Estudio bíblico de Lucas 23:44-24:7

Lucas 23:44-24:7

Este capítulo incluye los siguientes eventos que condujeron a la crucifixión de Cristo: Jesús fue llevado ante Pilato y Herodes, y Barrabás fue liberado. Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y fue crucificado. En la cruz, habló con el ladrón arrepentido y oró por Sus enemigos. Hemos considerado estos acontecimientos en nuestro programa anterior. Hoy, comenzaremos leyendo los versículos 44 y 45, que comienzan a describirnos el momento en que

Jesús entregó su espíritu

"Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. El sol se oscureció y el velo del Templo se rasgó por la mitad."

Lucas hizo notar algunos eventos que ocurrieron en el momento de la muerte de Cristo y que tienen un gran valor simbólico.

Nos contó que, por 3 horas, hubo tinieblas sobre toda la tierra. Jesús ya había dicho a quienes le arrestaron lo siguiente: "esta es vuestra hora, la hora del poder de las tinieblas" (como leímos en Lucas 22:53).La tinieblas tenían poder, pero ese poder quedaría derrotado por la muerte y resurrección de Cristo. El enemigo de Dios había sido vencido, así como el pecado y la muerte. Aquella luz que se apagó en la cruz resplandeció pujante en la resurrección y Jesús, la luz del mundo brilla hoy para arrebatar a muchos de las tinieblas, para llevarlos al reino de la luz.

El otro evento con carácter simbólico, fue que el velo del templo que separaba el lugar santísimo del resto del templo, se rasgó desde arriba hasta abajo (como nos relató Mateo 27:51). El rasgarse de arriba hacia abajo indicaba que Dios, y no un ser humano, lo había rasgado. Simbolizaba la nueva realidad de que ahora, las personas tenían el acceso libre a Dios, pues ya no tenían que hacer más uso del sisTema de sacrificios. Ese velo o cortina, de hecho, separaba al ser humano de Dios en la época del Antiguo Testamento, es decir, que impedía que el pueblo entrara al lugar donde se manifestaba la presencia de Dios. El velo rasgado, era un símbolo de la vida de Cristo, el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo. Cuando Cristo murió en la cruz, al rasgarse el velo por la mitad, quedó abierto el camino hacia Dios el Padre. A partir de ese momento, Jesús sería el único sacrificio que el ser humano necesitaría para establecer una relación con Dios. Y dice el versículo 46:

"Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Habiendo dicho esto, expiró."

Recordemos una vez más que Lucas estaba escribiendo desde el punto de vista de un médico. Había presenciado la muerte de muchas personas. Sabía bien cómo morían. El supo que la muerte del Señor fue diferente. Cuando una persona muere con conocimiento, experimenta lo que se llama comúnmente el estertor de la muerte, al exhalar su último suspiro; es como una lucha en la cual se realiza un último esfuerzo por sobrevivir. Los 2 ladrones crucificados sin duda murieron de esa manera, pero el Señor Jesús no. El murió voluntariamente. Entregó Su Espíritu. Recordemos lo que dijo, gritando con fuerza: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Su voz no resonó como la de un hombre cuya vida se estaba desvaneciendo. El Evangelista Juan añadió que la frase final que pronunció, como un grito de victoria, fue: "¡Consumado es!", es decir, "Todo está cumplido".

Continuemos leyendo el versículo 47:

"Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo."

Yo creo que el centurión, jefe de una centuria en la milicia romana, fue salvo. Estaba a cargo de la crucifixión de Cristo. Al pie de la cruz miró y vio que estaba sucediendo algo extraordinario y pudo darle a Dios la gloria. Vio que Cristo era justo, es decir, inocente. Los otros evangelistas añadieron que el centurión dijo que Jesús era el Hijo de Dios. Comprendo que la confesión de fe del centurión no era suficiente como para que fuese admitido en muchas iglesias, pero consideremos en qué lugar se encontraba. Estaba en lugar de la crucifixión y no sabía nada sobre la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero no pudo haber dicho nada mejor que lo que dijo, para revelar su fe.

