Estudio bíblico de Gálatas 2:19-3:5

Gálatas 2:20 - 3:5

Regresamos hoy amigo oyente, al segundo capítulo de esta epístola del apóstol Pablo a los Gálatas, y en nuestro programa anterior habíamos avanzado hasta el versículo 20. Teniendo en cuenta la importancia de este versículo 20, vamos a leerlo nuevamente, comentando lo que ya adelantamos en nuestro programa anterior. Dijo el apóstol Pablo en este versículo 20 de la carta a los Gálatas:

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí".

Este versículo 20 declara un hecho que es real en cada creyente. No es que nosotros debamos buscar el ser crucificados con Cristo.

Muchos hablan hoy de vivir una vida "crucificada". Eso no era lo que Pablo estaba diciendo en este pasaje. No debemos procurar ser crucificados con Cristo. Porque ya hemos sido crucificados con Él. El principio de la vida cristiana no se basa en la Ley que nos ha matado por habernos encontrado culpables. Como creyentes, tenemos que vivir por la fe. ¿Y fe en qué? Fe en el Hijo de Dios. Es que, estimado oyente, la muerte de Cristo en la cruz no fue sólo penal (es decir, el pago de una pena por nuestros pecados), sino que fue también sustitutiva. Jesucristo no fue sólo el sacrificio por el pecado; también fue el sustituto de todos los que creen en Él.

Pablo declaró, por lo tanto, que bajo la Ley fue procesado, hallado culpable, condenado, y en la persona de su Sustituto, fue muerto. ¿Cuándo tuvo lugar esa muerte? Cuando Cristo fue crucificado. En ese sentido, Pablo fue crucificado con Cristo. Pero aun así, él vivía. ¿Y cómo? Unido a Cristo. Cristo está sentado hoy a la derecha de Dios. Y a nosotros se nos ha dicho que hemos sido unidos a Cristo. Y usted no puede mejorar esa posición. Esta idea debiera liberarnos de la noción absurda de que podemos crucificarnos a nosotros mismos.

Hemos conocido a personas que nos manifestaron que estaban esforzándose por vivir una vida cristiana que se caracterizara por una identificación con la crucifixión de Cristo. Es decir que estaban intentando vivir una vida "crucificada". Y algunos se han sorprendido cuando les hemos dicho que tarde o temprano comprobarían que, por su propio esfuerzo, no podrían lograr vivir esa clase de vida.

Hay una consideración significativa en cuando a la crucifixión. Una persona puede suicidarse de diferentes maneras: puede ahorcarse, dispararse un tiro, ingerir un veneno o arrojarse al vacío desde cierta altura. Así que, aunque haya diversas maneras de quitarse la vida, nadie puede crucificarse a sí mismo. Cuando alguien se clavara una mano a la cruz ¿quién le clavaría la otra mano a la cruz? Nadie podría hacerlo por sí mismo. Por ello hay que entender lo que Pablo quiso decir cuando expresó lo siguiente: "Estoy crucificado con Cristo". Pablo fue crucificado con Cristo cuando Cristo murió. Cristo murió una muerte sustitutiva. Murió por Pablo. Murió por usted y por mí.

En Romanos 6 se nos dice que hemos sido sepultados con Cristo por el bautismo, por identificación. Hemos sido resucitados con Él para que llevemos una vida nueva, y ahora estamos unidos al Cristo vivo. Pablo dijo que ya no le conocemos desde un punto de vista humano. Él ya no es el hombre de Galilea, que caminaba alrededor del mar de Galilea. Él no está allí hoy. Está a la derecha de Dios. Es el Cristo glorificado.

Pablo estaba diciendo que estaba crucificado con Cristo, pero aun así vivía. Hemos dicho anteriormente que la Ley nos ejecutó; no podía darnos vida. ¿Quién nos ha dado vida? ¿Cómo vivimos? El versículo 20 nos da la respuesta del apóstol Pablo, diciendo: "ya no vivo yo, más vive Cristo en mí". Estimado oyente esto es lo importante. Jesús murió por mí aquí en la tierra, para que yo pueda vivir allí arriba, y para que Él pueda vivir en mí aquí en la tierra. Y añadió Pablo: "y lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo en la fe del Hijo de Dios". ¿Qué clase de vida es ésta? Es una vida de fe. Se es salvo por la fe, se vive por la fe, se anda en este mundo por fe. Esto es lo que significa "andar en el Espíritu" o "vivir por el Espíritu".

