Estudio bíblico de Rut 1:13

Rut: Introducción 1:13

Continuando nuestro recorrido por el Antiguo Testamento, llegamos hoy al libro de Rut. Se cree que este libro pudo haber sido escrito por Samuel, aunque no existe una prueba fehaciente que lo demuestre. El versículo clave en este libro de Rut es el que se encuentra en el capítulo 3, versículo 18, donde dice: ". . .Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy". El asunto estaba en manos de alguien que era un hombre de acción, que tomaría el caso de la redención de Rut en sus manos. Ella podría descansar en él. Es una hermosa figura de lo maravilloso que es tener un Salvador como Jesucristo, el Redentor en quien uno puede descansar y disfrutar de su obra de redención.

El tema de este libro es el "pariente redentor". Este pequeño libro de Rut ha sido de bendición especial para muchas personas. Rut es una adición al libro de los Jueces y su contenido histórico tuvo lugar durante este período. Es una hermosa historia, un relato feliz acerca de algunas personas que vivieron durante el período triste que se describe en el libro de los Jueces.

Este libro ha sido reconocido como una joya literaria en variados círculos. Se informa que el Dr. Samuel Johnson, un gran hombre literario del siglo XVIII, hizo una copia del libro de Rut. Lo copió todo en escritura incluyendo la totalidad del texto y lo leyó delante de un grupo de hombres, miembros de un club en Londres, como una producción que él había leído recientemente. Los miembros del club, creyendo que era una composición moderna, elogiaron unánimamente y en alta voz el manuscrito. Probablemente creyeron que el Dr. Johnson mismo lo había escrito. Pero él les informó que había sido tomado de un libro que ellos rechazaban. Y ese por supuesto, ese libro era la Biblia misma.

La hermosura y excelencia de la historia de Rut no puede pasar inadvertida aun al creyente más indiferente. El libro de Rut registra la historia del amor de la sierva de Moab. Revela el poder del amor puro y apasionado. Cuenta del apego intenso que existía entre Rut y su suegra Noemí, pues el amor verdadero es tan fuerte como la misma muerte.

Este libro registra un romance que triunfó sobre obstáculos raciales y religiosos, y cuenta de dos corazones que fueron unidos con los lazos del amor. El libro de Rut es una prueba de laboratorio que demuestra que la más grande de las características humanas es el amor, lo cual es evidente también, en el nivel divino.

La palabra amor solamente se usa una sola vez en todo este libro y nos habla del amor de Rut por su suegra en el capítulo 4, versículo 15. En cuanto al romance de Rut, la palabra amor no aparece. Sin embargo, no puede pasar inadvertido el hecho de que el suyo fue un gran romance. Esta historia ilustra el gran amor de Dios por nosotros en la actualidad.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. Vernon McGee nos cuenta que el libro de Rut primero le atrajo cuando era estudiante en el Seminario. "Una noche, ? continúa el Dr. McGee ? me encontré en la biblioteca leyendo un libro escrito por uno de los grandes reformadores; un libro que era de lectura requerida para una de las clases. Su autor escribió este libro cuando era muy joven. En muchas maneras era un libro maravilloso, pero pronto su lectura se volvía pesada. Así que muy pronto empecé a hojear el libro. Llegué al lugar donde el autor hablaba de los tipos de Redentor. Nombraba a Moisés, a Sansón, y a Samuel. Creyendo que yo no había visto un nombre, volví y descubrí que no había mencionado a Booz. Estaba excluyendo el lado amoroso de la redención. Presentaba la salvación y la redención como cualquier negocio o transacción fría. Cristo pagó la salvación con Su sangre, y eso era todo. Presentaban la redención como un asunto meramente legal e impersonal."

La historia de Rut y Booz muestra el aspecto del amor en la redención. Y estimado oyente, la salvación es como una intriga de amor. El apóstol Juan nos dijo en su primera carta, capítulo 4, versículo 19: ". . nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero". Y esto es lo maravilloso en cuanto a la salvación. Usted descubrirá que muchos escritores del pasado han puesto gran énfasis únicamente sobre el hecho de que la salvación fue una transacción. Pero realmente se trata de un asunto de amor. El apóstol Pablo dijo en su carta a los Gálatas, capítulo 2, versículo 20: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en el cuerpo, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."