Continuemos leyendo el versículo 48:

"Toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho."

La muerte de Cristo estuvo rodeada de un ambiente ominoso y de temor. Por tal motivo, la muchedumbre que fue testigo de Su muerte, expresó su lamento golpeándose el pecho. Ningún Evangelio describe detalladamente la muerte de Cristo. Es como si el Espíritu de Dios hubiese hecho descender un velo porque Su muerte fue demasiado horrible para ser contemplada detenidamente en todos sus detalles. No hay nada aquí registrado para satisfacer nuestra curiosidad. La humanidad quedó excluida de observar los pormenores de lo que allí ocurrió. Solo podemos contemplar a Aquel que murió en la cruz por nosotros y confiar en Él.

El versículo 49 concluye este párrafo diciendo:

"Pero todos sus conocidos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos."

Llegamos así a un nuevo párrafo que describe como

Jesús fue colocado en la tumba nueva de José de Arimatea

La sección final de este capítulo trata sobre el entierro y resurrección de Jesucristo, que deben considerarse conjuntamente. San Pablo escribió lo siguiente en 1 Corintios 15:3 y 4: Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Los 4 Evangelistas presentaron detalles acerca de la sepultura de Jesús para demostrar que realmente murió. Todos los preparativos para su sepultura no habrían sido necesarios si Jesús no hubiera muerto realmente. La muerte del Mesías era necesaria porque si no, no podría haber habido una resurrección. Y estos son lo hechos del Evangelio. ¿Cuál es tu relación con estos acontecimientos? Jesús murió, fue enterrado y resucitó de los muertos. ¿Qué significa esto para ti? ¿Crees que Jesús murió por ti? ¿Crees que cuando Él fue sepultado tus pecados también fueron completamente enterrados, y que esa cuestión quedó definitivamente resuelta? ¿Crees que Jesús resucitó y que tú resucitaste con Él? Creer en ello nos une a Cristo y entonces, Dios nos ve en Cristo. Su justicia se convirtió en nuestra justicia. Su posición pasó a ser nuestra posición, que es todo lo que tú y yo tenemos y de lo cual podemos hoy enorgullecernos.

Leamos el versículo 50:

"Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del Concilio, hombre bueno y justo."

José era un personaje muy importante. Era miembro del Sanedrín. Aparentemente ejercía mucha influencia. Sin embargo, se quedó solo al ponerse de parte de Cristo. Dice el versículo 51:

"Éste, que también esperaba el reino de Dios y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos"

Aunque José era miembro del Sanedrín, no había estado de acuerdo con la acción de aquel tribunal. Por lo tanto, el Sanedrín no había actuado unánimemente cuando emitieron el edicto para que Jesús fuese crucificado. Era lo que podía llamarse un hombre piadoso y religioso. Después, habiendo tenido un encuentro con Jesús, demostró que estaba de Su parte. Era un discípulo secreto de Jesús y por amor a Él, quiso enterrarlo en su propio sepulcro. Aparentemente había muchos que creían en el Señor, que no lo habían manifestado públicamente, como los discípulos habían hecho. Sin embargo, en el momento de la crucifixión, los discípulos se ocultaron, y aquellos creyentes que estaban en la clandestinidad, se mostraron en público. José y Nicodemo fueron 2 personajes destacados que, finalmente, declararon públicamente su confianza en el Salvador. El Evangelio de Juan nos dice que Nicodemo se unió a José en la tarea de sepultar al Señor Jesús. Dice el versículo 52:

"fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús."

Así fue como la fe de José salió a la luz pública. Como hombre de influencia pidió permiso para llevarse el cuerpo de Jesús. Continúa diciendo el versículo 53:

"Bajándolo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie."

