Estudio bíblico de Isaías

Predicación escrita y en audio de Isaías 61:1-62:12

Isaías 61:3 - 62:12

En el día de hoy, amigo oyente, nos encontramos en el maravilloso capítulo 61 del libro de Isaías. En nuestro programa anterior dijimos que el tema gira alrededor de la distinción entre la primera y la segunda venida de Cristo (vv. 1-9) Se comentan también algunas de las bendiciones del Reino (vv. 10-11). Este capítulo tiene un interés peculiar porque el Señor Jesús inauguró su ministerio en Nazaret citando de este capítulo. Anteriormente entonces, comentamos los primeros dos versículos, o sea, el primer párrafo, que titulamos "Distinción entre la primera y la segunda venida de Cristo". Comparamos este pasaje con la declaración del Señor en Lucas 4:16-19, cuando hablando en la sinagoga de Nazaret, cuando citó precisamente estos versículos, resaltando que había venido para traer buenas noticias a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor. Pero al llegar a ese lugar del texto, interrumpió su lectura, enrollo el libro, se sentó y dijo: "Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros". Pero, significativamente omitió la siguiente frase de Isaías 61:2, "y el día de la venganza del Dios nuestro". Entonces concluimos que la cita del Señor en Lucas, realizada en su primera venida a la tierra, se refería a las bendiciones que trae el mensaje del Evangelio en los tiempos de la gracia. Por tal motivo, el Señor suprimió la última frase de Isaías 61:2, porque ésta se refería al día del juicio en su segunda venida a la tierra. Por ello dijimos que la interpretación que el Señor hizo del pasaje de Isaías nos ayuda a interpretar la Biblia correctamente, realizando la distinción que Él mismo hizo.

Comencemos entonces nuestra lectura de hoy leyendo el versículo 3 de este capítulo 61 de Isaías:

"A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé esplendor en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados Árboles de justicia, Plantío del Señor, para gloria suya."

Creemos que Isaías conoció su geografía y cuando dijo "Sión", se refirió literalmente a Sión. El punto más alto de Jerusalén, era bien conocido por Isaías.

Ahora, hablando específicamente de los judíos, dijo: "se les dé esplendor en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados árboles de justicia, plantío del Señor para gloria suya". Podremos ver que más allá del "día de la venganza", que será ampliado en el capítulo 63, se encuentra la paz y la prosperidad del milenio.

Isaías hizo un juego de palabras con "esplendor y ceniza". Con el esplendor en lugar de ceniza; es como decir en nuestro idioma, que Dios intercambiará la alegría por juicio; o una canción por un suspiro. Después de los suspiros y el juicio habrá alegría y canción. En el versículo 4, leemos:

"Reedificarán las ruinas antiguas, levantarán lo que antes fue asolado y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones."

La tierra de Israel será rejuvenecida, que restaurará su belleza Edénica. Lo que está sucediendo allí ahora, es algo enteramente maravilloso. Lo que está sucediendo en nuestro tiempo en Israel es extraordinario. Ha logrado que el Dr. W. F. Albright, un gran erudito hebreo adoptara la posición de que ahora cree en la profecía. Ya que una nación que ha estado fuera de su tierra por unos 2.500 años está de regreso en su tierra. Aparentemente le ha convertido en un creyente. Pero tenemos que ser muy cuidadosos y no llamar a este evento el cumplimiento de esta profecía. El rejuvenecimiento del cual habla este versículo tendrá lugar en comienzo del Reino terrenal, y no nos encontramos en ese lugar del tiempo en este momento de la historia. Continuemos leyendo el versículo 5 de Isaías 61:

"Extranjeros apacentarán vuestras ovejas e hijos de extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores."

Este versículo nos muestra una imagen real de prosperidad. Y dice el versículo 6:

"Vosotros seréis llamados sacerdotes de el Señor, ministros de nuestro Dios seréis llamados. Comeréis las riquezas de las naciones y con su gloria seréis enaltecidos."

Dice aquí "ministros de nuestro Dios seréis llamados", Israel va a ser un sacerdocio de creyentes durante el Reino terrenal. La intención original de Dios fue que todos en la nación fueran sacerdotes. En Éxodo 19:6, Dios le dijo a Israel: "6Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel". Pero a causa del pecado de ellos este objetivo nunca se logró, aunque se logrará en el Reino terrenal. Continuemos leyendo en el versículo 7 de Isaías 61:

"En lugar de vuestra doble vergüenza y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en su tierra poseerán doble porción y tendrán perpetuo gozo."

