Estudio bíblico: La iglesia de Dios, su organización y gobierno -

Serie:   La iglesia   

Autor:   Luis de Miguel   Email:   estudios@escuelabiblica.com
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La iglesia de Dios, su organización y gobierno

Introducción

El gobierno de la iglesia es un asunto extremadamente significativo desde el punto de vista práctico y teológico. La forma en la que la iglesia es gobernada afecta a cada aspecto de su vida interior.
Pero lo importante no es que haya alguna forma de gobierno, sino que ésta se ajuste a lo que ha establecido Dios en su Palabra. Pero ¿hay realmente una base bíblica para insistir en la forma de gobierno de la iglesia? Algunos piensan que la iglesia de la era apostólica carecía de organización y por lo tanto no podemos encontrar en la Biblia información referente a este punto. Sin embargo, como veremos más adelante, la evidencia bíblica no confirma este supuesto, sino que el Nuevo Testamento nos ofrece más instrucciones en relación a este tema que sobre otros aspectos importantes de la iglesia como la cena del Señor o el bautismo.

La autoridad espiritual en la Iglesia Local

La autoridad absoluta e indiscutible en la Iglesia, la familia de Dios, pertenece al Padre, quien es a la vez Creador, Redentor, Señor y Juez.
El Padre ha colocado el ejercicio de esta autoridad absoluta en las manos de su Hijo, el Señor Jesucristo, quien, además de haber recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mt 28:18), de forma específica ha sido nombrado como Cabeza de la Iglesia con plena autoridad sobre ella (Ef 1:20-23) (Ef 5:23) (Col 1:16-18).
El Señor Jesucristo ejerce su autoridad en la Iglesia universal y en las iglesias (locales) de forma directa, como el que anda en medio de los "candeleros", que son las iglesias de Dios (Ap 1:10-20) (Ap 2:1). Y también se comunica directamente con ellas para exhortar, reprender, consolar y expresar su voluntad (Ap 2-3).

¿Cómo se manifiesta la autoridad espiritual en la iglesia local?

Esta autoridad se manifiesta en la iglesia por medio del Espíritu de Cristo, aquel que le glorifica y transmite su voluntad (Jn 14:26) (Jn 15:26) (Jn 16:13-15), y que tiene el cometido de comunicar esta voluntad directamente a las iglesias (Ap 2:7,11,17).
También por medio de la Palabra de Cristo (Mt 28:18-20); por eso es un deber fundamental de cada iglesia asegurar que la Palabra de Cristo tenga su lugar preeminente en la congregación y produzca los efectos positivos correspondientes (Col 3:16).
Y por medio de los dones de Cristo, especialmente aquellos asociados con la dirección de la iglesia (Ef 4:11-12) (Ro 12:8) (1 Co 12:28). Notemos que es el Espíritu Santo quien pone a los pastores en la iglesia (Hch 20:28). En este sentido debemos recordar que no fue la iglesia, ni los apóstoles quienes eligieron a determinados hombres como responsables, sino que fue el Espíritu Santo, aunque por supuesto, los medios humanos no fueron excluidos del proceso de constitución de los ancianos.

