Estudio bíblico de Proverbios 20

Proverbios 20

En este día, amigo oyente, llegamos al capítulo 20 del libro de Proverbios, y al hacerlo podemos ver que en esta sección nos presenta la sabiduría de Salomón. Y aunque de hecho está dirigida en particular hacia el hombre joven, en realidad se aplica a todos los creyentes. En realidad, los que no son creyentes también pueden aprender mucho de estos proverbios. Creemos que la lectura y el estudio de la Palabra de Dios tendrán un efecto muy definido sobre la vida de cualquier persona. O le llevará a usted a Dios, o le alejará de Él. Estimado oyente, su reacción a la Palabra de Dios no le permitirá ser neutral.

Esta es la primera vez que hay una advertencia con respecto al alcohol y los excesos de la bebida. Se supone que el alcohol ha destruido más hogares y vidas individuales que ningún otro factor individual. Leamos ahora el versículo 1 de este capítulo 20 de Proverbios.

"El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora; ninguno que por su causa yerre es sabio."

Siempre ha habido una controversia sobre si el vino del Nuevo Testamento era una bebida que podía embriagar. Creemos que el Señor Jesús no hizo ese tipo de vino en la boda de Caná de Galilea. Hay algunos que argumentan que en el clima cálido de Israel todo lo que uno tenía que hacer era poner el zumo de uva en un odre y con el tiempo fermentaría. Sin embargo en el milagro de Caná el Señor Jesús comenzó con agua, y en unos pocos segundos obtuvo vino. En esa ocasión el líquido no habría tenido tiempo para fermentar. Y tenemos que recordar que la boda de Caná era un servicio religioso, y todo aquello que tenía que ver con levadura (que implicaba fermentación) estaba prohibido. Fue por esta razón que en la época de la Pascua y en la institución de la Cena del Señor, el vino no pudo haber estado fermentado. Y en el pan, la fermentación era la obra de la levadura, y la levadura estaba prohibida en el pan y en todo lo demás. Las bebidas embriagantes fueron censuradas por la Biblia y en este primer versículo lo hemos comprobado. Otra versión de Proverbios 20:1, dice, "El vino lleva a la insolencia, y la bebida embriagante, al escándalo; nadie bajo sus efectos se comporta sabiamente".

Es imposible dejar de destacar los daños que el alcoholismo causa a nuestra sociedad. Los efectos destructivos para la salud son hechos públicos y reconocidos por las autoridades sanitarias. Resulta alarmante la popularidad que las bebidas alcohólicas está teniendo en las reuniones juveniles, en las que los jóvenes parecen no tener conciencia de los males que esa ingestión incontrolada causa a su salud, y de las consecuencias irreversibles que tendrá en su futuro. Por otra parte, hablando de los males sociales, las estadísticas del número de accidentes causados por personas bajo la influencia del alcohol habla por sí misma. También son evidentes los esfuerzos y las restricciones de las autoridades de tráfico para evitar las tragedias que se están produciendo. Pero, bien, sigamos adelante; leamos ahora el versículo 3, de este capítulo 20, de Proverbios:

"Honra es del hombre abandonar la contienda, pero cualquier insensato se enreda en ella."

Una de las marcas del cristiano debería ser el no prolongar la tensión y los conflictos. Alguien ha dicho que las únicas personas con las que tenemos que cuidar nuestras relaciones y arreglar los malos entendidos son aquellas que nos han ayudado. En otras palabras, que tenemos que devolver bien por bien. Pero no debemos tratar de arreglar las cuentas con nuestros enemigos. No tenemos que responder a malas acciones, con malas acciones. En cambio, debemos entregarnos a nosotros mismos y al problema en manos de Dios. En Romanos 12:19, el Señor dijo: Mía es la venganza, yo pagaré. En base a ello, Dios nos dice que no nos venguemos de nadie. EL intentar de llevar un asunto con nuestras propias manos constituye un abandono del sendero de la fe. Dios puede ocuparse de nuestro problema mucho mejor que nosotros mismos.