En otras palabras, la alegría eterna será la porción de Israel. Será la plenitud de la alegría. Será un gran día. En el versículo 8, leemos:

"Yo, el Señor, soy amante del derecho, aborrecedor del robo para holocausto. Por eso, afirmaré en verdad su obra y haré con ellos pacto eterno."

En aquel tiempo sus vidas adornarán su ritual religioso. Hemos considerado varios pasajes que hablaron del hecho de que Israel cumplía todos sus rituales en la forma, pero Dios les había condenado por ello, porque sus corazones no estaban detrás de su actitud y se encontraban lejos de Dios. En el futuro, esa situación cambiará. Y, ahora, se nos dice en el versículo 9:

"La descendencia de ellos será conocida entre las naciones y sus renuevos en medio de los pueblos. Todos los que los vean reconocerán que son un linaje bendito del Señor"

En aquel tiempo se acabarán los odios raciales porque ellos serán testigos genuinos de Dios. En nuestro tiempo ni Israel ni muchas iglesias están cumpliendo lo que Dios pensaba hacer, aunque creemos que estamos siguiendo el programa de Dios, y se está desarrollando como Él dijo que lo haría. Él nos advirtió que llegaría el día en que tendríamos una forma de piedad, pero negaríamos el poder de la misma.

Leamos ahora el versículo 10 que nos lleva a la última subdivisión del capítulo 61, titulada:

Bendiciones del reino terrenal

"En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas."

Observemos el júbilo de la frase "En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se alegrará en mi Dios". Al escucharla concluimos que en esos días van a disfrutar de mucha alegría. ¡Cómo desearíamos que en nuestro tiempo más cristianos se alegraran al ir a la iglesia! Desearíamos que la disfrutaran más. También desearíamos que el estudio de la Biblia fuera una experiencia emocionante y apasionante para todos nosotros. Tendría que ser así, y Dios tiene la finalidad de que así sea.

Y continúa diciendo el versículo 10, "porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas". El Mesías continuó hablando aquí y al hacerlo, todos los que le pertenecen podrán unirse en este salmo de alabanza. Ellos se alegrarán grandemente en el Señor. El problema en nuestro tiempo es que muchísimos cristianos no pueden alegrarse en el Señor porque se encuentran separados de una relación de compañerismo y amistad con Él. Tienen pecado en sus vidas, están viviendo bien apartados de la voluntad de Dios y están continuando en su obstinación. Leamos ahora el versículo 11, versículo final de este capítulo 61 de Isaías:

"Porque como la tierra produce su renuevo y como el huerto hace brotar su semilla, así el Señor Dios hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones."

Vemos que no sólo habrá beneficios materiales y mejoras físicas, sino que las verdaderas bendiciones de aquel día serán espirituales. Y llegamos así al:

Capítulo 62

Contiene los siguientes temas: El interés del Mesías por Israel (vv. 1-5); La anticipación del milenio (vv. 6-10) y El anuncio de aquel día futuro (vv. 11-12).

Ante nosotros tenemos en este capítulo el ansia del Mesías por estas alegrías anticipadas. Existe hoy el peligro de que los creyentes esperen la venida de Cristo para recogernos de este mundo para que podamos librarnos de nuestros problemas; podríamos usar este evento como un mecanismo de escape. La gente se mete en verdaderas dificultades y después quiere que el Señor venga y les remueva de esa situación.

Leamos entonces el primer versículo de este capítulo 62 de Isaías, que comienza a tratar el tema de:

El interés del Mesías por Israel

"Por amor de Sion no callaré y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como un resplandor su justicia y su salvación se encienda como una antorcha."

La razón por la cual Jerusalén hoy no puede tener paz es que su Mesías no se encuentra allí. Está sentado a la derecha de Dios, anhelando gobernar esa ciudad con justicia. Usted puede llamarla la ciudad santa si así lo desea, pero, tal como se encuentra en la actualidad, la verdad es que es cualquier cosa menos santa. Sin embargo, será santa algún día y el entusiasmo del Señor de los ejércitos lo hará posible. Los hombres no pueden establecer el Reino y las Naciones Unidas tampoco, lo cual es hoy evidente. No creemos que haya alguien que pueda traer paz al mundo excepto Dios. El corazón del profeta Isaías, así como el corazón de cada alma devota de la tierra, participa de este anhelo. Toda la creación y todos los creyentes están gimiendo en su estado actual, al contemplar el futuro. Peregrino cristiano, ¿está usted cansado del viaje por la tierra, y desea el compañerismo y comunión de la casa del Padre? Ésta es una pregunta que cada creyente debería considerar. Continuemos leyendo el versículo 2:

"Entonces verán las naciones tu justicia y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca del Señor te pondrá."

