Estudio bíblico de 2 Pedro

Predicación escrita y en audio de 2 Pedro 2:1-3

2 Pedro 2:1-3

Regresamos hoy, estimado oyente, a esta segunda epístola del Apóstol Pedro, que fue su carta de despedida, como ya dijimos anteriormente. Para comprender mejor la continuidad de las ideas expresadas por el apóstol, situaremos este capítulo en el contexto del Bosquejo General que presentamos en la Introducción a este libro. Dijimos que el tema estaba dividido en 6 secciones principales.

La primera sección, se titula "La suma de las virtudes cristianas proporciona seguridad" y se encuentra en el capítulo 1, desde el versículo 1 hasta el 14. El énfasis principal en esa sección recayó sobre la importancia del conocimiento de Dios y del Señor Jesús; dicho conocimiento es el fundamento sobre el cual se construye el carácter cristiano.

La segunda sección, titulada "La autoridad de las Sagradas Escrituras atestiguada por la profecía cumplida", se encuentra en el mismo capítulo 1, desde el versículo 15 hasta el 21. En esta sección, vimos que las Sagradas Escrituras nos proporcionan la luz para ejercitar nuestra obediencia como creyentes en los días oscuros y difíciles.

Y la tercera sección, en la cual nos encontramos, se titula "La apostasía introducida por los maestros falsos" y abarca todo este capítulo 2 que estamos estudiando. La idea general es la advertencia del apóstol Pablo contra los maestros y profetas falsos.

En el capítulo anterior hemos hablado sobre la fuerza centrífuga de la luz de Jesucristo, que aparta a los hombres del sistema de valores del mundo y los dirige hacia Dios. Ahora hablaremos de la fuerza centrípeta; es decir, de la fuerza que impulsa a las personas hacia el sistema del mundo. Es una fuerza gravitatoria, Es la fuerza de atracción del mundo para apartar a la gente de la Palabra de Dios.

Los tiempos que el apóstol Pedro estaba describiendo en este capítulo, han llegado hasta nosotros. Volvamos a leer el primer versículo de este segundo capítulo de 2 Pedro:

"Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina."

El apóstol comenzó destacando que hubo también falsos profetas entre el pueblo. Pedro estaba escribiendo a los judíos cristianos, y el pueblo al cual se refería era el de Israel. Y el apóstol continuó diciendo como habrá entre vosotros falsos maestros, es decir, que los habría entre los creyentes, en la iglesia. En el Antiguo Testamento había profetas falsos, así como también los hay hoy. Nuestro problema, entonces, no serían en absoluto los profetas falsos; ese no sería nuestro problema. Si alguien tratara de profetizar como aquellos antiguos profetas en el día de hoy, sería fácil demostrar la falsedad de sus profecías.

Durante el siglo pasado, varios supuestos profetas anunciaron repetidas veces el fin del mundo, fijando incluso fechas concretas. En todos y cada uno de los casos, en los cuales se había fijado el día del cumplimiento de tales predicciones, al no producirse el anunciado fin, algunos de ellos dijeron que habían hecho algún cálculo erróneo y se atrevieron a fijar otras fechas próximas. Lo triste fue que lograron engañar a mucha gente. Y así se fue demostrando sucesivamente la falsedad de esa pretendida inspiración divina que los llevó a pronunciar tales predicciones. Por supuesto, los medios de difusión y la sociedad en general ridiculizaron a tales personas y, lamentablemente, estos casos suelen perjudicar a la causa de Cristo, a la enseñanza de la profecía y a la promoción de la lectura y el estudio de la Biblia en general, porque algunos medios generalizan al transmitir estas noticias o no investigan cuidadosamente su origen. Es importante aclarar que la mayoría de estas supuestas profecías, no solo no tienen el respaldo de la Biblia, sino que provienen de sectas o cultos que no tienen nada que ver con la profecía Bíblica y ni siquiera basan sus creencias en ella.

