Estudio bíblico de Oseas 5:15-6:11

Oseas 5:15-6:11

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por la profecía de Oseas, y en nuestro programa anterior llegamos hasta el versículo 14 del capítulo 5, de este libro. El versículo 15, con el cual finaliza el capítulo 5 de Oseas, dice lo siguiente:

"Volveré luego a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. ¡En medio de su angustia me buscarán!."

Aunque este ha sido un capítulo triste, que trata exclusivamente sobre juicio, finaliza con una nota de esperanza. Llegará el tiempo en que Israel buscará nuevamente a Dios, pero Él no los liberará hasta que ellos se vuelvan a Él. Y así llegamos al

Oseas 6 - Israel regresará en los últimos días

"Venid y volvamos al Señor, pues él nos destrozó, mas nos curará; nos hirió, mas nos vendará."

Este fue el último llamado de Dios al reino del norte en aquellos días, pero también mira al futuro de esa nación cuando Dios los sanará: aunque Él los hirió, Él quiere vendar la herida. Esta debería ser una advertencia en el sentido en que Dios juzgará el pecado de cualquier nación que profese ser cristiana y que ha tenido los beneficios de la Palabra de Dios. Continuemos leyendo el versículo 2 de este sexto capítulo de Oseas:

"Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos delante de él."

Aquí queremos destacar la frase al tercer día nos levantará. Ahora, este es un detalle muy interesante, observándolo a la luz del hecho de que la resurrección del Señor Jesucristo tuvo lugar en el tercer día. Él fue resucitado para la justificación de los judíos y de los no judíos. Y debemos decir que esto será aplicable en aquel día futuro en que Dios traerá a Israel de regreso a la tierra y los atraerá a Si mismo. En Ezequiel capítulo 37, Dios habló de aquel día como de una resurrección, y esa resurrección estará basada en Aquél que fue resucitado en el tercer día; porque en la resurrección de Cristo se ha provisto, para cualquier persona que la acepte, una redención y una justificación que colocará a esa persona en la relación correcta con el Dios Todopoderoso.

El Apóstol Pablo desarrolló el tema del futuro de Israel en el capítulo 11 de su epístola a los Romanos. En nuestro tiempo, el propósito de Dios al edificar Su iglesia es atraer a Sí mismo a judíos y no judíos, a pueblos de toda lengua y nación, que vendrán ante Él para adorarle. Cuando Dios complete Su propósito en la iglesia y la remueva del mundo, se dirigirá nuevamente a la nación de Israel y la levantará. Cada profeta que escribió en las Sagradas Escrituras, e incluso algunos que no escribieron, habló de este propósito futuro de Dios para la nación de Israel. Incluso antes de que los israelitas pudieran entrar en la tierra, el mismo Moisés comenzó a hablar de aquel día futuro en el cual, por tercera vez, Él los restauraría a su tierra. La tercera vez -en el tercer día, por así decirlo-la restauración a la tierra será una restauración permanente. Hay una correlación entre la restauración y la resurrección de Cristo de entre los muertos al tercer día. Veamos ahora lo que dice el versículo 3 de este capítulo 6, de Oseas:

"Esforcémonos por conocer al Señor: cierta como el alba es su salida. Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana viene a la tierra."

Dice aquí Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana viene a la tierra. Las lluvias tempranas eran las lluvias intensas, copiosas que caían al final del mes de Octubre, y las lluvias tardías eran las lluvias abundantes de Marzo y Abril, que llegaban justamente antes de la cosecha. Algunos dicen que la lluvia tardía ha vuelto a aquella tierra, pero no creemos que alguien pueda afirmar que tanto la lluvia temprana como la tardía hayan regresado. Existe, por supuesto, cierta cantidad de lluvia en ese lugar, pero eso no hace de esa región un jardín del Edén. En Israel no existe la suficiente cantidad de agua como para regar toda la tierra, y no estamos viendo el cumplimiento del prometido retorno de las lluvias a aquella tierra. Sin embargo, cuando aquel pueblo regrese otra vez a su creencia en Dios, la bendición caerá no solo sobre el pueblo, sino también sobre la tierra y el mundo animal.

Dice aquí Esforcémonos por conocer al Señor. Ese es el verdadero secreto de la solución para los problemas de la vida -conocer al Señor. El apóstol Pablo, aun cuando ya había llegado al final de su vida, tenía esta ambición: 10Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte (como escribió en Filipenses capítulo 3, versículo 10). No hay ninguna forma de mejorar esta vida, aparte de un conocimiento de Dios, La Palabra de Dios es muy enfática en este tema y, o está en lo cierto, o está equivocada. Durante miles de años, la Palabra de Dios ha demostrado ser cierta, y creemos que la generación actual en ninguna manera está afectando a su integridad.

Leamos ahora el versículo 4 de este sexto capítulo de Oseas, que encabeza un párrafo titulado

Israel juzgado por los pecados actuales

"¿Qué haré contigo, Efraín? ¿Qué haré contigo, Judá? Vuestra piedad es como nube matinal, como el rocío de la madrugada, que se desvanece."