Y continúa diciendo este versículo 20: "vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí". Cristo me amó, pero simplemente por su amor no me podía introducir en el cielo. Se tuvo que entregar por mí. Por ello el regalo de Dios es la vida eterna por medio de Cristo Jesús. Y usted puede recibir ese don, ese regalo, únicamente por la fe. En realidad, esto se aplica a cualquier regalo. Usted tiene que creer que el que le ofrece el regalo es sincero. Tiene que creer que él está diciendo la verdad cuando se lo ofrece y le dice "tómalo, es tuyo". Usted tiene que extender su mano por la fe y apropiarse de ese regalo, antes de que pueda ser suyo. De la misma manera, Dios le ofrece a usted el don de la vida eterna por medio de Cristo Jesús.

El contenido de este versículo me lleva a creer que Pablo estuvo presente en la crucifixión de Cristo. Pablo era un fariseo, y ellos fueron los que dirigieron la crucifixión. Pablo, además, fue luego el líder de la persecución contra la iglesia. Y también era alguien que odiaba a Cristo. Probablemente estaba asistiendo a la escuela de Gamaliel en Jerusalén en los días de la crucifixión. No puedo creer que este joven tan devoto de su religión se hubiera quedado en casa el día en que Jesús fue crucificado. El relato Bíblico nos dice que los fariseos ridiculizaron a Jesús. Llegaron a decirle que descendiese de la cruz. Después, se sentaron y le observaron mientras moría. Uno no puede descender a un nivel más bajo que ese. Por todo ello, creo que Pablo estuvo presente allí en aquel día.

Ahora, después que Pablo conoció al Cristo que murió, fue resucitado y glorificado, y está a la derecha de Dios, Pablo pudo recordar aquel día y decir: "Mientras yo estaba allí poniéndolo en ridículo, expresando a gritos mi odio por Él. Jesús me amó y se entregó a sí mismo por mi". Se entregó, es decir, que dio su vida por mí, y ése fue el sacrificio supremo. Recordemos que Pablo se llamó a sí mismo el principal de los pecadores, lo cual no pretendió ser una exageración ni un gesto de oratoria. Fue un hecho, una realidad. Pablo fue el principal de los pecadores.

Estimado oyente, usted no puede pisotear la sangre preciosa de Cristo ignorándole, apartándose de Él, o poniéndose en Su contra, como hizo Pablo. Recordemos la escena de la cruz, en la que Jesús oro diciendo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Aunque usted le deteste, o le desprecie, Él estaba allí amándole y dando su vida por usted. Leamos, finalmente por hoy, el versículo 21 de Gálatas 2:

"No desecho la gracia de Dios, pues si por la Ley viniera la justicia, entonces en vano murió Cristo".

La idea principal en este versículo es sencillamente que si hubiera habido otra forma de salvar a los pecadores, entonces Dios habría utilizado ese método. Si hubiera podido haber alguna ley o una religión que pudiera salvar a los pecadores, Dios la habría provisto. La única manera en que un Dios infinito pudo salvarle a usted y a mí fue enviando a Su Hijo a morir. Y Él estuvo dispuesto a hacer el sacrificio supremo.

Con esto completamos este segundo capítulo de la epístola a los Gálatas y llegamos a

Gálatas 3:1-5

Continuamos en la tercera sección de la epístola, la sección doctrinal, dedicada a la justificación por la fe. Después de haber considerado la declaración de la doctrina de la justificación por la fe en la primera subdivisión de esta sección, entramos en la segunda subdivisión, en la que la justificación por la fe se aplica a la experiencia de los Gálatas. El capítulo 3 finalizará con la experiencia de Abraham. Así que comenzamos entonces por este párrafo en el que Pablo volvió a recapitular

La experiencia de los gálatas

¿Cómo habían sido salvados? ¿Fueron salvados por la ley, o fueron salvados por la fe en Jesucristo? Creemos en la experiencia y cuando lleguemos al capítulo 4 trataremos más ampliamente este tema de la experiencia. Ahora personalmente creemos en las experiencias. En el versículo 1, pues, de este capítulo 3, dijo Pablo:

"¡Gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado?"

