Estudio bíblico de Hebreos 11:1-3

Hebreos 11:1-3

Cristo trae mejores beneficios y responsabilidades

Los capítulos 11 al 13 constituyen la segunda división importante de esta carta apostólica. Hasta este punto, la epístola ha tratado principalmente con asuntos de carácter doctrinal, pero a partir de ahora nuestro estudio nos conducirá a aspectos muy prácticos. Comenzaremos entonces con el capítulo que con frecuencia ha sido llamado "el capítulo de la fe". Y estimado oyente, creemos que esta parte de las Sagradas Escrituras le resultará muy interesante porque la mayoría de las personas no cree que la fe sea un tema muy práctico. Desde ya, le anticipamos que en nuestro estudio todos llegaremos a la conclusión de que la fe es un tema eminentemente práctico y aplicable a las más variadas circunstancias de la vida.

El capítulo 11 ha sido también llamado por muchos "el catálogo de los héroes de la fe". Queremos mirar a este capítulo desde el punto de vista de la fe, más concretamente, considerando lo que la fe ha logrado en las vidas de hombres y mujeres de todos los tiempos, bajo todas las circunstancias, desde las mismas puertas del jardín del Edén hasta el momento actual. Este capítulo ilustra este aspecto para usted y para mí, y estas personas son verdaderos testigos que nos animan a vivir por la fe.

No resulta fácil convertir a la vida cristiana en un conjunto de reglas. Uno de los motivos por los cuales a mucha gente le agrada colocarse bajo la autoridad del Sermón del Monte o los Diez Mandamientos es que a muchas personas les gustan las normas, las reglas. Parece tan sencillo y fácil obedecer reglas. Es como seguir indicaciones escritas para trasladarnos a un lugar en el que nunca hemos estado. Así sucede en la vida para muchos, que prefieren seguir un sistema ordenado de normas. Pero en este capítulo vamos a encontrar personas que recorrieron una ruta completamente diferente. Ellos vivieron por la fe, y ésa es la manera en que Dios quiere hoy que transitemos por los caminos de la vida.

En este capítulo también veremos que la incredulidad es el peor pecado que uno puede cometer. Dios tiene un remedio para cada pecado, excepto para el estado de incredulidad. Esto no significa que hay un pecado imperdonable. No hay ningún acto que uno pueda cometer hoy que Dios no perdonará mañana. Pero si usted continúa en un estado de incredulidad, Dios no tiene en absoluto un remedio para esa condición. Así que, en primer lugar vamos a presentar:

Una definición de la fe

La primera declaración de este capítulo es una definición Bíblica de la fe. Leamos el primer versículo de este capítulo 11 de Hebreos:

"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."

Dios tiene hoy dos formas por las cuales las personas pueden venir a Él. La primera es que usted puede venir hacia Él por medio de las obras. Sí, si usted pudiera presentar la perfección en sus obras, Dios le aceptaría; pero hasta ahora, nadie ha sido capaz de lograrlo. Adán no fue capaz de hacerlo, y nadie desde entonces ha podido satisfacer ese requisito. Abraham no pudo lograrlo, el rey David tampoco, ni el profeta Daniel. Ninguno consiguió esa perfección frente a Dios. Por la tanto ese no constituye un camino satisfactorio para venir a Dios, aunque mucha gente anda cojeando y recorriendo con dificultad esa ruta inútil e infructuosa.

La única otra forma de llegar a Dios es venir a Él por la fe. Podemos acercarnos a Dios por la fe. Muchas personas tampoco consideran a la fe como una forma satisfactoria y se sienten como aquella niña a quien le pidieron que definiera a la fe y respondió: "La fe es creer aquello que usted sabe que no es así". Esto es lo que la fe significa para muchos, que creen que la fe implica dar un salto en la oscuridad, es como aventurarse en algo incierto, en una especie de riesgo. Si esto es lo que la fe significa para usted, entonces quiere decir que realmente no tiene fe, porque la fe es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Y esto significa que la fe se apoya en un fundamento.