Características del gobierno de la iglesia

Veamos algunas de las características del gobierno de la iglesia tal como ha sido establecido por Dios en su Palabra.
1. No es un gobierno jerárquico
La Biblia desconoce cualquier sistema de jerarquía eclesial humana como los que han creado lo hombres a lo largo de la historia de la iglesia.
Según la Palabra de Dios, cada iglesia local es "autónoma", esto quiere decir que aunque está estrechamente ligada a otras iglesias locales por lazos de comunión cristiana y colaboración en la obra del Señor, sin embargo es responsable directamente a Cristo, su Dios y Salvador (Tit 2:13-14), quien ejerce una autoridad directa sobre ella y no a ninguna cúpula religiosa. Hay abundantes evidencias de los fuertes lazos de comunión y de amor fraternal que unían las iglesias de la edad apostólica y aun después, pero no existe ninguna mención de la subordinación de unas a otras que fuesen más poderosas y más prestigiosas por su número o por su posición geográfica.
Los asuntos de importancia general se discutían para que hubiera mayor luz y guía para todos, pero sin que se estableciera el dominio de ciertas iglesias sobre otras. Por ejemplo, la cuestión de la circuncisión de los creyentes gentiles se trató entre los ancianos de la iglesia en Jerusalén y los representantes de la de Antioquía, pero no hay el menor indicio de que la iglesia de Antioquía fuese subordinada a la de Jerusalén (Hch 15).
2. No es un gobierno democrático
Al estar compuesta la iglesia de personas con distintos grados de entrega al Señor y de madurez espiritual, las decisiones finales, en lo que respecta a la vida de la congregación, no pueden basarse en un principio democrático.
La opinión de un recién convertido, o de un hermano mundano, poco comprometido con el Señor, no puede tener el mismo valor que el de una persona madura en Cristo y sujeta a su voluntad (2 Cr 10:1-16).
La Palabra de Dios da abundantes muestras de cómo el criterio democrático de la multitud puede conducir al desastre espiritual:
  • Todo el pueblo lloraba afligido porque en el desierto no se les daba pescado como en Egipto (Nm 11:4-6,10).
  • El pueblo "vota" seguir a los diez espías en vez de a Caleb y Josué, designando un líder para devolverles a la esclavitud de Egipto (Nm 14:1-10).
  • Otra vez, toda la congregación se une a la rebelión de Coré contra Moisés (Nm 16:19-21).
  • Luego, todo el pueblo murmura contra Moisés porque el viaje parece muy largo (Nm 21:4-5).
3. El gobierno en la iglesia es masculino
El hombre y la mujer son iguales en esencia, al ser ambos creados a la imagen y semejanza de Dios, y en posición ante Dios, al recibir ambos la salvación sobre la misma base de la fe en Cristo como Salvador (Gn 1:27) (1 Co 11:11-12) (Ga 3:28). Ambos son hijos de Dios, sacerdotes ante Dios, siervos de Dios dotados por los dones de su Espíritu, miembros del Cuerpo de Cristo y coherederos de la gracia de la vida (1 P 3:7).
Siendo iguales en esencia y en posición ante Dios, sin embargo son diferentes en cuanto a los roles o papeles que Dios les ha asignado dentro de la familia y de la iglesia.
Por lo tanto, aunque el servicio del varón en la iglesia puede abarcar todas las áreas de ministerio que existen o puedan surgir, hay ciertos ministerios que les compete sólo a ellos, y no a las mujeres. En la iglesia local, y en el contexto de la iglesia reunida, Dios ha señalado que la responsabilidad de enseñar y de ejercer autoridad le corresponde al varón (1 Co 14:33-38) (1 Ti 2:11-12).
Con esto coincide el hecho de que Jesús eligió doce hombres para que fueran apóstoles, y de igual manera en el Antiguo Testamento fueron los hijos varones de Jacob los que dieron lugar a las doce tribus de Israel.
El restringir a la mujer del liderazgo en la iglesia sería injusto y discriminatorio si fuera decidido arbitrariamente por hombres para sus propios fines egoístas, pero si tal restricción fue parte del plan de un sabio Creador, entonces no es discriminación, es justo y bueno para la iglesia local y toda la raza humana.