Él les dijo aquí: "¡Oh Gálatas insensatos!" La palabra griega utilizada aquí es "anoetoi", que proviene de la raíz "nous", que significa "mente". En realidad les estaba diciendo "No estáis usando vuestra mente", dando a entender que estaban actuando con torpeza.

Y a continuación les dijo: "¿quién os fascinó?" o "¿Quién os hechizó, o embrujó?", como traducen otras versiones. Y continuó diciendo: "A vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente". Aquí "presentado" significa literalmente "pintado", como en un cuadro. En otras palabras, no estamos seguros de que Pablo haya utilizado ilustraciones gráficas ante los Gálatas, pero con toda seguridad, con sus palabras les ilustró la persona de Jesucristo y Su obra como para que la vieran con la claridad de un cuadro. Hay muchos maestros de la Biblia que utilizan transparencias para ilustrar lo que están enseñando. Es una forma muy didáctica de enseñar la Palabra de Dios. Quizá sería imposible poder presentar una enseñanza completa sobre temas Bíblicos como, por ejemplo, el tabernáculo, sin utilizar transparencias o figuras. Ahora, ésa es la forma en que Cristo había sido presentado por Pablo. Además les dijo que Cristo había sido presentado claramente crucificado. Fue Su muerte en la cruz lo que hizo posible la salvación de los Gálatas, y la nuestra. Ahora, en el versículo 2, dijo Pablo:

"Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe?"

Necesitamos tener mucho cuidado aquí y probablemente deberíamos decir lo siguiente: El evangelio es verdad independientemente de las experiencias. Lo que la experiencia hace es corroborar el evangelio. Digámoslo de la siguiente manera. Hay muchas personas en el día de hoy que razonan de la experiencia a la verdad. Personalmente creo que la Palabra de Dios siempre razona de la verdad a la experiencia. Eso quiere decir que la experiencia no debe ser descartada, dejada de lado, pero tiene que ser puesta a prueba por la verdad.

Ahora, todos tienen experiencias diferentes. A veces hemos escuchado a la fundadora de cierta secta contar acerca de su experiencia. Luego tenemos a otra persona que cuenta su propia experiencia y cosas por el estilo, y esas experiencias son completamente diferentes. Ahora, ¿a cuál de ellas damos crédito? En esos casos uno se siente inclinado a no hacer caso de ninguna de ellas. De la misma manera, nadie debiera utilizar las Sagradas Escrituras sin exponerlas detalladamente, y limitándose a exponer experiencias personales que no tengan nada que ver con el texto leído. Esa actitud equivaldría a basar una verdad en una experiencia, antes que en un pasaje de la Biblia, cuando en realidad la verdad debe estar basada en la Biblia. En ese sentido, toda experiencia debe ser examinada y confirmada a la luz de la revelación Bíblica.

Ahora volvemos a la pregunta de este versículo 2: "¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por el escuchar con fe?" Ahora, ¿que quería decir Pablo con "el escuchar con fe"? ¿Se refería al oído como órgano, a la recepción del mensaje, o al mensaje mismo? Bueno, pensamos que Pablo se refiere a todo el proceso. Uno tiene que escuchar algo antes de poder ser salvo, porque el evangelio es algo que Dios ha hecho por usted, y usted necesita saberlo.

Ahora, en esta sección Pablo estaba planteando varias preguntas. Les dijo a aquellos cristianos que miraran hacia atrás, al pasado, a lo que les había sucedido y les hizo 6 preguntas que tenían que ver con su experiencia.

Esta fue la primera pregunta: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe? En ninguna parte de la Biblia, ni siquiera en el Antiguo Testamento, se dice que alguien haya recibido el Espíritu Santo por las obras que demandaba la ley, es decir, por cumplir la ley de Moisés. El Espíritu fue recibido por el escuchar con fe. Los Gálatas nunca recibieron el Espíritu por cumplir las obras requeridas por la ley. El Espíritu Santo es la evidencia de la conversión. La Escritura nos dice en Romanos 8:9, "9Pero vosotros no vivís según la naturaleza humana pecaminosa, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo". Y en la carta a los Efesios 1:13 leemos: "13En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".

La segunda pregunta la encontramos en el versículo 3, de este capítulo 3:

"¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿ahora vais a acabar con esfuerzos puramente humanos?"