Para otras personas la fe constituye un gran misterio. Es como un tipo de sexto sentido, una experiencia de intuición en el ámbito espiritual, o una entrada mágica a un nuevo mundo. La fe para algunas de estas personas es como pertenecer a una orden secreta en la cual usted se inicia, y que hay algunas obras místicas que Dios aceptará en lugar de las buenas obras, si usted simplemente cree con la fuerza suficiente. Pero tenemos que recordar que los demonios, a su manera, también creen, y no son salvos. Hay hoy una gran cantidad de cultos y sectas, que son demoníacas y están dirigidas por demonios. La fe para esas personas es como un fetiche o algún hechizo de buena suerte que usted se cuelga de su cuello y lo lleva siempre con usted. Pero eso no es la fe.

El gran predicador Spurgeon lo expresó de la siguiente manera: "No es la forma en que usted se aferra a Cristo lo que le salva, es Cristo. No es la alegría que usted tiene en Cristo lo que le salva, es Cristo. No es ni siquiera la fe en Cristo lo que le salva, aun cuando la fe es el instrumento; Es la sangre y los méritos de Cristo". Esto es, estimado oyente, lo que le salva. La fe simplemente se apropia de ello, eso es todo. La fe, por lo tanto, en ninguna manera es algo misterioso, sino que mira al Señor Jesucristo.

La fe no es algo que se agrega a las buenas obras. Utilizando un ejemplo de nuestra alimentación diaria, diremos que hay algunas personas en círculos cristianos hoy que tratan a la fe como si fuera el aliño que se añade a la ensalada de las buenas obras. Muchas personas simplemente añaden su fe como ese complemento o condimento encima de sus buenas obras. Estimado oyente eso no es la fe.

Consideremos la definición Bíblica de la fe que tenemos en este pasaje: "la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". En realidad, nos agrada mucho lo que dijo el Dr. J. Oswald Sanders en cuanto a la fe. Él dijo: "La fe le permite al alma creyente tratar al futuro como si fuera el presente y lo invisible como si fuera visible". Esta es una buena explicación sobre la fe.

La palabra griega de la cual se ha traducido "certeza" es "hupostasis". Es un término científico, que significa lo contrario de "hipótesis" o teoría. Es aquello que se apoya en hechos. En química sería ese elemento químico que queda en el fondo del tubo de ensayo después que uno haya hecho algún experimento. Esa sustancia es lo que el químico andaba buscando. Esa es la realidad. Y en eso consiste la fe; la fe es una sustancia.

El Dr. Robertson, especialista en Griego, tradujo "certeza" o "sustancia" como "Título de propiedad". ¿Y cuál es el título de propiedad? ¿Cuál es esa certeza, esa sustancia? Pues es la Palabra de Dios. Estimado oyente, si su fe no descansa, no se apoya en la Palabra de Dios, entonces de ninguna manera es una fe bíblica. Tiene que apoyarse en lo que Dios ha dicho. En realidad, significa creer en Dios.

La cuestión es si usted cree en Dios o no. Y no es válido presentar la excusa de que usted tiene problemas intelectuales. Porque lo que mantiene a las personas alejadas de la Palabra de Dios es el pecado. Es el pecado en la vida de una persona lo que la impide acercarse a Dios. Es el corazón el que necesita creer, es el corazón con el que se cree para justicia. Cuando una persona está dispuesta a dejar su pecado, el Espíritu Santo hará real en esa persona la Palabra de Dios.

El apóstol Pablo le escribió a los creyentes de Colosas, en su primer capítulo, versículo 9: "9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual". Conocer la voluntad de Dios es conocer la Palabra de Dios. El apóstol oró pidiendo que ellos pudieran conocer la Palabra de Dios. La palabra Griega para "conocimiento" que usó Pablo fue "epignosis". En aquel día había ciertos gnósticos que profesaban tener un conocimiento superior. Y el apóstol Pablo les dijo a los Colosenses que él deseaba que ellos tuvieran un conocimiento superior que fuera genuino, conociendo que la Biblia era la Palabra de Dios, y él creía que el Espíritu Santo la convertiría en una experiencia real en sus vidas.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que él pasó por un período cuando era estudiante en la universidad en el que estuvo a punto de abandonar el ministerio. Tuvo un profesor a quien, por una parte admiraba a causa de su elevado nivel intelectual; pero por otra parte, le estaba creando una gran inseguridad. Lo que aquel profesor enseñaba estuvo a punto de poner en peligro su fe, hasta el punto que tuvo que dirigirse a Dios en oración para pedir Su ayuda. Al poco tiempo conoció a otro profesor que tenía más títulos y preparación académica que el primer profesor que había tenido, y éste le ayudó a recuperar su seguridad, mostrándoles que había respuestas para las preguntas que su otro profesor le había planteado. Fue como sucedió en nuestro ejemplo del tubo de ensayo, que él había encontrado aquel elemento químico, aquella sustancia que quedaba en el fondo del tubo de ensayo, y entonces ya no necesitó realizar más experimentos. Porque en eso consiste la fe; la fe es una sustancia. Y entonces el profesor McGee tuvo la certeza de que la Biblia era la Palabra de Dios.