Dios estaba hablando aquí en este pasaje como si se sintiera un poco frustrado. Él estaba diciendo: "Bueno, ¿qué voy a hacer contigo? Yo te amo, pero tú continúas en el pecado y voy a tener que juzgarte". Esto coloca a Dios en una situación problemática; como diríamos, entre la espada y la pared. El castigo es una acción extraña para Dios. Él quiere salvar y no juzgar. Pero cuando un pueblo continúa apartándose de Dios, entonces, llega el día cuando tiene que castigarlo.

El pueblo de Israel era religioso, pero no tenía un conocimiento de Dios y se encontraban lejos de Él. En la actualidad tenemos mucha religión, y nos oponemos a esa religiosidad aparente. Permítanos ilustrar este punto con una carta que un lector envió al director de una revista:

"En la sociedad actual, la religión ya ha sobrevivido a su utilidad. El hombre, al fin, ya se ha curado de la necesidad de este opio. Ya no necesita explicar lo desconocido con historias y la adoración a un ser supremo. En una sociedad compleja como la nuestra, la religión sólo puede nublar o enmudecer la mente. La religión sólo borra o distorsiona detalles importantes e información, interfiere las decisiones importantes, y promueve la intolerancia y los prejuicios. Ahora es cuando la humanidad tiene que deshacerse de esta ceguera mental". Hasta aquí, la cita de la carta dirigida a una revista.

Puede que esta afirmación le sorprenda, pero estamos de acuerdo con el contenido de esta carta. Nos agradaría librarnos de cierta concepción popular o superficial de la religión. Otro lector respondió a esta carta y su respuesta también fue publicada. El que la escribió expresó su punto de vista mejor de lo que nosotros podríamos haber expresado al respecto. Permítanos presentar la respuesta que se le dio al escritor en este periódico, con respecto a la primera carta, que llevaba el título: "A la religión se la señala como ceguera mental". Y esta respuesta dice: "Estamos de acuerdo con la persona que escribió en cuanto a efectos de la religión, pero la religión es el intento del hombre para alcanzar a Dios por medio de sus propios esfuerzos. Yo nunca he sido un hombre religioso, pero hace unos años, ocurrió algo que realmente cambió mi vida. Invité al Señor Jesucristo para que asumiera control de mi vida, y acepté el hecho de que yo no puedo alcanzar a Dios por mí mismo, pero que Él ha hecho posible tener una relación conmigo a través de Su Hijo, el Señor Jesucristo. Desde que tomé esa decisión, he comenzado a ser cada vez más consciente de mi responsabilidad social, y he podido llegar al punto de amar y aceptarme a mí mismo y a otras personas, sin importarme su edad, su raza, su credo o color". Y hasta aquí, la respuesta a la carta del otro lector.

Hay gente hoy que quiere librarse de la religión, y decimos que está bien; permitamos que salga por la puerta de atrás, pero también invitemos a Jesucristo, la luz del mundo, para que entre. Esto es lo importante.

Los israelitas eran religiosos, pero como dice este versículo 4 que hemos leído, su bondad era como una nube matinal -solo forma, rituales y ceremonias. Y continuó diciendo y como el rocío de la madrugada, que se desvanece. Este era todo el significado de su religión. Y hay muchas personas hoy que llevan puesta la religión como una ropa suelta, algo que uno puede quitarse y ponerse en cualquier momento. Dios condenó a aquel pueblo porque eran religiosos, pero no lo conocían, y nunca habían tenido con Él una experiencia transformadora, que cambia la vida. Continuemos leyendo el versículo 5 de este sexto capítulo de Oseas:

"Por eso los he quebrantado mediante los profetas; con las palabras de mi boca los maté, y tus juicios brotarán como la luz."

Otra versión traduce la primera frase de este versículo de la siguiente manera: "Por tanto, los he despedazado por medio de los profetas". Nos agrada mucho cuando recibimos cartas de nuestros oyentes donde nos dicen que presentamos la Palabra de Dios tal cual es; y por cierto que eso es lo que tratamos de hacer siempre en nuestro ministerio. Uno siempre encuentra personas que quieren sinceramente escuchar la Palabra de Dios. Otros se opondrán, y también deseamos oír sus críticas. Apreciamos mucho, sin embargo, a aquellos oyentes que nos acompañan fielmente en nuestro recorrido por las páginas de las Sagradas Escrituras. Cuando en este versículo leemos la frase Los he quebrantado por medio de los profetas, comprobamos que los profetas fueron fieles en presentar el mensaje de Dios tal como lo habían recibido. Pero los israelitas no les habían prestado atención. Y en nuestro tiempo, aunque existe un gran interés en un retorno a la Palabra de Dios, nos preguntamos hasta qué punto ese interés es genuino y ha transformado los corazones y vidas de aquellos que oyen esa Palabra.

Y el versículo 6 también dice: con las palabras de mi boca los maté, y tus juicios brotarán como la luz. Los miembros de aquel pueblo no estaban pecando a causa de la ignorancia -no carecían de información. Dios les había enviado los profetas, pero los israelitas le habían dado la espalda a Dios y a Su Palabra. Ahora, Dios dijo en el versículo 6 de este capítulo 6 de Oseas:

"Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos."