En nuestro estudio del libro de Rut veremos el lado amoroso de la redención. Lo vimos también en el libro de Éxodo, donde el énfasis fue puesto en la liberación que Dios realizó por Su pueblo. Empezamos a sentir el latido del corazón de Dios al sacar del cautiverio a Su pueblo. No se le ha dado el énfasis que se debe a este aspecto amoroso de la salvación. En la edad media, Anselmo escribió un libro que llevaba como título "Cordis Homo", que trata el tema del por qué Dios se hizo hombre. Habló del hecho de que Cristo vino para lograr la redención, pero no pone ningún énfasis en el amor. Teólogos y predicadores como Calvino, Jonatán Edwards, Stuart Robinson y otros, tampoco expusieron el aspecto amoroso de la salvación. Estimado oyente, Dios nos ama.

Aunque Rut es un libro pequeño, de solamente cuatro capítulos, tiene mucha importancia en relación con la venida de Jesucristo al mundo. Sin este libro y su genealogía no podríamos relacionar a la casa de David con la tribu de Judá. Es un eslabón importante en la cadena de la Escritura que comienza en el Génesis, conduce directamente al nacimiento de Jesucristo en el establo de Belén y a la cruz, a la corona y al trono de David en el cual un día el Señor se sentará. Y eso es muy importante.

El libro de Rut es singular por presentar una fase importante de la doctrina de la redención, al presentar al lector el único ejemplo en la Biblia del pariente-redentor en acción. El concepto del pariente-redentor fue presentado en los libros de Levítico y Deuteronomio. Rut dio un relato detallado del término hebreo goel funcionando en su significado pleno. No pudo haber habido ninguna redención para la propiedad ni para el individuo, sin la persona y presencia de algún pariente-redentor. Y a menos que la obra del pariente-redentor se comprenda adecuadamente, no puede haber ninguna comprensión de la obra de la redención de Jesucristo. La redención requiere un pariente-redentor. Y si solo Dios puede redimir, era necesario que Él se convirtiese en un ser humano. Booz proporcionó la única figura del aspecto del pariente-redentor en la redención, que es tan esencial para una comprensión de la obra de la expiación, en la cual Dios hizo que Cristo, al derramar Su sangre, fuera el instrumento del perdón que se alcanza por la fe.

El libro de Rut esclarece también la economía legal de la época de Moisés. Y luego, estimado oyente, en este libro veremos a Cristo. El día de Pentecostés denota la línea de demarcación entre la ley y la gracia. Rut, desde el principio hasta el fin, es una historia de pura gracia. Cuenta de cómo una gentil, a quien la ley condenaba, fue traída bajo las alas del Señor de Israel, de cómo le fue posible entrar en la comunidad cuando la ley decía: "No entrará amonita ni moabita en la congregación del Señor", en el capítulo 23 de Deuteronomio, versículo 3. Rut fue traída por todo el camino y cada paso suyo fue una evidencia de la gracia. Ella creyó a Booz, y él la trajo a su corazón y a su hogar. Por la gracia ella fue salvada por la fe. Resumiendo, esta pequeña obra desciende hasta nuestro nivel humano y nos cuenta la historia común y corriente de una pareja cuyos integrantes se amaban mutuamente. Eran personas normales y su historia de amor es como un espejo en el cual podemos contemplar el amor divino del Salvador por usted y por mí. Al recorrer pues, este relato, veremos cómo se desarrolla esta historia de amor.