Por lo tanto, la fe se apoya en la Palabra de Dios. Nuestro dogmatismo procede de este Libro. Éste fue el motivo por el cual el escritor a los Hebreos les dijo a éstos en el capítulo 10, versículo 39: "39Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma". Amigo oyente, descanse en la Palabra de Dios. Y lo dogmático se encuentra en este libro. Sólo hay dos caminos por los que transitar: o usted está retrocediendo o está avanzando. Todo ser viviente no puede mantenerse inmóvil. Usted sabe que en un bosque tiene lugar una regresión y un deterioro, pero también tiene lugar un crecimiento y un desarrollo. O sea que ningún ser vivo puede permanecer en un estado de inmovilidad, de inmutabilidad, es imposible.

Hemos visto que la "fe es pues, la certeza de lo que se espera", y esto es científico. Ahora, el versículo 1 continúa diciendo que es "la convicción de lo que no se ve". La segunda palabra es "convicción", que en el Griego corresponde a "elegchos". Es un término legal que significa evidencia y que es aceptado para implicar convicción. Cuando se estudia el griego clásico, se puede encontrar que esta palabra aparece 23 veces en el relato que Platón escribió del primer juicio hecho a Sócrates. La evidencia es algo que uno presenta ante un tribunal para probar la veracidad de su caso. Es aquello, sobre lo cual se apoya todo el mundo de los negocios. El mundo de los negocios funciona o se tramita por fe. Hay mucha gente que tiene tarjetas de crédito. Estas personas pueden ir a un establecimiento comercial y comprar lo que les guste y a la hora de pagar presentan la tarjeta de crédito al encargado de cobrar. Cuando éste la ve, por ejemplo, cree que el que la porta es el titular de la tarjeta, y que en el transcurso del tiempo, la entidad que emitió la tarjeta pagará la cuenta. Y la entidad, a su vez, tiene que confiar en que su cliente dispondrá de los fondos oportunamente. Así que podemos ver a nuestro alrededor que muchas transacciones tienen lugar en base a la fe y a la confianza. Y si el titular de la tarjeta defrauda esa confianza, le retirará su tarjeta de crédito. El mismo principio opera cuando alguien efectúa un pago por medio de un cheque. Así que, recapitulando, éste es el significado del término "evidencia" que, como vimos, es aceptada como tal en un tribunal de justicia.

Así que la fe no es un salto en las tinieblas. Tampoco es un, bueno "espero que así suceda". La fe es una sustancia, una certeza, una evidencia: una sustancia para una mente científica, y una evidencia para una mente legal. Si usted realmente quiere creer, entonces puede creer. Él quiere que su fe se apoye en la Palabra de Dios. Luego, dice en el versículo 2, de este capítulo 11 de Hebreos:

"Por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos."

¿Quiénes son aquí los "antiguos"? Los llamados antiguos podrían ser uno de uno de tres diferentes grupos. Podría ser simplemente un grupo de gente de edad avanzada, o la expresión podría referirse al cargo u oficio de anciano en la iglesia del Nuevo Testamento. Recordemos que el apóstol Pablo le escribió al joven Tito que él debía nombrar ancianos en las iglesias. O, finalmente, la tercera opción es que "antiguos" podría referirse a los creyentes del Antiguo Testamento. Estos creyentes fueron citados en Hebreos 1:1, cuando dijo el escritor: "1Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres". Entonces los padres serían "los antiguos". Esta frase podría traducirse: "Por una fe como ésta los antiguos recibieron testimonio". Estas personalidades del Antiguo Testamento creyeron en Dios, y para ellos la fe no fue un salto en la oscuridad, ni un tener una cierta esperanza de que probablemente suceda algo. La fe de ellos se apoyó sobre la evidencia. Noé construyó un arca, y lo hizo por fe. ¿Qué clase de fe? ¿Fue simplemente un sueño que él tuvo? No. Dios le proporcionó evidencia abundante porque el relato Bíblico nos dijo que Noé "caminó con Dios" por muchos años.

