y si usted no está dispuesto a aceptar esa verdad, recuerde la actitud del hipócrita, que se oculta tras el odio y la amargura. Por tal motivo, a veces nos preocupa cuando alguien reacciona con mucha crítica ante un predicador y su mensaje, aunque no abiertamente, sino más bien a sus espaldas.

Continuemos leyendo los versículos 19 al 21:

"El labio veraz permanece para siempre; la lengua mentirosa, solo por un momento. Engaño hay en el corazón de los que maquinan el mal, pero alegría en el de quienes aconsejan el bien. Ninguna adversidad le acontecerá al justo, pero los malvados serán colmados de males."

Todos estos proverbios tienen que ver con la lengua, la lengua mentirosa y la lengua veraz. Están en contraste. La Palabra de Dios tiene más que decir sobre la lengua, más juicio sobre los abusos de la lengua, que lo que tiene que decir sobre el uso y el abuso del alcohol. Sin embargo resulta interesante que una lengua engañosa y chismes pueden introducirse hoy en algunos círculos cristianos, mientras que una persona ebria sería rechazada.

Y, finalmente por hoy, leamos el versículo 22 de proverbios 12:

"Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero le complacen quienes actúan con verdad."

Una de las virtudes que debería caracterizar al hijo de Dios es su amor a la veracidad. Y esto es algo que cae por su propio peso. Porque una persona se convierte en un hijo de Dios por haber dado el paso de fe de aceptar la gracia de Dios, es decir, el don gratuito de la vida eterna, expresado en la obra redentora del Señor Jesucristo en la cruz. Así que, aquel que dijo Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. O sea, que estamos hablando de personas que han llegado a Dios por el camino que es Jesucristo, y han recibido la vida eterna por haber creído en la verdad, que es Cristo. ¿Cómo entonces no van a amar al Señor Jesucristo? ¿Cómo no van a amar la verdad? ¿Cómo no van a practicar la verdad?

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