Por lo tanto, no debería prestarse atención a este tipo de anuncios espectaculares. Pero, por otra parte, el pasaje que estamos considerando advierte en cuanto a los maestros falsos. Y la exhortación general a los cristianos es que comprueban el fundamento de la enseñanza de todos los maestros, hayan publicado o no libros, y diremos también que comprueben si lo que nosotros enseñamos está o no basado en las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Cuando uno examina el crecimiento de algunas sectas, se sorprende de los extremos hasta los que la gente puede dejarse convencer. Muchas de estas personas han abandonado iglesias y grupos cristianos, defraudados por factores que ellos han considerado negativos. Muchos han aceptado fácilmente cualquier enseñanza novedosa que se aleje de la formación que han recibido tradicionalmente.

En el capítulo 1 vimos que hubo profetas de Dios en el Antiguo Testamento, y ellos profetizaron con una exactitud total. Y en este pasaje del Nuevo Testamento, que estamos considerando, el apóstol Pedro dijo que había profetas falsos en el pueblo. Así que en el pueblo de Israel había profetas verdaderos y profetas falsos. Tenemos un ejemplo en el Antiguo Testamento, cuando los reyes Acab y Josafat salieron a luchar contra los Sirios (como podemos ver en 1 Reyes 22). Ellos llamaron a un gran grupo de profetas falsos, profetas de Baal que instaron a Acab y a Josafat para que fueran a la batalla. El rey Josafat se dio cuenta inmediatamente que no estaban recibiendo un mensaje de Dios y preguntó: "¿no habrá aquí un verdadero profeta de Dios?" Y Acab respondió: "Si, pero lo tengo detenido en la cárcel porque nunca dice nada bueno sobre mí". Esta frase podría ser aplicada hoy a muchas personas, a quienes no les agrada un predicador a menos que siempre esté diciendo algo bueno sobre ellas. El rey Acab era ese tipo de individuo. Miqueas, el profeta de Dios, le decía la verdad al rey y a Acab no le gustaba. Pero aquel día trajeron a Miqueas ante el rey y el profeta entonces le dijo: "Si vas a la batalla, serás muerto". Al oír esto, Acab se dirigió a Josafat y le dijo: "¿Lo ves? Nunca me predice nada bueno". Fue trágico que el rey Acab no escuchara al profeta, porque fue herido de muerte en la batalla, tal como el profeta Miqueas había predicho. Miqueas era el verdadero profeta de Dios, pero en su tiempo, había centenares de profetas falsos.

Volvemos a la frase Como habrá entre vosotros los falsos maestros. El Dr. Vincent, autor de una obra titulada "Estudios de palabras del Nuevo Testamento" escribió que esta palabra usada para "falsos maestros" ("pseudo-didaskalos"), apareció solo una vez en el Nuevo Testamento. Como dijimos anteriormente, los maestros falsos constituyen un peligro para la iglesia en la actualidad. ¿Qué es un maestro falso? Es alguien que conoce la verdad pero, por algún motivo, miente acerca de ella. Puede ser por un motivo egoísta, por agradar a la gente, o para ganar dinero. Hay muchos de ellos en el día de hoy, y predican precisamente aquello que la gente quiera que digan, aunque sepan cual es la verdad. Estos serían, pues, maestros falsos.

Ahora, hay otros que enseñan el error por ignorancia, quizás causada por el contexto en que vivieron o la formación recibida. Algunos de los grandes reformadores del pasado y algunos de los grandes padres de la iglesia post-apostólica creyeron y enseñaron algunas cosas que nosotros no creemos hoy. Creemos que en ciertos asuntos estaban completamente equivocados. Queremos enfatizar que aquellos no eran falsos maestros, porque creyeron que estaban enseñando toda la verdad, tal como en su tiempo la percibieron o la recibieron, así que no los incluimos en esa categoría. Un maestro falso sabe lo que está haciendo, y lo hace deliberadamente.

La frase del anuncio del apóstol sobre los maestros falsos dice, en tiempo futuro, como habrá. Pedro colocó el período de apostasía en el futuro, porque ese período se extendería más allá de su muerte. El apóstol Judas también trató el mismo tema de la apostasía. El hecho mismo de que la segunda carta de Pedro y el libro de Judas son tan parecidos ha llevado a algunos críticos a creer que uno de ellos copió del otro. Pero en este sentido deseamos enfatizar algo. Cuando Dios quiso enfatizar algo, lo dijo dos veces. Fue por tal motivo que el Señor Jesús usó una frase como "De cierto, de cierto os digo". Cuando vemos una repetición, como la que hay en esta frase, sería mejor sentarse a escuchar, porque quiere decir que Dios lo considera importante. Sin embargo, cuando el apóstol Judas escribió, dijo que ya había falsos maestros en la iglesia. Ellos aparecieron bastante prematuramente en la historia de la iglesia y, por cierto, desde entonces han estado presentes.

