Estudio bíblico de Daniel 2:2-23

Daniel 2:2-23

En nuestro programa anterior, amigo oyente, dejamos este estudio en la corte del primer gran imperio mundial, en el palacio de Nabucodonosor. Este hombre, pensando en cuanto al futuro del gran imperio que él había fundado, había tenido un sueño que le había perturbado. ¿En qué terminaría semejante aventura? Y, amigo oyente, después de 2.500 o 3.000 años de historia de la humanidad desde el tiempo de Nabucodonosor, nosotros nos estamos aun formulando la misma pregunta. Hay muchas personas que se han hecho la misma pregunta. Bueno, aquí tenemos la respuesta en este pasaje. Leamos el versículo 2 de este capítulo 2 de Daniel, que dice:

"Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicaran sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey."

El rey hizo llamar a todos sus sabios. Estos sabios eran hombres que habían sido educados de la misma manera en que Daniel y sus amigos habían sido entrenados. En otras palabras, el rey convocó a su gabinete.

Estos sabios eran hombres de una gran capacidad intelectual y de grandes conocimientos. Es cierto que ellos tenían las muchas supersticiones y conceptos de una religión pagana. Pero, amigo oyente, no creemos que nosotros hayamos avanzado mucho en este camino. Hay algunos filósofos hoy que rechazan la Biblia. Pensamos que ellos también tienen algo de paganos, y que son supersticiosos, (en el sentido en que tienen una fe desmedida, una valoración excesiva de sí mismos y de ciertos conceptos científicos.) Nos llama la atención el rechazo de la Biblia en algunos círculos, y al mismo tiempo se crea en la astrología y otras supersticiones que han sido rechazadas por las personas civilizadas en el pasado. Así que no debemos mirar despectivamente a aquellos sabios de Babilonia, porque eran tan inteligentes como algunos de los sabios de nuestra época.

Así fue que los hombres más inteligentes del reino fueron traídos ante el rey para escuchar su único mandato. Leamos el versículo 3:

"El rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño."

Él les explicó que había tenido un sueño bastante raro, y él creía que ese sueño tenía un significado trascendental de gran alcance. Es que Dios le dejó en claro al rey que tenía algo que decirle, pero este hombre, en la oscuridad en que se encontraba, todo lo que supo fue que se trataba de algo importante. Y dice el versículo 4 de este segundo capítulo:

"Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: ¡Rey, para siempre vive! Cuenta el sueño a tus siervos, y te daremos la interpretación."

El decir eso parecía una tontería, algo absurdo, pero era la forma en que halagaban al rey. Estamos seguros que más de un rey habrá escuchado esa frase sentado en el trono con algún problema serio de salud en su corazón y habrá pensado: "¡que equivocados estáis! No voy a vivir para siempre. Uno de estos días tendré un ataque y no me veréis más".

Es importante destacar que en este punto del libro de Daniel se produjo un cambio del idioma Hebreo al Arameo o Siríaco, como es llamado en el versículo 4. Desde el citado versículo 4 de este capítulo, hasta el capítulo 7, versículo 28, el libro fue escrito en Arameo o Siríaco. El Arameo era el lenguaje de la corte, el lenguaje diplomático de aquellos tiempos. Era el lenguaje de los no judíos, el lenguaje del mundo. Sería equivalente al francés, de hace algunos años o al inglés, en los últimos años.

El significado de este cambio es notable. Dios estaba hablando a partir de este punto al mundo, no solamente a Su pueblo. Israel había sido conducido al cautiverio Babilónico. Dios había quitado el cetro de la línea genealógica de David, y lo había colocado en manos de los no judíos. Y va a permanecer allí hasta el día en que el recoja nuevamente ese cetro. Cuando lo haga, las manos perforadas por los clavos tomarán el cetro, porque la intención de Dios es que gobierne Jesús.

El tema aquí es un reino mundial. La idea de que la palabra de Dios está limitada a una deidad local, y que la Biblia tiene un punto de vista limitado está totalmente equivocada. Si examinamos los datos con detenimiento, encontraremos que Dios piensa en un gobierno mundial. En el Salmo 89:27 Él dijo del pacto que estableció con David: "Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra". Y en los versículos 34 al 37 del mismo Salmo dijo: "No olvidaré mi pacto ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre y como un testigo fiel en el cielo". Fue como si Dios estuviera diciendo, "si usted sale, y ve que el sol ha desaparecido de los cielos y la luna no se ve en la noche, entonces sabrá que he cambiado de opinión. Pero mientras se vean el sol y la luna, sabrán que yo voy a poner a mi rey sobre esta tierra".