Y, lógicamente, surge la pregunta: ¿dónde estaba la tumba donde fue colocado el cuerpo de Jesús? En la actualidad hay 2 lugares posibles donde pudo estar situada esa tumba. Sobre uno de ellos está edificada una iglesia, y el otro se encuentra fuera de la muralla de la ciudad. Personalmente creo que ninguno de los 2 es la tumba donde Jesús fue sepultado. Había varios grupos que odiaban a Cristo y al cristianismo, y que habrían removido todo vestigio y recordatorio que hubiese quedado de Él. En el año 70, las fuerzas militares de Tito destruyeron y arrasaron la ciudad de Jerusalén. La tumba conocida como "la tumba del jardín", que se muestra a los turistas, de alguna manera escapó a la destrucción. Yo creo que tal tumba no es aquella en la que fue colocado el cuerpo de Jesús, aunque la verdadera estaba indudablemente en algún lugar de esa zona. Dios no habría permitido que un lugar como la tumba permaneciese intacto, porque ciertas personas lo habrían convertido en un objeto de culto, en vez de hacer del Señor Jesús el único objeto de adoración. Después de todo, el valor no está en la tumba en la cual Él fue sepultado, sino en Aquel que está actualmente en el lugar de honor a la derecha de Dios, el Salvador viviente, y en quien debemos concentrar nuestra atención.

Continuemos leyendo los versículos 54 y 55:

"Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo."

Este pequeño grupo de mujeres leales, que probablemente realizaron las tareas ingratas para el Señor y los discípulos, estuvieron con Él hasta el mismo fin.

En lo que se refiere al día real de Su muerte, la Biblia no especifica si Jesús murió por nuestros pecados el miércoles, el jueves o el viernes. Las Sagradas Escrituras dicen simplemente que Jesús murió por nosotros. No debiéremos desperdiciar el tiempo discutiendo sobre el día en que se produjo Su muerte. Sin embargo, yo me inclino por el viernes, basándome en la expresión de que se aproximaba el sábado.

Las mujeres observaron cómo había sido colocado el cuerpo en la tumba, En otras palabras, el entierro no había finalizado. Más tarde, Nicodemo y José envolvieron el cuerpo en una sábana de lino. El Evangelio de Juan añadió que Nicodemo y José, que también llevaron unos 30 kilos de perfume de mirra y aloe, envolvieron el cuerpo en vendas empapadas en aquel perfume, según acostumbraban a hacer los judíos para enterrar a sus muertos.

Este capítulo termina con el versículo 56, que dice lo siguiente:

"Al regresar, prepararon perfumes y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento."

Como el sábado era el día del reposo, las mujeres no vinieron a la tumba. Prepararon perfumes y ungüentos para colocar en el cuerpo del Señor, pero no los pudieron aprovechar porque en el momento en que llegaron al sepulcro, Su cuerpo ya no se encontraba allí. Recordemos que María de Betania, había ungido Su cuerpo en vida, habiendo sido criticada por haber desperdiciado aquel costoso perfume de nardo puro. Pero aquel perfume no fue derrochado.

Llegamos así a

Lucas 24:1-7

Al considerar la resurrección de nuestro Señor, vemos que Lucas registró los hechos de la resurrección, tal como lo hicieron Mateo, Marcos y Juan. Nos contó acerca del momento en que las mujeres encontraron la tumba vacía y escucharon la explicación de los ángeles y luego, incluyó una breve descripción de la llegada de Pedro al sepulcro.

Es interesante examinar estos encuentros de primera mano que esas personas tuvieron con el Mesías resucitado. En cada uno de ellos observamos que las personas se encontraban muy deprimidas por la muerte de Jesús. Hay que tener en cuenta las circunstancias y tremendos sufrimientos que tuvieron que presenciar con absoluta impotencia, sin poder hacer nada para aliviar el dolor de Aquel a quien tanto amaban. Pero después de estar con Él, experimentaron una gran transformación. Se sintieron alegres y alabaron a Dios.