Términos usados para el liderazgo de la iglesia

Aunque cada miembro tiene su responsabilidad especial en relación con la vida total de la iglesia, sin embargo, el libro de los Hechos y las Epístolas nos enseñan claramente que Dios ha provisto a la iglesia de hermanos de madurez espiritual, de criterio y de conocimientos bíblicos, en quienes se manifiesta el don de pastor o anciano, y que han de ser reconocidos por la congregación (1 Ts 5:12-13) (He 13:17), formando conjuntamente el "consejo de ancianos".
Los términos empleados en el Nuevo Testamento para referirse a los líderes de las iglesias locales son varios y el conjunto de todos ellos nos dan una idea precisa de sus funciones:
1. Anciano o presbítero
Tiene un trasfondo judío, procede del Antiguo Testamento. Aunque si bien es cierto que hay paralelismos legítimos e instructivos entre los ancianos del Antiguo y del Nuevo Testamento, sin embargo, no son iguales.
El trabajo y las aptitudes del anciano cristiano están definidos más claramente que las del anciano del Antiguo Testamento, o el anciano de la sinagoga judía del que sabemos muy poco.
Podemos decir que este término tiene la virtud de combinar en sí el entendimiento espiritual maduro y la experiencia.
Podemos verlos en estos pasajes: (Hch 11:30) (Hch 14:23) (Hch 15:2,4,6,23) (Hch 20:17) (1 Ti 5:17) (Tit 1:5) (1 P 5:1,5).
2. Pastor
Se destaca la idea de provisión de alimento y cuidado, a la vez que enfatiza el carácter y el cuidado amoroso de las personas puestas a su cuidado.
Se emplea en (Ef 4:11) y el verbo lo encontramos en (Jn 21:16) (Hch 20:28) (1 P 5:2).
3. Obispo o sobreveedor
En el mundo antiguo la palabra servía para describir a alguien que se cuidaba de que las cosas hechas por otros se realicen correctamente. En la iglesia el obispo supervisará la naturaleza auténtica de toda obra espiritual. Y debe ser alguien capaz de percibir necesidades, errores y peligros.
Se emplea en (Hch 20:28) (Fil 1:1) (1 Ti 3:1) (Tit 1:7) (1 P 2:25).
4. Administrador
Un administrador era el encargado de las posesiones, alguien que tenía oficialmente la responsabilidad sobre los siervos, la propiedad e incluso las finanzas de su señor. Los ancianos son administradores de la casa de Dios, la iglesia local.
El término subraya su responsabilidad por cuidar y administrar correctamente la familia de Dios como mayordomos fieles y prudentes (Lc 12:42-44).
Notemos, por ejemplo que fue a los ancianos que los cristianos de Antioquía enviaron su contribución para los pobres con el fin de que la administraran (Hch 11:30).
Podemos verlo también en (Tit 1:7) (1 Co 4:1-2).
5. Gobernar o guiar
En (He 13:7,17,24), la palabra que nuestra versión traduce por "pastores" en el original es diferente y podría ser traducido como "gobernantes" o "guías".
6. Dirigir
En (1 Co 12:28) Pablo enumera algunos dones entre los que se encuentra el de "administrar". Este término se usaba originalmente en griego con referencia a aquel que gobierna un barco, un piloto o timonel (Hch 27:11), y así metafóricamente a uno que dirige o marca el rumbo a seguir.
7. Presidir
Literalmente "colocarse delante", gobernar, dirigir, tomar una posición de liderazgo.
Lo encontramos en (Ro 12:8) (1 Ts 5:12) (1 Ti 5:17).

El pastor, anciano u obispo son una misma persona

Aunque en la actualidad cada denominación tiene sus preferencias a la hora de referirse a sus líderes, en el Nuevo Testamento los términos "pastor", "anciano" y "obispo" son totalmente intercambiables
  • Por ejemplo, en (Hch 20:17) se les llama "ancianos", y las mismas personas en (Hch 20:28) son descritos como "obispos" y se les manda "pastorear".
  • En (1 P 5:1,5) se los llama "ancianos", (1 P 5:2) les manda "apacentar" o "pastorear" y les exhorta a mirar al "Príncipe de los pastores" (1 P 5:4).
  • Pablo manda a Tito reconocer "ancianos" (Tit 1:5) y luego en (Tit 1:7) lo llama "obispo".
Toda distinción oficial entre los diferentes términos, exaltando uno sobre el otro, son de origen post-apostólico. El Nuevo Testamento no revela nada de esta distinción.
Y tampoco hay base bíblica para el uso que el catolicismo hace del término "obispo" como aquel que es responsable de un conjunto de iglesias en una zona.

Un gobierno plural

La disposición divina que se ve en el Nuevo Testamento era que se debía señalar una pluralidad de ancianos en cada iglesia, lo que llamamos "consejo de ancianos" o "presbiterio". Veamos algunos pasajes bíblicos que lo demuestran:
  • (Hch 14:23) "Y constituyeron ancianos en cada iglesia".
  • (Hch 20:17) "Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia".
  • (Fil 1:1) "Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos".
  • (1 Ti 4:14) "No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio".
  • (Tit 1:5) "Por esta causa te deje en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé".
  • (Stg 5:14) "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor".
  • El término "obispo" sólo es utilizado en singular para describir cómo debían ser éstos: (1 Ti 3:2) (Tit 1:7).