El hijo de Dios tendría que recordar lo que el Apóstol Pablo dijo en su carta a los Filipenses, capítulo 4, versículo 5: Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Y el señor Matthew Arnold tradujo la "gentileza" como una cortesía dulce, amable. Este es el significado de este proverbio. Honra es del hombre abandonar la contienda. ¡Cuán importante es tener esta actitud! Ahora, el versículo 4, de este capítulo 20, dice:

"El perezoso no ara a causa del invierno; luego, cuando llegue la siega, pedirá y no hallará."

Israel tenía un clima moderado, y el invierno era la estación para preparar la tierra para la siembra de la primavera. Pero el haragán, el perezoso, diría que hacía demasiado frío, y que entonces él esperaría al abrigo del calor, a que el tiempo mejorara y estuviera más templado. El problema era que cuando el tiempo fuera más cálido ya era demasiado tarde para arar la tierra. Ese sería precisamente el momento para sembrar. Hay una cierta nota de humor en este versículo.

Nos recuerda al hombre que tenía un problema en el techo de su casa que goteaba cuando llovía. Nunca terminaba de arreglarlo porque cuando estaba lloviendo, no quería trabajar en él, y cuando no estaba lloviendo, creía que no necesitaba arreglarlo.

Llegamos ahora a un grupo de Proverbios y que, a primera vista parecen no estar relacionados entre sí. Sin embargo, parece haber una relación entre ellos basada en palabras que hablan sobre la bondad o principios morales. Vamos a leer, pues, toda esta sección aquí y tener esto en mente. Y vamos a enfatizar las palabras que creemos necesitan énfasis al hacer nuestra lectura. Se encuentran prácticamente en cada uno de estos Proverbios. Y el versículo 6, dice:

"Muchos hay que proclaman su propia bondad, pero un hombre de verdad, ¿quién lo hallará?"

La palabra que deseamos destacar aquí, es la palabra bondad. Y luego el versículo 7 dice:

"Camina en su integridad el justo y sus hijos son dichosos después de él."

Integridad es aquí la palabra. Y veamos el versículo 8:

"El rey, al sentarse en el trono para juzgar, con su mirada descubre todo mal."

Y aquí, no solamente hay una palabra, sino tres palabras: descubre todo mal, que implican purificar o quitar todo lo indecente del reino. Luego, el versículo 9:

"¿Quién puede decir: «Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado»?"

La palabra que podemos destacar aquí es "limpio". Y luego, en el versículo 10, leemos:

"Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son detestables para el Señor."

Aquí vemos que la falsedad está contrastada con la bondad, Y luego, en el versículo 11 tenemos:

"Aun el niño es conocido por sus hechos, si su conducta es limpia y recta."

El énfasis aquí está en la bondad, incluso entre los niños. Y luego, en el versículo 12, leemos:

"El oído que oye y el ojo que ve, ambos igualmente ha hecho el Señor."

El pensamiento de este versículo es que uno debe usar su cabeza. Dios le ha dado a usted ojos, le ha dado a usted oídos. Escuche y mire. Eso no es sólo un buen consejo antes de cruzar una calle, sino que también es bueno cuando uno tiene que enfrentarse con la vida todos los días.

A través de todo este grupo de proverbios, vemos dos grandes principios. En primer lugar el versículo 9, que decía: ¿Quién puede decir? Yo he limpiado mi corazón. Limpio estoy de mi pecado. Bien, ¿puede usted, estimado oyente, decir esto? Estoy seguro que ni usted ni yo podemos decirlo. Incluso los niños más pequeños revelan tener su propio temperamento, con reacciones que incluso nos sorprenden por la naturalidad con que manifiestan su carácter. Y así, poco a poco, al crecer, van mostrando las características de sus mayores, y los efectos de la depravación total de la raza humana. Si usted quiere culminar su viaje en el cielo, primero tendrá que ser renacido por Dios. Como le dijo el Señor a un hombre bueno y religioso, en Juan 3:3, El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Así es que nadie puede considerarse a sí mismo como bueno, puro, limpio y justo, hasta que haya venido a Cristo para recibir la salvación, y se haya revestido de la justicia de Cristo. Entonces esa persona será aceptada como hija de Dios. Pero aun entonces persistirá en nosotros esa vieja naturaleza pecaminosa, hasta que entremos en la gloria celestial.