Lucas fue el único que registró el viaje de Cristo resucitado hacia la aldea de Emaús y su encuentro con los 2 discípulos que hacia allí se dirigían. También incluyó el relato de Su aparición a los 10 discípulos en la sala donde se encontraban reunidos. El momento culminante en ambos episodios fue Su referencia a las Sagradas Escrituras para demostrar Su muerte y resurrección.

Lucas igualmente registró Su promesa de enviar el Espíritu Santo y después, Su ascensión con la actitud de bendecir a los suyos.

Leamos el versículo 1, que comienza el párrafo titulado

Jesús resucitó de los muertos, saliendo de la tumba de José

"El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los perfumes que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas."

Las mujeres, fieles seguidoras de Jesús, trajeron los perfumes que habían preparado. Me hubiera gustado preguntarles a aquellas mujeres qué hicieron con aquellas especies aromáticas. Ya dijimos que María había sido reprendida y acusada de haber desperdiciado un perfume muy caro. Pero el perfume que en vida de Jesús ella había derramado a los pies de Jesús, no fue malgastado. Y en esta ocasión los perfumes no fueron utilizados y debieron deshacerse de ellos. O quizás las mujeres estaban tan emocionadas que dejaron los perfumes en la tumba. Continúa diciendo el versículo 2:

"Hallaron removida la piedra del sepulcro."

La piedra no había sido removida para dejar salir al Señor Jesús sino para permitir que ellas pudiesen entrar. Las mujeres fueron las primeras en enterarse de la resurrección de Jesús a causa de su devoción por Él. Continuemos el relato leyendo los versículos 3 al 7:

"y, entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día."

El Señor ya no se encontraba allí. Había abandonado el sepulcro. La pregunta que les formularon los ángeles, "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?" fue muy significativa. Porque a continuación, los seres celestiales les citaron exactamente las palabras de Jesús que hacían referencia a Su muerte y resurrección. ¿Por qué vinieron las mujeres a la tumba? ¿Por qué vinieron Pedro y Juan corriendo al sepulcro? Es que estaban buscando al que había muerto entre los muertos, en la morada física de los muertos. No estaban buscando a alguien que vivía. No habían creído que el Señor Jesucristo regresaría de la muerte.

Algunos piensan que existe un conflicto entre los Evangelios en cuanto a la mañana de la resurrección y a los eventos que ocurrieron. Un estudio cuidadoso de los Evangelios revelará que no hay ninguna contradicción. Cada uno de los escritores de dichos Evangelios estaba presentando una faceta de la resurrección. Lucas nos relató el incidente de la llegada de las mujeres a la tumba, citando de paso que Pedro llegó también allí, porque esos detalles eran suficientes para el énfasis que el quiso imprimir a su narración. Las mujeres recordaron las palabras de Jesús cuando los ángeles se las repitieron. A veces uno puede oír algo, y casi saber que es cierto, aunque no se lo cree. Esa es la forma en que muchas personas tratan en la actualidad a la Palabra de Dios. Todos los escritores de los Evangelios afirman con toda claridad que el Señor Jesucristo les había dicho a los discípulos una y otra vez que Él se dirigía hacia Jerusalén para morir, y que resucitaría al tercer día. Sus discípulos habían escuchado esa afirmación pero, por alguna razón, no lo creyeron.

Estimado y estimada oyente. Es posible leer y estudiar la Biblia, y hacer que la Palabra de Dios quede registrada en algún rincón de nuestra mente. El problema existiría si esa Palabra no hubiese entrado a formar parte de nuestra vida, transformándose en una creencia vital para la existencia. Pero por la obra del Espíritu Santo y a través de la fe, podrás experimentar la acción de Dios, que utiliza Su Palabra para llevarte a contemplar la muerte y resurrección de Cristo como Su obra a favor tuyo. La buena noticia que alegró a los suyos aquella mañana de la resurrección, es hoy una buena noticia para ti. Esperamos que la aceptes, la recibas y la disfrutes.

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