Estudio bíblico de Daniel 12:1-12

Daniel 12:1-13

El capítulo 12 concluye entonces la visión que comenzó en el capítulo 10. Todo lo comprendido en estos capítulos, como destacamos al principio, forma parte de una visión, y todos los detalles de la misma deben encajar conjuntamente como un gigantesco rompecabezas. El problema es que algunas personas se meten en esta profecía por aquí y por allá, haciendo aplicaciones donde lo consideran apropiado. Necesitamos recordar que se trata de una sola visión, y que con respecto a ella un mensajero celestial no identificado le dijo a Daniel en 10:14, "He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días". Hay tres detalles importantes que necesitamos observar en este versículo:

1. Vemos que se refería a "tu pueblo". Concernía al pueblo de Daniel, es decir, a la nación de Israel, después de que la iglesia fuera removida de la tierra.

2. Es una visión para "los últimos días". Los últimos días del Antiguo Testamento son identificados con los últimos días del nuevo Testamento que el Señor Jesús llamó el período de la Gran Tribulación, y que corresponden, en opinión del profesor McGee, a la Semana Setenta de la profecía revelada a Daniel.

3. Dice aquí "porque la visión es para esos días". Y, como traduce mejor otra versión. "la visión es para días aun lejanos". Es decir que transcurrirá un prolongado período de tiempo hasta que lleguemos a los últimos días. Ya hace mucho tiempo que Daniel tuvo estas visiones; en realidad, por lo menos, han pasado 2.600 años. No sabemos realmente si nos estamos moviendo en la órbita de esos días. La iglesia tendrá que ser recogida primero, lo cual constituiría el próximo evento en el programa de Dios. Y para ese evento no hay fecha ni señal que pueda anticiparla. Cualquiera que intente fijar una fecha para el momento en que Cristo recoja a Su iglesia estará manejando datos que no se encuentran en la Palabra de Dios.

Vamos a leer entonces el versículo de este capítulo 12 de Daniel, que nos habla sobre:

La gran tribulación

"En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro."

Alguien nos podría preguntar: ¿Qué autoridad tienen ustedes para llamar a éste, el período de la Gran Tribulación? Bueno, por la autoridad del Señor Jesucristo. Él utilizó el mismo lenguaje al hablar de la Gran Tribulación que el que Daniel utilizó aquí. Él dijo que éste será un período de tiempo breve, un tiempo de angustias, y que nunca habría un período como éste ni antes ni después, éste fue el tiempo que el Señor Jesucristo mismo llamó el período de la Gran Tribulación. Evidentemente Él sabía de lo que estaba hablando, y nosotros aceptaremos lo que Él dijo (como podemos ver en Mateo 24:15-26).

Ahora, aquí indicó "En aquel tiempo" esta expresión aquí, identifica el marco de tiempo como el "tiempo del fin" (como lo vimos mencionado en Daniel 11:35, 40, 12:4), y como los "últimos días". Éste es ahora el final de la visión revelada a Daniel, y termina con el período de la Gran Tribulación. Vamos a citar lo que dijo el Dr. Culver, ya nos hemos referido a él y a su libro muchas veces, y de su libro citamos lo siguiente: "Otra expresión del tiempo del fin, de Daniel 11:40, parece indicar tiempos escatológicos. No creemos que esta evidencia, tomada por sí misma, pueda ser presionada mucho, porque obviamente, el final de cualquier serie de eventos que estuviera en la mente del autor, ha sido designado por esta expresión "el tiempo del fin". Esta no es necesariamente una serie que se extiende hasta la consumación de los tiempos. Sin embargo, es muy claro por lo que dice el capítulo 10, versículo 14, que fija el alcance de la profecía para incluir los días postreros, que "el tiempo del fin" en esta profecía se usa con referencia al período consumado por el establecimiento del reino Mesiánico".

Ahora, en este versículo se identificó a Miguel. Él fue el único ángel a quien se le dio el título de arcángel (como podemos ver en Judas 9). Y su nombre significa "¿quién como Dios?". Él será el que va a arrojar a Satanás fuera del cielo, como vemos en Apocalipsis, capítulo 12, versículos 7 al 9. Él es aquel que protege a la nación de Israel, y está a favor de ellos, como Daniel expuso aquí con claridad. Su estrategia fue bosquejada por Juan, en Apocalipsis, en el capítulo 12, versículos 14 al 16.

Ahora, aquí se dice, hablando de Miguel, "que está de parte de los hijos de tu pueblo". Esta es positivamente la nación de Israel. De otra manera, el lenguaje no tendría ningún significado.

Dice también este versículo que "será tiempo de angustia". Este es el período de la Gran Tribulación, como lo llamó el Señor Jesucristo en el evangelio según San Mateo, capítulo 24, versículo 21.

El remanente de Israel será preservado, como podemos ver en Mateo, capítulo 24, versículo 22; en la epístola a los Romanos, capítulo 11, versículo 26; y en Apocalipsis, capítulo 7, versículo 4; En este último pasaje se nos dijo: "4Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel".