Él estaba hablando de algo global, y no de una situación local. Esto concernía al primer gran gobernante mundial, y el idioma utilizado fue el idioma del mundo de aquel tiempo. Dice el versículo 5 de este segundo capítulo de Daniel:

"Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; pero si no me decís el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos y vuestras casas serán convertidas en estercoleros."

Ahora, este parece un juicio extremo, muy severo, pero usted puede apreciar lo que el rey quería. Y a causa de una traducción no muy exacta se dio la impresión aquí de que el rey se había olvidado de su sueño. La realidad es que él no se había olvidado de su sueño. Él sabía cual era el sueño, percibió su importancia, y no lo quiso divulgarlo a sus sabios. ¿Y por qué? Porque quería escuchar una interpretación correcta del mismo. Y cuando aquí dice que "El asunto lo olvidé", otra versión traduce "Mis órdenes son firmes". Y otra traduce "Mi decisión ya está tomada". En otras palabras, el rey les estaba diciendo a estos hombres: "No cambiaré de opinión acerca de este juicio que estoy pronunciando. No me imploréis que os cuente el sueño. No voy a hacerlo". O sea, que ellos tenían que averiguar primero cuál había sido el sueño, para que él escuchara después su interpretación. Y el castigo que se mencionó aquí fue por cierto algo muy severo. El rey estaba inculcándoles temor. Ahora, en el versículo 6, de este capítulo 2 de Daniel, leemos:

"Pero si me decís el sueño y su interpretación, de mí recibiréis dones, favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación."

A la inversa, Nabucodonosor podía ser generoso y caritativo. Este rey estaba muy influenciado por sus emociones, como veremos más adelante. En el versículo 7, vemos la respuesta de ellos,

"Respondieron por segunda vez, y dijeron: Cuente el rey el sueño a sus siervos, y le daremos la interpretación."

Estos sabios fueron conscientes de la situación peligrosa en que se encontraban, y cautelosamente le sugirieron al rey que les contara el sueño, y que luego ellos le darían la interpretación. En el versículo 8 vemos la reacción del rey:

"El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido."

Otra vez, varias versiones traducen este versículo de esta manera: "Ciertamente se que queréis ganar tiempo, porque veis que mis decisiones son firmes". Y el versículo 9 continuó diciendo:

"Si no me contáis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis una respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Contadme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación."

El rey realmente estaba demostrando aquí su falta de confianza en los sabios de Babilonia. Creemos que probablemente ellos le habían fallado anteriormente en sus predicciones, de la misma manera en que los profetas de Baal le fallaron al rey Acab. Pero como éste fue muerto en la batalla, no pudo vengarse de ellos. Nabucodonosor se dio cuenta que estos hombres le habían estado dando información equivocada y él entonces, en esta ocasión los estaba sometiendo a una verdadera prueba. Y en ese momento su razonamiento era muy lógico: si ellos podían decirle cual había sido su sueño, entonces era razonable concluir que su interpretación fuese genuina. Pero si no podían averiguar su sueño, cualquier interpretación que dieran permanecería bajo sospecha.

Leamos ahora el versículo 10, que inicia el párrafo en que el rey ordenó el:

Decreto para destruir a los sabios por su fracaso

"Los caldeos respondieron delante del rey y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey. Además, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo."

Esta fue la primera declaración veraz que los sabios hicieron: nadie sobre la tierra podía averiguar el sueño, solo Dios podría. Con desesperación, ellos suplicaron que se les perdonara la vida, tratando de demostrar irracionalidad del pedido del rey. Si uno deja de lado lo sobrenatural, por supuesto, su pedido no era razonable. Sin embargo, ellos habían afirmado que eran superiores, y el rey les estaba pidiendo que lo demostraran. Y añadieron ellos en el versículo 11:

"Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no está entre los hombres."

Lo que en realidad ellos estaban diciendo era que ellos no tenían ninguna comunicación con el cielo. Incluso confesaron que sus dioses no les estaban facilitando mucha información. Y concluyeron su argumentación diciendo que ningún ser humano podía satisfacer el pedido del rey. Este incidente, preparó el camino para que Daniel apareciera en la escena. Y veamos la reacción del rey en el versículo 12:

"Por esto el rey, con ira y con gran enojo, mandó que mataran a todos los sabios de Babilonia."