En otras palabras, el Espíritu Santo era el que los había convertido, los había traído a Cristo, y ahora que el Espíritu Santo de Dios vivía en ellos ¿iban a regresar a la ley (que había sido dada para controlar la naturaleza pecaminosa) y pensaban que de esa manera iban a vivir en un nivel superior? Luego en el versículo 4 tenemos la tercera pregunta:

"¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano".

Ahora Pablo les estaba preguntando a los Gálatas: "¿Tanto sufrir, para nada?" En este momento les recordó que habían pagado un precio alto por recibir el Evangelio. ¿Es que todas esas experiencias no iban a servir para nada? ¿Entonces no habían tenido ningún propósito?

Y entonces les planteó la cuarta pregunta. Leamos el versículo 5 de Gálatas 3:

"Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras que demanda la Ley o por oír el mensaje con fe?"

Pablo se refería al ministerio que había tenido entre ellos. Recordemos que el apostolado de Pablo había sido atacado por los judaizantes. Éstos habían dicho que Pablo había llegado tarde al apostolado cristiano, porque no era uno de los doce apóstoles originales. No había estado con Cristo durante Su ministerio en la tierra, sino que había aparecido más tarde. Pero Pablo les recordó a los Gálatas que él era el que había llegado a su país, les había predicado la Palabra de Dios y había realizado milagros entre ellos. Y no había hecho todo eso por medio de las obras que demandaba la ley; él tuvo mucho cuidado de aclarar este detalle. Él predicó al Señor Jesucristo como el que murió por ellos, resucitó, y en quien habían depositado su confianza. Y cuando ellos así lo hicieron, algo milagroso ocurrió; fueron regenerados. Pablo tenía entonces la evidencia de que él era realmente un apóstol. En aquellos tiempos, se le dieron a los apóstoles ciertas señales que les identificaban. Tal como lo entendemos nosotros, los apóstoles tenían prácticamente todos los dones mencionados en la Biblia; todos los dones que consideramos señales. Pablo podía realizar milagros. Pudo sanar enfermos. Pudo resucitar muertos. Y Simón Pedro, que era uno de los doce apóstoles originales, también podía realizar milagros. El poder realizar aquellas señales era en aquella época la marca distintiva de un apóstol.

Ahora bien, los apóstoles nos han entregado la Palabra de Dios. Tenemos una fe fundada sobre el Señor Jesucristo como piedra angular, y una fe edificada sobre el fundamento que ha sido colocado por los apóstoles y profetas. Lo que daba credibilidad a la verdad de su mensaje era su capacidad para realizar milagros. Ellos tenían esos dones que hemos calificado como señales. Lo importante que nosotros debemos observar aquí es que Pablo fue a los Gálatas no como un fariseo predicando la Ley, sino como un apóstol predicando a Jesucristo. Ello fue algo que esa gente había experimentado, y Pablo se apoyó en dicha experiencia.

Resumiendo, hemos visto que la justificación por la fe fue la experiencia de los Gálatas. Por tal motivo Pablo les preguntó: "¿quién os fascinó?" El apóstol mencionó al Espíritu Santo tres veces en este párrafo. Les recordó que no habían recibido el Espíritu por cumplir las obras que la ley demandaba. El Espíritu era la evidencia de su conversión a Cristo. Y es importante resaltar que el Evangelio es cierto independientemente de la experiencia de los Gálatas o de cualquiera otra persona. El Evangelio es objetivo; trata sobre lo que el Señor Jesucristo hizo por nosotros. La experiencia confirma al Evangelio, y esto es lo que Pablo estaba demostrando en este párrafo que hemos considerado. El Evangelio es suficiente, lo cual es confirmado por la experiencia.

Estimado oyente, le invitamos a aceptar por la fe lo que Jesucristo hizo por usted al entregarse en la cruz como sustituto, llevando la culpa y el castigo por nuestros pecados. Y entonces usted también comprobará que se trata de una verdad que se acepta por la fe para recibir el perdón de los pecados y la vida eterna. Pero, tenga usted la seguridad de que la experiencia le confirmará que el amor de Dios en su vida y la obra del Espíritu Santo son una realidad que hace que la vida sea digna de ser vivida y disfrutada.

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