Hay varias maneras de dividir este libro de Rut, pero lo hemos divido geográficamente:

Primero, en la tierra de Moab - en el capítulo 1

En segundo lugar, en el campo de Booz - Capítulo 2

En tercer lugar, en la era de Booz - Capítulo 3

Y por último, en cuarto lugar, en el corazón y en el hogar de Booz - en el capítulo 4

Y estamos ahora sí estamos listos para entrar en

Rut 1:1-13

En este capítulo 1 veremos que Elimelec fue impelido por el hambre a ir a los campos de Moab y allí murió. Sus hijos Maalón y Quelión también murieron. Noemí regresó a su hogar y Rut la acompañó. Después se dirigieron a Belén. Leamos el primer versículo de este capítulo 1 de Rut:

"Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra, y un hombre de Belén de Judá fue a vivir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos."

Pues bien, la historia de Rut tuvo lugar durante el tiempo de los jueces. Era un tiempo de decadencia política, de degradación moral, y degeneración espiritual. Los eventos que se registran aquí, tuvieron lugar durante el tiempo de los jueces, en un sentido, la época más oscura de la nación de Israel; un período que empezó después de la muerte de Josué y que continuó hasta el tiempo de Samuel. Esta época decadente se extendió por un período de unos cuatrocientos años. Los israelitas habían sido redimidos de Egipto con sangre, guiados sin peligro a través del desierto con el poder de Dios, y traídos personalmente por Él a la tierra prometida. Ahora, parecía que habiendo estado rodeados de estas circunstancias tan favorables, servirían a Dios y se hallarían al comienzo de un período de gran bendición y prosperidad. Ciertamente, tan feliz entrada proveía grandes expectativas para el futuro. Sin embargo, no fue así. Por ello, la historia de Rut presenta un claro contraste con la época oscura de los jueces.

El libro de los Jueces terminó con una apostasía religiosa, una decadencia moral, y una anarquía política. El último versículo del libro dice: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía". Sin duda, Booz conoció a alguno de los jueces. El libro de Rut proviene de un período de gran inmoralidad y es como una historia clara escrita sobre circunstancias oscuras. Es una historia hermosa, una historia dulce que ocurrió en un período de compromiso, corrupción y confusión. Fue como una luz brillante en medio de la oscuridad. Así es la manera en que Dios escribe.

Quizá usted habrá notado en las revistas, algunos avisos comerciales que están impresos con letras blancas sobre un fondo negro. Y habrá notado el contraste que ofrecen y cómo resaltan en la página. Pues bien, así es como Dios escribe. Sobre el fondo negro del pecado Dios escribe la bella historia de la salvación. Sobre las circunstancias oscuras de los días de los jueces, días en que los seres humanos estaban controlados por el pecado y sus pasiones, cuando cada uno hacía lo que bien le parecía, se nos presenta el panorama descrito en los capítulos 1 al 3 de la epístola a los Romanos.

Rut revela el hecho, de que a cualquier joven, le es posible vivir para Dios, si es que realmente quiere vivir para Dios. Fíjese usted en que hubo hambre en la tierra. Y ésta es una de las trece hambres que se menciona en el Antiguo Testamento. Y éstas siempre ocurrían durante un tiempo de juicio. Aquellos no fueron solamente días sombríos, sino que también fueron los más obscuros. Por lo tanto, el juicio de Dios descendió sobre la tierra. Leamos ahora el versículo 2 de este capítulo 1 de Rut:

"Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer Noemí; los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí."

Un hombre llamado Elimelec de Belén de Judá fue a residir en los campos de Moab junto con su esposa y sus dos hijos. Es muy importante buscar el significado de los nombres bíblicos. Belén significa "casa de pan". Judá significa "alabanza". Aquí está un hombre que vivía en la casa de pan y en el lugar de alabanza. Ese sería un lugar maravilloso para vivir ¿no le parece? Pero fue a morar a Moab con su familia porque había hambre en su tierra. Parece que no confiaba en el Señor.