Pero en el libro de los Proverbios podemos ver que la bondad y la integridad tienen valor y le importan a Dios. La pureza tiene valor para Dios. Y el hijo de Dios debe vivir de una manera tal que realce el evangelio de la gracia de Dios.

Aquí tenemos una buena pregunta que nos han formulado muchas veces: "Si en un país donde se niega a Dios y al cristianismo, usted fuera arrestado por ser un cristiano, ¿habría la suficiente evidencia como para condenarlo?" Supongamos que si usted fuera conducido ante un juzgado acusado de ser cristiano, ¿encontraría el juez la suficiente evidencia como para condenarle? ¿O podría usted ser declarado inocente y puesto en libertad? ¿Podrían sus acusadores mirar a su vida y descubrir que usted no está viviendo como un cristiano debería vivir? ¿Considerarían que usted no lleva una vida de integridad? ¿Podrían no encontrar bondad, ni el deseo de ser puro?

El segundo pensamiento o principio que encontramos en estos proverbios es el siguiente: Dios le ha dado a usted ojos para ver y oídos para oír. Entonces, utilícelos. Deténgase, mire y escuche. No camine a ciegas a través de la vida, viendo pero, en realidad, no viendo. Utilice su vista, abra sus oídos. Dios le ha dado una cierta medida de sentido común e iniciativa. Escuche las noticias que Dios tiene para usted. Usted no puede hacerse a sí mismo puro. Solo Dios puede purificarle. Dios puede darle una posición ante El que remueva toda la culpa de su pecado y le capacite para vivir con integridad en este mundo. Ahora, el versículo 13, de este capítulo 20 de Proverbios, dice:

"No ames el sueño, para no empobrecerte; abre tus ojos y te saciarás de pan."

Estas palabras son un estímulo para trabajar. Encontramos la misma idea en las palabras de Pablo en 2 Tesalonicenses 3:10, donde les dijo que si alguien no trabajaba, que tampoco comiera. Aquellos cristianos estaban tan entusiasmados con la posibilidad del regreso del Señor, que se limitaban a esperarle. Es hermoso vivir la anticipación de Su regreso y esperarle, Pero ello no implica que la manera de esperarle sea simplemente sentarse y ponerse a contemplar el espacio. Una auténtica anticipación de la venida del Señor debería motivar a una persona a dedicarse al trabajo con mayor intensidad. Ahora, aquí tenemos otro Proverbio que podemos leer el versículo 14:

"El comprador dice: «¡Malo, malo!», pero cuando se va, se jacta por la compra."

Este proverbio revela cierto sentido del humor. Una persona va a comprar un artículo, y al observarlo le dice al vendedor que no le gusta, comienza a destacar sus defectos y comienza a regatear, ofreciendo pagar un precio inferior por el citado artículo; y el vendedor, finalmente, accede a vendérselo. Después, el comprador les muestra el artículo a sus familiares y conocidos y se jacta de la buena compra que ha hecho. Así es la naturaleza humana, ¿no es así? Ahora leamos el versículo 15:

"Hay oro y multitud de piedras preciosas, pero joya más preciosa son los labios prudentes."

El sentido de valores de la actualidad está totalmente equivocado. A la persona, en general y en la vida de relación social, se la valora según sus posesiones materiales, antes que por los conocimientos que posea. Luego, el versículo 16, dice:

"Quítale su ropa al que salió fiador de un extraño; tómale prenda al que se fió de desconocidos."