El rey demostró aquí ese temperamento tan violento por el cual se destacó. Fue otro síntoma de la psicosis que estaba sufriendo, y que más adelante volveremos a ver. Así que el rey ordenó que estos hombres fueran ejecutados sumariamente. Y continuamos leyendo en el versículo 13:

"Se publicó, pues, el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron también a Daniel y a sus compañeros para matarlos."

Ahora, el decreto del rey incluía también a Daniel y a sus hermanos, aunque ellos estaban siendo preparados por el mismo grupo en el cual el rey había perdido su confianza. La orden tan severa de destruir a los sabios de Babilonia iba a causar la muerte de muchos hombres que eran realmente inocentes y que no podían ser considerados responsables de esa situación. La dictadura de Nabucodonosor podía llegar al extremo de que él hiciera lo que quería hacer.

Leamos ahora los versículos 14 y 15, en los que comenzamos a ver:

El deseo de Daniel de contar el sueño

"Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia. Habló y dijo a Arioc, capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había"

Daniel estaba realmente perplejo por el precipitado e injusto decreto del rey, pero actuó con tacto al acercarse a Arioc. Arioc era el capitán de la guardia del rey, es decir que estaba a cargo del servicio secreto de aquellos días y, como es natural, estaba con frecuencia en presencia del rey. Sería interesante saber todo lo que Arioc le contó a Daniel. Quizá se habrá tocado la cabeza diciendo: "Bueno, ya sabes como es el rey". Pues bien, el versículo 16 dice entonces:

"Y Daniel entró y pidió al rey que le concediera tiempo, que él daría al rey la interpretación."

Ahora, Daniel solicitó una audiencia con el rey. El joven ya había hallado una buena disposición hacia él, así que le solicitó tiempo para poder contarle el sueño. Este gesto parecería demostrar atrevimiento por parte de Daniel, una acción de parte de un joven presuntuoso, con demasiada confianza en sí mismo. Sin embargo, los hechos sucesivos revelarían que esta actitud fue impulsada por la confianza de un hombre con fe en Dios. Ahora, los versículos 17 y 18 entonces nos dicen:

"Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, lo que sucedía para que pidieran misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no perecieran con los otros sabios de Babilonia."

Veamos la frase "para que pidieran las misericordias del Dios del cielo". Ésta fue una expresión que uno encuentra en los libros del cautiverio, incluyendo a Esdras, Nehemías y Daniel. Es que después de la partida de la gloria de Dios de Jerusalén, del lugar Santísimo del templo, a Él se le llamaba "el Dios del cielo". Estos jóvenes Hebreos sabían que Dios no residía en algún templo pequeño en Jerusalén. Él era "el Dios del cielo."

Y dijo "para que pidieran misericordias". Esta frase revela la base de sus oraciones. Dios no responde a las oraciones a causa del valor, del esfuerzo, del carácter, o de las obras de las personas que están orando. Toda oración debe apoyarse en Su misericordia, o sea en la misericordia de Dios. El orar hoy en el nombre del Señor Jesucristo indica sencillamente que nosotros nos acercamos a Dios, no en base a nuestros méritos, sino en base a los méritos de Jesús, y entonces nos dirigimos a Él para recibir misericordia.

Leamos ahora el versículo 19, que comienza el párrafo en que:

Daniel describió el sueño como una imagen de muchos metales

"El secreto le fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo."

Nosotros pensamos que la forma en que Dios le reveló esto a Daniel consistió en darle el mismo sueño que le había dado a Nabucodonosor. Esta nos parece una explicación razonable. Continuemos leyendo los versículos 20 al 23 de este segundo capítulo de Daniel:

"Habló Daniel y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades, quita reyes y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido, conoce lo que está en tinieblas y con él mora la luz. A ti, Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos, pues nos has dado a conocer el asunto del rey."

Aquí tenemos una de las varias oraciones registradas de Daniel. Recordemos que en nuestra introducción a este libro dijimos, entre otras cosas, que Daniel era un hombre de propósito, un hombre de oración y un hombre de profecía. Solamente Dios podía revelar este secreto a Daniel, y esta fue su gran oración de agradecimiento. Entonces, él estaba listo para ir y solicitar nuevamente otra audiencia con el rey.

Pero vamos a tener que dejar nuestro estudio aquí, y usted, amigo oyente, seguramente querrá saber cómo se resuelve esta dramática situación del sueño del rey y su interpretación. Así que le invitamos a que nos acompañe en nuestro próximo encuentro.

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