Ventajas del gobierno plural

Para la administración cotidiana de la iglesia, un "consejo de ancianos" siempre será mejor. Por ejemplo la Biblia indica que "mejor son dos que uno" (Ec 4:9), "en la multitud de consejeros hay seguridad" (Pr 11:14), "en la multitud de consejeros está la victoria" (Pr 24:6).
Es un hecho sumamente significativo y con frecuencia descuidado que nuestro Señor no designó a un único hombre para guiar su Iglesia. Personalmente señaló e instruyó a doce hombres. Cristo proveyó a la Iglesia de pluralidad en el liderazgo. Los doce proveen un maravilloso ejemplo de unidad, humildad, amor fraternal y estructura de liderazgo compartido.
Es cierto que puede haber casos especiales. Por ejemplo en muchas iglesias pequeñas, habrá un solo anciano. Y entre las dos alternativas, la de reconocer a hombres no cualificados, y la de esperar hasta que el Señor levante a hombres que cumplan con los requisitos espirituales del anciano, siempre será preferible esperar, aunque el anciano en funciones tenga que quedarse solo hasta que maduren hombres con una vida espiritual en condiciones. El modelo del Nuevo Testamento de una pluralidad de ancianos es deseable, sabio, y bueno, pero no es un mandamiento. El mandamiento es que sólo se reconozca a los hombres cualificados.
Por otro lado, el gobierno plural sirve para evitar el "síndrome de Diótrefes" (3 Jn 1:9-10), es decir, la tendencia buscar el primer lugar como dirigente principal de la congregación. Constituye un salvaguarda contra la tentación de buscar el mando y el dominio en la iglesia y de señorearse con arrogancia sobre los santos. En un consejo de ancianos, cada anciano está bajo la autoridad espiritual de los demás miembros del consejo, y sumiso a su dirección pastoral. Este control y equilibrio provisto por hombres con la misma autoridad es muy saludable y ayuda a lograr la actitud deseada que Pedro expresó en (1 P 5:1-3).
El liderazgo compartido estimula el crecimiento personal en la madurez espiritual, al proporcionar constantemente oportunidades de practicar el amor fraternal, la humildad, la sumisión mutua, la disposición de servir y la búsqueda conjunta de la voluntad del Señor en la oración para su pueblo (Fil 2:1-5).
La pluralidad del liderazgo permite compartir la carga de la dirección de la congregación, puesto que los problemas que surgen en esta labor no recaen sobre un solo individuo, sino que pueden ser resueltos por un trabajo en equipo (Ga 6:2). Si las largas horas, las pesadas responsabilidades y los problemas de pastorear una congregación no son suficientes para abrumar a una persona, tratar con los pecados de las personas y escuchar sus quejas aparentemente interminables y amargos conflictos sí pueden aplastar a un individuo. Incluso el poderoso Moisés decayó casi hasta la muerte bajo las presiones de conducir al pueblo de Israel (Nm 11). Con seguridad todo pastor que ha procurado cumplir su tarea conforme a las Escrituras se ha sentido, en algún momento u otro, como Moisés. Por eso, si el sistema de liderazgo es el pastor único con frecuencia, llegará a estar sobrecargado más allá de sus fuerzas y se sentirá solo y aislado, mientras que la congregación hacen las veces de críticos de primera fila. Esta es una de las razones por las que hay tantos pastores de "corto plazo" en las iglesias. Muchos otros pastores se mantienen en la misma iglesia pero son ineficaces porque sufren de severo agotamiento por la lucha. Pero en un sistema de liderazgo conjunto de ancianos, la pesada carga de la vida pastoral es compartida por varios ancianos calificados y activos. Este equipo provee pastores para cada pastor, hombres de quienes se puede esperar pleno apoyo y ayuda (Ec 4:9-12).
Además hace factible el equilibrio entre los aspectos fuertes y los débiles de cada miembro del equipo, cada uno fortaleciendo a los demás en las áreas donde está más capacitado, y recibiendo el apoyo de sus compañeros en las áreas donde sus dones no destacan tanto. Por ejemplo si un anciano manifiesta un prejuicio o un desagrado personal hacia alguna persona, dentro o fuera de la iglesia, los demás pueden corregir eso e insistir en un trato justo.
Permite también que un mayor número de personas maduras, capaces y consagradas se puedan involucrar en el ministerio de liderazgo dentro de la congregación, e impide que un solo individuo llegue a acaparar en su persona muchos de los dones que Dios ha repartido a los distintos individuos en la iglesia.
La pluralidad en el liderazgo también facilita que en esta tarea puedan participar tanto veteranos como personas con menos experiencia, mayores y más jóvenes, que crea, por un lado, un ambiente muy enriquecedor de aprendizaje para los más jóvenes, como también una diversidad de perspectivas que puede ser valioso para los hermanos mayores.
Los entrenadores saben que los atletas que se entrenan juntos se estimulan unos a otros a mayores logros. Cuando hay alguien corriendo al lado, el corredor hará un mayor esfuerzo y aumentará la velocidad. Tal vez ésta sea la razón por la que el Señor los envió de dos en dos.