Al tratar con ciertas personas, es mejor exigirles una garantía subsidiaria. Si no lo hace, podría ser engañado. Luego, en el versículo 17, de este capítulo 20, leemos:

"Sabroso le es al hombre el pan obtenido con falsedad, pero después se le llena la boca de arena."

Una persona puede pensar que se está saliendo con la suya al proceder con engaño, y ello podrá resultarle agradable. Pero no se saldrá con la suya y Dios se ocupará de que así sea. Luego, el versículo 19, dice:

"El que anda con chismes descubre los secretos: no te entremetas, pues, con el suelto de lengua."

La persona que lo halaga cuando está con usted, y luego cuando se aparta, se dedica a chismorrear sobre su persona, es alguien de quien usted debe cuidarse mucho, aunque tenga cierta relación con usted. Tendrá que observarla con mucha atención. Avanzando un poco más, el versículo 20, dice:

"Al que maldice a su padre o a su madre se le apagará su lámpara en la más profunda oscuridad."

Si usted tiene un padre y una madre de quienes puede enorgullecerse, entonces, hágalo. Pero si usted no tiene nada bueno que decir acerca de ellos (y hay muchos que no lo pueden hacer) entonces es mejor que no diga nada. Esto es lo que nos está diciendo este proverbio.

Recordemos la situación que se produjo entre Noé y sus hijos. Noé se emborrachó, y Cam cometió una equivocación al poner al descubierto la desnudez de su padre. Él debería haber permanecido en silencio. Después de todo se trataba de su propio padre y él debería haber protegido su intimidad. Luego, en el versículo 24, de este capítulo 20, leemos lo siguiente:

"Del Señor son los pasos del hombre, ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino?"

¿Cómo puede el ser humano entender su propio camino? Nosotros no hemos recorrido antes este camino, y solo el Espíritu de Dios puede guiarnos. Dios le dijo a Moisés que necesitaba la guía divina. Y usted y yo necesitamos también Su guía. Yo necesito guiarte. Y luego el versículo 25 dice:

"Una trampa es para el hombre hacer apresuradamente voto de consagración y reflexionar después de haberlo hecho."

Nadie debería hacer ningún voto de consagración hasta estar seguro de que puede cumplirlo. No dedique públicamente su vida a Dios hasta que lo haya pensado bien. Dios no desea esa clase de decisión basada en impulsos o sentimientos de un momento. Nos tememos que en la actualidad hay muchas decisiones de este tipo. Luego se nos dice en el versículo 27:

"Lámpara del Señor es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón."

Observemos que aquí se habla de la lámpara, y no de la luz del Señor. El espíritu humano es solo la lámpara, el recipiente que contiene la luz. Así que la persona es solamente la lámpara, y hasta que estemos llenos de Espíritu Santo, no nos convertimos en una luz. Recordemos la parábola de las diez vírgenes: cinco de ellas eran sabias, y las otras cinco, insensatas. Ellas eran solo lámparas. Sin el aceite, no podían dar luz. Ahora, antes de finalizar leeremos el versículo 29, que dice:

"La gloria de los jóvenes es su fuerza; la belleza de los ancianos, su vejez."

Lo que este proverbio está diciendo es que cada uno debe comportarse de acuerdo con su edad. El joven puede actuar en la plenitud de su fuerza física, mientras que el anciano no deberá intentar comportarse como si fuera joven, porque podría hacer el ridículo y revelaría tener poca sabiduría. Deberá actuar conforme a su edad, revelando así la sabiduría y experiencia acumuladas a través de los años y visibles en sus sienes encanecidas.

Pero la vida tiene, para jóvenes y ancianos una perspectiva espiritual, que también debería ser evaluada, y ante la cual deberíamos reflexionar. Dijo el profeta Isaías en 40:30 y 31; Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; más los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán. Estimado oyente, le invitamos a recibir al Salvador y al Señor en su vida, para poder disfrutar de esta realidad.

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