Creemos entonces que el primer versículo presenta una definición de los maestros falso y la vemos en las siguientes palabras: introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Así que lo que identificó a los maestros falsos fue que negaron la obra redentora de Cristo a favor de ellos. Aparecerían en la iglesia como miembros de la congregación; alegarían ser cristianos, y trabajarían secretamente bajo una cobertura de hipocresía.

Ahora, algunos maestros falsos incluyen en sus enseñanzas alguna doctrina verdadera o alguna verdad parcial. Muchas sectas o cultos incluyen algún elemento de verdad, a veces por motivos estratégicos. Y eso es lo que los hace más peligrosas; más que si estuvieran un 100 por ciento en el error. Algunos de estos maestros creen algunas cosas que forman parte de la verdad. Nuestro Señor dijo en el Evangelio de Mateo, capítulo 7, versículo 15: 15»Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Como vemos en los Hechos, capítulo 20, versículos 28 al 30, el apóstol Pablo, en un discurso de despedida, advirtió a la iglesia en Efeso: 28Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre, 29porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. 30Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí discípulos. Así que aquellos lobos cubiertos con pieles de ovejas destruirían al rebaño y lo dispersarían.

El Señor dejó esto bien en claro cuando nos presentó una imagen de la condición del Reino después de que lo rechazaran, de la crucifixión y resurrección. El no establecería el Reino sobre la tierra en aquel tiempo, pero dijo que el Reino de los cielos sería como un sembrador sembrando semilla, como la de la mostaza, y como la levadura. Figurativamente hablando, la impureza de la levadura se ha introducido hoy en el pan. El pan es la Palabra de Dios, y hay mucha enseñanza falsa que se difunde bajo el pretexto de ser la Palabra de Dios. Continuemos leyendo ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de la segunda carta del apóstol Pedro:

"Y muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado."

Dice aquí que muchos seguirían en sus prácticas vergonzosas. Los cristianos falsos seguirían a los maestros falsos. No creemos que los elegidos de Dios puedan ser engañados de forma permanente. Creemos que Dios permite muchos cultos y sectas para apartar de la iglesia verdadera todo lo que sea falso, porque aquellos que no son cristianos auténticos siguen a estos cultos y sectas. Esto fue exactamente lo que el apóstol Pablo dijo que ocurriría, en su primera carta a los Corintios capítulo 11, versículo 19: 19Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados. En otras palabras, el hijo de Dios genuino, no irá en esa dirección. En el Evangelio de Juan, capítulo 10, versículo 27, el Señor Jesús dijo: 27Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; Cuando uno ve a personas arrastradas por algunos de estos maestros falsos, piensa que han sido engañados por su ignorancia, o que se han dejado engañar deliberadamente, porque realmente creen en esa enseñanza, y quieren continuar oyéndolo por el resto de su vida. Continuemos leyendo el versículo 3 de este segundo capítulo 2 Pedro:

"Llevados por avaricia os explotarán con palabras falsas (o fingidas). Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición los espera."

Las palabras "falsas, o fingidas" corresponde a la palabra Griega "plastos". El Dr. Thayer, quiere decir "moldeado, formado, como de barro, cera o piedra". Plastos tiene un sonido parecido a una palabra muy común en nuestros días, ¿no le parece? Tenemos una nueva palabra que ni siquiera existía en la época de Pedro. Es la palabra "plástico". Esta es la palabra equivalente que se usó aquí. El plástico es algo que usted puede comprar en todas partes, por ejemplo, jarras de plástico, vasos de de plástico, platos de plástico, juguetes de plástico, etc. Se puede comprar casi cualquier cosa de plástico, porque este material puede ser moldeado para adaptarse a la forma de cualquier objeto.