Es muy interesante lo que se dice en cuanto a Moab en el Salmo 108, versículo 9. Dios dice: "Moab, la vasija para lavarme". Aquí está pues un hombre, que junto con su familia dejó la casa de pan y de alabanza para ir a un lugar inferior. ¿Ha escuchado contar antes esta historia? Estamos seguros que sí la ha escuchado. Es la historia que nuestro Señor contó acerca del hijo pródigo. Recordará usted que el hijo pródigo dejó la casa de su padre y se fue a comer con los cerdos. En el libro de Rut tenemos el relato de una familia pródiga, y no solamente de un hijo pródigo.

Esta familia pródiga sería castigada allá en el país lejano. Todo pródigo será castigado en el país lejano. Pero cuando vuelve, no es castigado sino perdonado. Dios siempre recibe al hijo de Dios que se vuelve hacia Él desde el país lejano, donde ha sufrido la disciplina merecida.

Ahora, el nombre Elimelec significa "Mi Dios es Rey". El nombre de su esposa Noemí significa "Placentera", "Agradable". Aquí están pues "Mi Dios es Rey" y "Placentera". Nunca le sería posible a uno encontrar mejor pareja que ésta. Pero, observemos a sus hijos. Mahlón significa "enfermo" y Quelión significa "enclenque". Esos son nombres extraños para hijos, pero parece que se los pusieron porque eran los más apropiados. Parece que Noemí vivía por encima de las circunstancias adversas y siempre apreciaba el aspecto positivo de la vida. Tenía dos muchachos enfermizos, pero nunca le sería posible a uno saberlo, al hablar con ella. Y hay muchas personas con un carácter agradable como el de ella.

Ahora, estas personas eran efrateos de Belén de Judá. Entraron en los campos de Moab. Y eso ya sería bastante malo, pero para colmo, continuaron viviendo allí. Recordando la parábola del hijo pródigo, una vez alguien preguntó: "¿Qué le habría pasado al hijo pródigo si hubiera muerto en la pocilga? Habría muerto siendo hijo. Nunca habría muerto siendo un cerdo. La familia de esta historia le pertenecía a Dios. Eran hijos Suyos, pero estaban en un país lejano y tendrían que regresar a casa. Ahora el versículo 3 dice:

"Murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos"

"Mi Dios es Rey". ¡Qué nombre más maravilloso tenía Elimelec! Cada vez que se nombraba, resonaba como un testimonio. Pero murió y dejó a su esposa con sus dos hijos. Ahora ya dijimos que serían castigados en un país lejano, y aquí comenzaron sus problemas. Leamos ahora el versículo 4 de este primer capítulo de Rut:

"los cuales se casaron con mujeres moabitas; una se llamaba Orfa y la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años."

El nombre Orfa significa "cierva". El nombre Rut ordinariamente significa "hermosura". Era bella y tenía un maravilloso carácter. Hay una palabra que nos gusta usar para describirla. ¿Sabe usted cuál es? Es, "encantadora". Rut era encantadora. Tenía una maravillosa personalidad e inteligencia, y además ella llegó a un conocimiento de Dios. Leamos ahora el versículo 5:

"Murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada, sin sus dos hijos y sin su marido."

Ahora, Noemí, aquella cuyo nombre significaba "Placentera" había perdido no solamente a su esposo, sino también a sus dos hijos, "enfermo" y "enclenque". Ya dijimos que serían castigados en el país lejano. Ambos jóvenes murieron y ahora tenemos aquí a tres viudas. Noemí había salido a los campos de Moab con tres hombres, y había acabado con dos mujeres que eran extranjeras. Consideremos ahora la decisión de regresar a Judá. Leamos los versículos 6 al 10 de este capítulo 1 de Rut:

"Entonces se puso en marcha con sus nueras, y regresó de los campos de Moab, porque oyó en el campo de Moab que el Señor había visitado a su pueblo para darle pan. Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para regresar a la tierra de Judá. Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre. Que el Señor tenga de vosotras misericordia, como la habéis tenido vosotras con los que murieron y conmigo. Os conceda el Señor que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó; pero ellas, alzando su voz y llorando, le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo."