Leamos ahora el versículo 2 de este capítulo 12 de Daniel, que comienza a hablarnos sobre:

La resurrección de los santos y pecadores del Antiguo Testamento

"Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados: unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua."

El remanente de Israel que viva en el período de la Gran Tribulación será preservado, y esa gran multitud de no judíos que se salvarán durante esa época también serán preservados. Aquellos del Antiguo Testamento que murieron perteneciendo al remanente fiel y los no judíos salvados durante el Antiguo Testamento, serán resucitados para vida eterna al final de la Gran Tribulación.

Los santos del Antiguo Testamento no serán resucitados cuando Cristo recoja a Su iglesia. La Biblia indica claramente que en el arrebatamiento "traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él" como podemos leer en primera Tesalonicenses 4 versículo 14. En el versículo 16, más abajo, en ese mismo pasaje dice: "los muertos en Cristo resucitarán primero". Y nosotros estamos en Cristo, unidos a Cristo por medio del bautismo del Espíritu Santo que comenzó en el día de Pentecostés, y que finalizará con el arrebatamiento de la iglesia. Y este cuerpo específico de creyentes es llamado la iglesia. En la Primera Epístola a los Corintios, capítulo 12, versículo 12, se nos dice: "Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". El Señor Jesucristo le dijo a Sus discípulos, que eran miembros de la nación de Israel, que ellos serían bautizados por el Espíritu Santo y colocados en el cuerpo de los creyentes, es decir, en la iglesia. En el capítulo 1, versículo 5, del libro de los Hechos de los Apóstoles, leemos: "Porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días".

Cuando la iglesia sea recogida de este mundo, los santos del Antiguo Testamento no serán resucitados. ¿Por qué? Bueno, porque el tiempo para entrar al reino será al fin del período de la Gran Tribulación, cuando Cristo venga a establecer Su reino sobre la tierra. Entonces los santos del Antiguo Testamento serán resucitados. En ese tiempo, Abraham, Isaac, y Jacob serán todos resucitados para entrar en el reino. Sin embargo, si fueran resucitados en el momento del arrebatamiento, entonces, ellos tendrían que esperar un cierto tiempo, por lo menos siete años. Por ello la Biblia deja en claro que ellos serán resucitados al final de la Gran Tribulación.

Y termina diciendo el versículo 2, "algunos para vergüenza y confusión perpetua". Esto se refiere a los perdidos del Antiguo Testamento, que serán resucitados para el juicio del Gran Trono Blanco, al final del reino de Cristo en la tierra. Ahora, en el versículo 3 de este capítulo 12 de Daniel, leemos:

"Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad."

Los siervos de Dios en esos días oscuros de la Gran Tribulación brillarán como luces. Y, por cierto, los creyentes de hoy deberían hacer lo mismo. Dijo el apóstol Pablo en su carta a los Filipenses, capítulo 2, versículo 15, "15para que seáis irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como lumbreras en el mundo". El remanente en aquel día será el testigo de Dios en este mundo, y ellos "instruirán a las multitudes en el camino de la justicia". Y esa justicia es Cristo, la única justicia que es aceptable para Dios. Nuestra justicia es como trapos de inmundicia ante Él (como podemos leer en Isaías 64:6). No así ante nuestros propios ojos; nosotros pensamos que somos buenas personas, y nos gusta hablar de ello y que nos lo digan a nosotros también, mientras al mismo tiempo producimos un montón de ropa sucia. Estimado oyente, Dios no está aceptando nuestras obras; Él está aceptando la justicia de Cristo, la cual es provista únicamente por fe.

Leamos ahora el versículo 4, en el cual vemos:

El sello de la profecía hasta el tiempo del fin

"Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará."

Estas profecías tenían que ser selladas "hasta el tiempo del fin". Esto no significa el fin del tiempo, sino que se refiere a ese período de tiempo definitivo que en el libro de Daniel es llamado la semana setenta. Y en vista del hecho de que nosotros nos encontramos en el intervalo que precede inmediatamente a ese período, resulta difícil saber exactamente cuánto sabemos o entendemos al respecto. Considerando que tantos buenos maestros en la actualidad difieren en la interpretación de la profecía, esta realidad parecería indicar que hay mucho que no entendemos. Todo esto será revelado cuando lleguemos a ese período en particular. Ésa es la razón por la cual necesitamos mantener nuestra mirada concentrada en un hecho como dijo Pablo en su carta a Tito capítulo 2, versículo 13, "Mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo".

Dice aquí en el versículo 4, "muchos correrán de aquí para allá". Creemos que esto se refiere a ir de un lugar a otro por toda la Biblia estudiando la profecía. Muchos tratarán de investigarla completamente. Se está llevando a cabo en la actualidad un estudio serio de la profecía que no se ha realizado en el pasado. Grandes y diferentes doctrinas de la iglesia se han estudiado y desarrollado durante los diversos períodos de la historia de la iglesia. En el mismo principio, la doctrina de la inspiración de las Escrituras, fue bien establecida: también la doctrina de la deidad de Cristo y de la redención. Otras doctrinas fueron desarrolladas a través de la historia. En el día de hoy, podemos decir que hemos visto más estudios de profecía que nunca antes.