Aquel pueblo estaba simplemente cumpliendo las formas. Es posible que uno vaya a la iglesia todos los domingos y muestre una adhesión total a las verdades fundamentales de la fe cristiana. Pero pudiera ser que su actitud hacia el mensaje que escuche, o hacia los demás sea distante, o quizás crítica. Dios quiere que usted asista a la iglesia con una actitud de apertura a lo que Él quiera enseñarle, con una sensibilidad y una conciencia clara de que necesita ese alimento espiritual y que ese alimento es vital para el desarrollo de su vida cristiana. Dios quiere que usted permita que la Palabra de Dios, con la ayuda del Espíritu Santo, penetre en su vida y la transforme, y muestre en su carácter las evidencias de esa obra de Dios en usted, Pero, estimado oyente, mientras usted no llegue a aplicar la Palabra de Dios en su vida diaria y muestre que hay una evidencia de misericordia en su corazón y en su vida, tendrá que aplicar lo que dice este versículo 6, que otra versión traduce de la siguiente manera: "Lo que quiero de vosotros es que me améis y no que me hagáis sacrificios, que me reconozcáis como Dios y no que me ofrezcáis holocaustos". Ninguna actividad de cualquier congregación o iglesia, por más atractiva, interesante o positiva que sea, puede sustituir a un estudio serio y ordenado de la Palabra de Dios. Continuemos con nuestra lectura y escuchemos lo que dice el versículo 7 de este sexto capítulo de Oseas:

"Pero ellos, cual Adán, violaron el pacto; allí han pecado contra mí."

Aquí se menciona al pacto, Este fue el pacto que Dios hizo con la nación. Y el versículo 8 continúa diciendo:

"Galaad, ciudad de malhechores, toda manchada de sangre."

La ciudad de Galaad era bien conocida a causa del bálsamo de Galaad, que era una resina aromática utilizada como medicina. Sin embargo, desde un punto de vista humano, en los días del profeta Oseas, de aquella ciudad solo surgió la maldad. Continuemos leyendo el versículo 9 de este capítulo 6 de Oseas:

"Como ladrones al acecho de un hombre, así una compañía de sacerdotes mata y comete infamias en el camino hacia Siquem."

En otras palabras, los sacerdotes de Israel, al negarse a entregar al pueblo el Agua de vida y el Pan de vida, estaban cometiendo un error tan grave y trágico que podía compararse con un asesinato o con las peores infamias. Otra versión traduce este versículo de la siguiente manera: "Una pandilla de sacerdotes está al acecho en el camino a Siquem, y como banda de salteadores, comete toda clase de infamias:" Sinceramente hablando, creemos que un predicador que sube al púlpito y no comunica la Palabra de Dios a quienes le escuchan, es culpable por haber desechado una responsabilidad y un compromiso adquirido con el mismo Dios. Es como pasar junto a alguien que, teniendo hambre nos suplica que le demos un trozo de pan para poder sobrevivir, y mirar para otro lado. Como contraste, comparemos el cuidado, la atención, el alimento, el descanso, la delicadeza, la autoridad, el amor y la compasión del Príncipe de los Pastores, el Señor Jesucristo, el Buen Pastor, tal como lo describe el Salmo 23. Y en los versículos 10 y 11, últimos versículo de este sexto capítulo de Oseas leemos lo siguiente:

"En la casa de Israel he visto cosas horribles: allí fornicó Efraín y se prostituyó Israel. Para ti también, Judá, está preparada una siega, cuando yo haga volver el cautiverio de mi pueblo."

Estas palabras constituyeron una advertencia para Judá, de que el día del juicio llegaría también para los súbditos de aquel reino del sur. Y la frase cuando yo haga volver el cautiverio de mi pueblo nos indica que hay un día, que es aún futuro, cuando Dios traerá a Su pueblo de regreso a la tierra. Pero en el tiempo en que fue pronunciada esta profecía por Oseas, El tendría que juzgarles por su pecado.

De esta manera hemos llegado en nuestro estudio al capítulo 7 del libro de Oseas. Como un avance de lo que estudiaremos entre los capítulos 7 y 12, diremos que el profeta transmitió un mensaje acerca del hecho de que Israel podría escapar al juicio volviéndose a Dios, un Dios que amaba a Su pueblo. Pero Dios estaba tratando a ese pueblo con gran severidad y, sin embargo, con ternura, estaba intentando llamar al pueblo para que regresara y reanudara su relación con Él. Antes de que llegara el juicio.

Y aquí, estimado oyente, debemos dar por terminado nuestro estudio de hoy. Le invitamos a continuar acompañándonos en nuestro recorrido por esta importante profecía del Antiguo Testamento, y le sugerimos que lea la totalidad del capítulo 7 del libro de Oseas, para que cuando lo expongamos en nuestro próximo encuentro, pueda aprovechar mejor el estudio del mismo.

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