Un corazón nuevo, una situación nueva, una tierra nueva y una justicia nueva, requieren un nombre nuevo. Seremos nuevos y estaremos en la nueva Jerusalén. Aquí se nos presenta una hermosa imagen del futuro.

La redención implica no solo a la iglesia, sino con la nación de Israel y con esta tierra. Pensando en ese futuro, ahora estamos como gimiendo, y sintiendo dolores como de parto, esperando por aquel gran día de la liberación. Y en el versículo 3, de este capítulo 62 de Isaías, leemos:

"Y serás corona de gloria en la mano del Señor y diadema de realeza en la mano del Dios tuyo."

Israel va a tener una posición nueva. El versículo 4, declara:

"Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá (mi deleite está en ella), y tu tierra, Beula (o desposada); porque el Señor se deleitará en ti y tu tierra tendrá esposo."

Veamos qué significan estos términos. Israel ha sido abandonada; ésta es la imagen y el nombre de Israel desde la crucifixión de Cristo. Cuando uno mira hoy a esa tierra, la palabra que viene a la mente es abandonada, desamparada, o desolada. Ésa es la descripción de la tierra en este momento, pero en el Reino que vendrá, Israel será llamada Hefzi-bá, que significa "encantadora" o "deleitosa". Va a ser un lugar delicioso. Ya hemos dicho anteriormente que no nos gusta Jerusalén como se encuentra hoy, pero llegará a ser un lugar hermoso en aquel día futuro.

Y el término "Beula", referido a la tierra, quiere decir, casada. En otras palabras, el Rey estará presente para protegerla, y Su presencia implica alegría. Se nos dice en el versículo 5:

"Pues como el joven se desposa con la virgen, así se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. Él se alegrará sobre Israel como se alegra el esposo con la esposa."

Ahora, leamos el versículo 6, donde comenzamos el segundo párrafo titulado:

La anticipación del reino milenario

"Sobre tus muros, Jerusalén, he puesto guardas que no callarán ni de día ni de noche. ¡Los que os acordáis del Señor, no descanséis"

Este anhelo es contagioso. El alma sedienta anhela beber. Cada persona honrada debería orar por la paz de Jerusalén y anhelar la llegada de aquel día en el que habrá paz. El versículo 7, dice:

"Ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en la tierra!"

Dios dijo en Ezequiel 21:27 que no descansaría hasta que el Rey viniera por derecho propio para gobernar.

Ahora leamos el versículo 11, que nos presenta el último párrafo de este capítulo, titulado:

El anuncio de aquel día futuro

"He aquí, el Señor lo hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sión que ya viene su Salvador; he aquí su recompensa con él y delante de él su obra."

Este anuncio es pertinente para la hora presente, como este versículo así lo indica. La salvación de Israel forma parte del plan total de la salvación de Dios. El Mesías es hoy el Salvador de ellos. Y la segunda venida de Cristo significa Su venida para establecer Su Reino en la tierra para esa gente. Leamos el versículo 12, versículo final de este capítulo 62 de Isaías:

"Y los llamarán Pueblo Santo, Redimidos del Señor. Y a ti te llamarán Ciudad Deseada, No desamparada."

Israel no puede ser llamado hoy un pueblo santo. En la actualidad, no han sido redimidos. En este momento, Jerusalén es una ciudad abandonada desde un punto de vista espiritual, pero llegará un día futuro en el que las cosas serán diferentes. La experiencia de la salvación de Dios obrará una transformación en la nación de Israel y también en la tierra física. El pueblo será llamado un pueblo santo, y la tierra será grandemente deseada. Hoy verdaderamente sucede todo lo contrario. Pero tienen un futuro glorioso.

Y estimado oyente, en nuestro tiempo, aquí y ahora, aunque el pecado aleja a las personas de Dios, nadie debe sentirse abandonado por el amor y la gracia de Dios. La experiencia de la salvación de Dios puede obrar hoy mismo, en su vida, una verdadera transformación, por la obra del Espíritu Santo.

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