Y finalmente aquí dice que "la ciencia se aumentará". Creemos que esto significa conocimiento y profecía. Es cierto que en la actualidad el conocimiento se ha incrementado en todas las áreas, aunque esta afirmación del versículo 4 se refiere principalmente al estudio de la profecía.

Continuemos avanzando y leamos los versículos 5 hasta el 7, de este capítulo 12 de Daniel:

"Yo, Daniel, miré y vi a otros dos que estaban en pie, uno a este lado del río y el otro al otro lado. Y dijo uno al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas se cumplirán."

Estos versículos nos hacen regresar a la visión que Daniel había visto al comienzo del capítulo 10.

El vio a "un varón vestido de lino" que fue previamente identificado como el Cristo después de su encarnación. A Él se le unieron otros dos allí. Uno estaba en pie en una orilla del río Tigris, y el otro en la orilla opuesta. Uno preguntó cuánto durarían estos eventos, y el Cristo post-encarnado juró que durarían tres años y medio, que equivalen a la última mitad de la semana setenta de Daniel.

Luego leemos: "Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo", esta es una frase extraña. Puede significar que la rebelión de Israel habrá sido finalmente quebrantada al fin del período de la Gran Tribulación, y que, entonces, habrá habido un gran retorno a Dios en ese tiempo. Ahora, el versículo 8, nos dice:

"Yo oí, pero no entendí. Dije entonces: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?"

Aunque Daniel fue un testigo de esta escena, no comprendió lo que había visto u oído. Daniel estaba perplejo y quiso saber cómo se iban a desarrollar todos esos eventos que acababa de presenciar. Y en el versículo 9, leemos:

"Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin."

Entonces a Daniel se le recordó nuevamente que estas cosas ocurrirían en el tiempo del fin y, por lo tanto, estaban temporalmente selladas (Como podemos ver en el versículo 4).

Leamos ahora el versículo 10, en el cual comienza a describirse:

El sacrilegio o la abominación desoladora

"Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán."

Estos grandes principios de Dios prevalecen desde los días de Daniel hasta el tiempo del fin, sin distinción de épocas. Dice aquí:

1. "Muchos serán limpios". Esta afirmación se refiere a aquellos que han venido a Cristo. Como dijo la carta a Tito 3:5, "no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia".

2. Otra frase es "ninguno de los impíos entenderá". Ésta se refiere al hombre natural. Dijo Pablo en su primera carta a los Corintios 2:14, "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".

3. Y la última frase dice: "pero los entendidos comprenderán". Dice Juan 16:13, "13Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir". Y en el versículo 11 de este capítulo 12 de Daniel, leemos:

"Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días."

No se puede enfatizar demasiado la importancia de este versículo, ya que el Señor Jesucristo se refirió a él en Mateo 24:15, cuando dijo: "Por tanto, cuando veáis en el Lugar Santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (él que lee, entienda)". Ésta será la señal para el remanente de que la Gran Tribulación ha comenzado.

El ídolo de la bestia permanecerá en el templo por 1.290 días. En realidad, esta cifra es treinta días más extensa que los tres años y medio. La última mitad de la Gran Tribulación constará de 1.260 días, y por una razón inexplicable, a la imagen del Anticristo se le permitirá permanecer treinta días después que el Anticristo mismo haya sido echado en el lago de fuego, lo que parece indicar que habrá un intervalo antes del establecimiento del reino aquí en la tierra. Ahora, el versículo 12, dice:

"Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días."

Aquí se nos presenta otro período de días, sin ninguna otra explicación que el decir "Bienaventurado el que espere, y llegue" a ellos. Nadie tiene la interpretación de esta frase, que está sellada hasta el tiempo del fin. Creemos que a veces intentamos saber más de lo que realmente nos ha sido revelado. Y el versículo 13, último de este capítulo y del libro de Daniel dice:

"En cuanto a ti, tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días."

A Daniel se le dijo (como el Señor Jesús le dijo a Simón Pedro) que él moriría. Él no viviría para ver el retorno de Cristo, pero sería resucitado de los muertos para entrar en el reino terrenal.

Y sería, como aquí dice, "para recibir tu heredad". Esta expresión indica que Daniel será resucitado con los santos del Antiguo Testamento al comienzo del milenio.

Y añadió, "al fin de los días", lo cual nos introduce a la amplia y abundante entrada al reino de Cristo. Estimado oyente, éste es el futuro que está ante nosotros ahora mismo, un futuro que dice que Cristo vendrá a la tierra para establecer Su reino. Ésta es la esperanza que deberíamos mantener ante nosotros en estos días.

Y así, amigo oyente, concluimos nuestro estudio de este gran libro del profeta Daniel. Es nuestra esperanza de que cada capítulo de este maravilloso libro haya bendecido abundantemente. Ahora, Dios mediante, en nuestro próximo programa, volveremos al Nuevo Testamento para comenzar nuestro estudio de la epístola a los Hebreos. Le invitamos pues, a acompañarnos en este nuevo recorrido por esta importante carta del Nuevo Testamento.

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