Y así como el plástico puede adaptarse a cualquier forma, puede haber predicadores que se adaptan a cualquier audiencia que les escuche. Tratan los temas que a la gente le resulten interesantes, y dicen lo que sus oyentes quieran oír. A veces incluso usan el mismo vocabulario que caracteriza a aquellos que creen en las verdades básicas sobre la Biblia y en las palabras y hechos de Jesús mientras El estaba en la tierra. Solo que usan esas palabras con un significado diferente. Por ejemplo, un maestro podría mencionar la resurrección de Jesús, dejando a sus oyentes la idea de que cree en ella; pero si uno le pregunta que él entiende por resurrección, nos daremos cuenta de que no cree en una resurrección corporal o física de Jesús. Lo mismo sucederá con los actos sobrenaturales realizados por el Señor durante su ministerio terrenal. O sea que aunque alguien use las mismas palabras que un maestro verdadero de la Biblia, no quiere decir que les asigne el mismo significado. Lo importante es entonces, lo que quieren decir, o sea, el significado de los términos que usan.

Y así hemos visto que el apóstol Pedro describió a los maestros falsos que usaban palabras cuya consistencia era como la del plástico, que en su enseñanza se podían adaptar al gusto de los oyentes. Dirían algo a un grupo y se expresarían de otra manera ante otro grupo, dependiendo de la orientación doctrinal o teológica de cada grupo.

Ahora, ¿cuál era la motivación de estos maestros falsos? Simón Pedro la expuso abiertamente al decir en este versículo 3, llevados por avaricia. O sea, que por amor al dinero, para obtener ganancias se dedicaban a actividades de enseñanza en la comunidad cristiana. La codicia es realmente una forma de idolatría. A veces pudo darse el caso que codiciaban un cargo o una posición para tener un mayor protagonismo, por tener un nombre conocido en la sociedad de aquella época, por ser más populares. Y para muchos de ellos, por encima de todo, su actividad era no solo un medio de vida sino también un medio de enriquecimiento.

Por ello siempre aconsejamos a nuestros oyentes que, cada vez que escuchen un mensaje, indiferentemente de los medios, el despliegue publicitario o la puesta en escena, evalúen hasta qué punto el conferenciante expone con fidelidad la Palabra de Dios, y si esta Palabra y la persona del Señor Jesucristo ocupa el lugar central, constituye el tema central de la exposición.

Volvamos al versículo 3 de este segundo capítulo y leamos la frase completa que ya hemos comenzado a considerar: llevados por avaricia os explotarán con palabras falsas. En otras palabras, el apóstol asignó a los maestros falsos que aparecerían, una motivación económica. En la actualidad existen organizaciones cristianas sólidas, de bien ganado prestigio, tanto por la seriedad de su organización, como por la transparencia en el uso de los fondos recibidos. También se emiten por radio y por televisión programas que dignifican a la causa de Cristo y a todos los creyentes. Por ello, y para contribuir a la continuidad de tales organizaciones, esfuerzos evangelísticos y programas cristianos en los medios de difusión, es necesario observar cuidadosamente los nuevos métodos de publicidad y el énfasis principal de los nuevos métodos de promoción, para evitar apoyar a otras organizaciones que, por la forma de encarar el ministerio, no traigan honor y gloria a la difusión de la Palabra de Dios y al mensaje del Evangelio.

El versículo 3, que estamos estudiando, finaliza diciendo: Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición los espera. La aparente impunidad de algunos para continuar practicando el mal ha inquietado a muchos cristianos de todas las épocas, incluyendo a algunos personajes de la Biblia. Por ejemplo, un Salmista estaba preocupado porque los malvados, de acuerdo con su punto de vista, siempre parecían salirse con la suya en la práctica de su pecado. Le recomendamos, estimado oyente la lectura del Salmo 73, para que puede ver la crudeza con la cual el autor describe el carácter y progreso de los malvados en esta tierra. Pero ante esa frustración, el finalmente dijo, en el citado Salmo y en el versículo 17, hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Así que fue allí en el templo, ante la presencia de Dios, donde aprendió que Dios está en control de todo y El se encargará, a Su tiempo, de los malvados.

Bien, estimado oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Como esperamos que continúe acompañándonos en este recorrido por la segunda carta del Apóstol Pedro, le animamos a leer todo este capítulo 2 que hemos comenzado a estudiar, para estar familiarizado con su contenido y seguir más de cerca nuestro estudio y aplicaciones prácticas.

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