Los diáconos

La palabra castellana "diácono" es una transliteración del griego "diakonos", que se utiliza treinta veces en el Nuevo Testamento y se traduce sólo tres veces en nuestra versión por "diácono" (Fil 1:1) (1 Ti 3:8,10).
Originalmente, el diácono era un criado que servía a la mesa, una especie de mozo de comedor.
En el Nuevo Testamento, esta palabra se aplica a Cristo mismo, al apóstol Pablo y a varios otros siervos de Dios que realizaban un servicio espiritual o material: (1 Co 3:5) (2 Co 3:6) (2 Co 11:23) (Ef 3:7) (Ef 6:21) (Col 1:7,23,25) (Col 4:7) (1 Ts 3:2) (1 Ti 4:6) (Ro 16:1). Es traducido en muchos de estos pasajes por "ministro".
Hablando en general, el Nuevo Testamento no tiene un vocabulario técnico para referirse a las funciones que han de realizarse en las iglesias, ni para designar a las personas que las realizan, sino que utiliza el vocabulario griego ordinario, que debe traducirse por su equivalente en el idioma actual de que se trate.
Algunos han enfatizado demasiado el trabajo administrativo de los siete en (Hch 6:1-6) y piensan que el diácono ha de entenderse solamente en asuntos materiales, pero a lo largo del Nuevo Testamento el diaconado no sólo consistía en trabajos de tesorería o administración, sino que también incluía una labor mucho más amplia.
Con el tiempo, Pablo también escribió en sus epístolas pastorales hablando de las cualidades necesarias para el diaconado (1 Ti 3:8-13).
Los diáconos sirven al Señor en la potencia del Espíritu Santo, pero han de estar también bajo la guía de los ancianos, por ser responsables éstos del testimonio total de la iglesia.
Pero con ello, la Escritura nunca estable distinciones de grados o categorías entre los distintos dones que puede haber en la iglesia, sino que pone todo su énfasis sobre la obra que se realiza, y no en el título o posición oficial que se ostente.

Resumen

  • La autoridad espiritual en la Iglesia le corresponde al Señor.
  • Esta autoridad se manifiesta por medio de dones que él ha dado por medio de su Espíritu Santo.
  • No se trata de un gobierno jerárquico ni democrático y siempre es un gobierno masculino.
  • Dios gobierna su iglesia por medio de pastores, maestros, obispos o administradores, que son términos que describen a la misma persona.
  • Se trata de un gobierno plural.

Comentarios

Argentina
  Edgardo  (Argentina)  (29/10/2015)
Perfecto, bien claro, como debe funcionar una iglesia con un liderazgo bíblico.
El Salvador
  Rolnado de Jesús  (El Salvador)  (09/07/2013)
Muchas gracias hermano Luis por tan exelente estudio nosotros contamos con un pequeño centro de capacitación ministerial y dicho material nos sera de mucha utilidad.
Que nuestro Señor le siga dando esa sabiduría para proximos estudioas. Bnedicinones en Cristo, Pastor Rolando de Jesús
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