Dios había bendecido nuevamente la tierra de Judá porque el pueblo se había vuelto a Dios. Noemí oyó esas noticias y entonces resolvió regresar a su propio país. Ella y sus dos nueras comenzaron el viaje pero junto al camino Noemí se detuvo para hablarles algo muy serio. Ella habló favorablemente en cuanto a sus nueras. Ahora, por lo común, la madre que tiene un hijo no cree que haya una mujer que sea lo suficientemente buena como para él. Pero Noemí creía que estas muchachas sí eran buenas para sus hijos, y las apreciaba mucho. Aquí vemos que las aconsejó que regresaran a su pueblo para quedarse allí. Eso significaba que podrían casarse luego con los de su propio pueblo. Ahora, regresar a casa realmente significaba para ellas volver a la idolatría. Y, al parecer, estas dos mujeres se habían declarado a favor de Dios. Pero mientras que una era genuina en cuanto a sus creencias, la otra no lo era.

Ahora, algunas de las cosas que Noemí les había dicho las entristeció, eso es seguro. Si estas dos mujeres se iban con Noemí, probablemente no les sería posible casarse nuevamente porque ninguno de los israelitas se comprometería. Les estaba prohibido a los israelitas casarse con extranjeros. El regreso a Judá con Noemí también significaría una pobreza perpetua, porque cuando ella había salido de su tierra, había perdido su propiedad. Sus tierras habían sido hipotecadas. Otros ahora tenían su parcela y para poder recobrarla le haría falta un redentor. Habría un redentor, pero en este momento, eso no significaba nada para Rut ni para Orfa, que aún no lo sabían. Por lo tanto, Noemí les dijo que debían quedarse en Moab y casarse con los de su pueblo. Entonces, ellas se afligieron y lloraron mucho. Luego, ambas jóvenes le dijeron a Noemí que la acompañarían a Judá. Y tenemos luego la decisión leal de Rut. Leamos los versículos 11 hasta el 13 de este capítulo 1 de Rut:

"Noemí insistió: Regresad, hijas mías; ¿para qué vendríais conmigo? ¿Acaso tengo yo más hijos en el vientre que puedan ser vuestros maridos? Regresad, hijas mías, marchaos, porque ya soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque dijera: Todavía tengo esperanzas, y esta misma noche estuviera con algún marido, y aun diera a luz hijos, ¿los esperaríais vosotras hasta que fueran grandes? ¿Os quedarías sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano del Señor se ha levantado contra mí."

Según la legislación de Moisés, si un hombre moría en Israel, su hermano, tío, o sobrino, podía casarse con la viuda. El hecho es que la esposa del difunto podía pedir que uno de ellos fuera su esposo, a fin de que se perpetuara el nombre del marido. Pero, Noemí les dijo a Rut y a Orfa que ella no tenía más hijos y que serían insensatas si regresaran con ella a Judá, porque no podrían casarse fuera de la familia. Ninguno en Belén tendría interés alguno en ellas.

Es interesante observar cómo Noemí fue consciente de que Dios había juzgado a su familia. Al final todas las decisiones tomadas en la trayectoria de la vida familiar habían estado equivocadas, en contra de la voluntad de Dios y el resultado de todas las experiencias vividas en esa etapa era la amargura. Ese es el fruto, es decir, las consecuencias evidentes en la vida de toda persona que decide actuar con autonomía frente a la autoridad de Dios. Pero Noemí estaba reconociendo el origen de sus males y aceptando con un espíritu de sumisión la voluntad de Dios. Y esa es la actitud que Dios requiere de cada uno de nosotros. En vez de adoptar una actitud de rebeldía, cuando aceptamos una determinada situación de la manera en que ella lo hizo, estamos colocándonos en las manos de Dios para que Él nos coloque nuevamente en la senda de sus planes y propósitos para nosotros. Estamos abriéndonos para que Dios nos limpie, y restaure lo que se haya perdido, repare los trozos dispersos de nuestra vida y los transforme en una personalidad nueva, coherente, que vive y actúa en armonía con Dios, y disfruta de Sus bendiciones.

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