El problema que muchos tenemos hoy es que cuando se nos presenta una crisis en vez de apoyarnos y descansar en Dios y depositar nuestra esperanza en Él, aferrándonos a Él, no somos capaces de hacerlo. Cuando no lo hemos estado haciendo regularmente, es una experiencia tan nueva para nosotros que resulta muy difícil de llevar a cabo. Sin embargo, si usted aprende a confiar en Dios cuando el sol está brillando, es entonces mucho más fácil confiar en Él en el día en que aparecen en el cielo nubes oscuras y amenazadoras y usted se encuentra en una de las tormentas de la vida.

El versículo 2 afirmó que los antiguos alcanzaron un "buen testimonio" ante sus contemporáneos. ¿Fue así porque eran personas maravillosas? No, lo que sucedió fue que creyeron en Dios. Creemos que Abraham fue un hombre maravilloso. Creemos que Abraham tenía mucho más a su favor que probablemente el mejor creyente de nuestro tiempo. Incluso el mundo le habría considerado como un personaje sobresaliente. Pero el relato nos dice que fue por fe que Abraham creyó en Dios. Dice Génesis 15:6 que Abraham creyó al Señor y entonces Él lo reconoció como justo. Dios le consideró como justicia a favor suyo, no a causa de sus buenas obras, pero porque creyó en Dios. Así que los antiguos fueron aprobados, es decir, que alcanzaron buen testimonio. Y lo lograron por medio de la fe.

Dios quiere que hoy no sólo seamos salvos por la fe, sino que caminemos, que vivamos por la fe. Cristo murió aquí en este mundo para salvarnos. Y nosotros miramos con fe hacia Él. Hoy vivimos diariamente por la fe y elevamos nuestra mirada hacia Él, el Cristo viviente. Y lo hacemos en nuestra vida práctica y cotidiana aquí en la tierra. Esa fe es para ahora mismo, para nuestra vida actual. ¿Sale usted de compras, a trabajar, a su centro de estudios o un compromiso social? Bueno, entonces vaya a desempeñar sus responsabilidades con la fe depositada en el Señor Jesucristo. Recuerde que vivimos por fe, y no por vista. Así es como Dios quiere que vivamos nuestra vida. Y en el versículo 3, de este capítulo 11, de la epístola a los Hebreos, leemos:

"Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía."

Hay dos explicaciones para el origen de este universo. Una, es la especulación y la otra es la revelación. Por medio de la fe nosotros aceptamos la revelación y, estimado oyente, por la fe usted aceptará la especulación. La especulación incluye muchas teorías, y un gran número de ellas han sido abandonadas. En esta época, la teoría que prevalece es la evolución, pero incluso muchos postulados de la evolución han pasado de moda. Es la mejor teoría a la que un no creyente puede aferrarse, pero es una mera especulación, y los que la sostienen tienen que tener una gran cantidad de fe para continuar defendiéndola.

Dice este versículo 3 que "por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios". En realidad, aquí podría haberse traducido, "los mundos, los siglos fueron constituidos por la Palabra de Dios". Ya se nos ha dicho que la Palabra de Dios es viva, eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos. Es más poderosa que la bomba más potente que se pueda fabricar en esta tierra porque la Palabra de Dios tiene el poder de transformar vidas. Y cuando usted y yo nos acercamos a la Palabra de Dios, aceptamos o rechazamos la declaración de Dios sobre el origen del universo que encontramos al principio del Génesis: "En el principio creo Dios los cielos y la tierra". Esta es la revelación. O usted cree en Dios o se deja llevar por la especulación. Y no nos diga que la evolución es científica. Si lo fuera, entonces todos los científicos estarían de acuerdo, y con toda seguridad que no están todos de acuerdo. En la actualidad muchos destacados científicos están abandonando su actitud de adoración a la evolución. Ven muchas falacias en esta teoría y en consecuencia la están dejando de lado. O usted cree en Dios (es decir, en la revelación) o usted cree en la especulación. Porque la fe tiene que estar afianzada sobre algo. Y la fe demuestra que usted tiene una base sólida para el origen del universo. Debemos concluir hoy aquí. Estimado oyente, y le sugerimos que lea el resto de este capítulo 11 de la carta a los hebreos para familiarizarse con sus personajes y eventos antes de nuestro próximo encuentro.

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