Estudio bíblico: El profeta Amós - Introducción -

Serie:   Introducción a los profetas menores   

Autor:   Natanael León   Email:   natanaeleon@hotmail.com
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Introducción al profeta Amós

Amós: ¿Un libro antiguo para gente antigua?

Lo habitual es que cualquier anuncio para estudiar un libro del Antiguo Testamento no suela despertar gran interés, así ocurre por ejemplo con los profetas ¿Por qué? Veamos algunas de las razones que suelen darse:
  • Son palabras antiguas dirigidas a un pueblo antiguo y por tanto desconectadas de nuestra realidad.
  • Contienen muchos anuncios de juicio, además en términos muy duros, y esto trae desasosiego ¿Quién desea esto?
  • Tienen un vocabulario denso, y si además hay anuncios proféticos, el esfuerzo para entenderlos debe multiplicarse ¿Quién tiene tiempo para esto?
Sin embargo con esta actitud, y esto que diremos es solo una ilustración de esta equivocación, estamos obviando dos grandes verdades respecto al carácter de Dios muy necesarias en los tiempos que corren:
  • Su Santidad y por tanto su aborrecimiento de la maldad y disposición para juzgarla.
  • Su misericordia, y su disposición a perdonar y restaurar al que reconoce su pecado y su necesidad.
Volviendo al caso que nos ocupa ¿De verdad crees que Amós es un profeta de palabras antiguas para gente de otra época y sin trascendencia en el S. XXI? Presta atención a estas observaciones:
1. Una sociedad consumista
La acumulación de riquezas, la ostentación de las mismas, el afán por el lucro fácil y rápido, y la explotación del prójimo eran los rasgos más notables de la sociedad que Amós observó y a la que predicó:
Los ricos eran cada vez más ricos, tenían varias casas (y no nos referimos solo otro piso o a un apartamento) sino a moradas lujosas (Am 3:15), se rodeaban de costosos muebles y se procuraban todo tipo de deleites para el cuerpo y el alma.
(Am 6:4-9) "Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José."
Y en el otro extremo estaban los trabajadores, los jornaleros, los artesanos, los pequeños agricultores. Estos veían como cada día que pasaba eran cada vez más pobres. El sistema permitía que se les explotara y engañara impunemente.
(Am 2:6-7) "Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre."
¿Nos suenan estas cosas? ¿Palabras antiguas para gente antigua?
2. Una sociedad con una religión vacía de contenido
Pero cuando Amós se fija en el conjunto del pueblo, tanto en los unos como en los otros, los ricos como los pobres, se encuentra con personas de una gran religiosidad.
Los lugares de culto (Betel, Beersheba y Gilgal) estaban llenos de gente, eran muy escrupulosos con las normas establecidas, generosos con sus deberes religiosos, tenían un culto muy elaborado incluso con una música y coros muy cuidados pero que se habían apartado de la revelación divina:
(Am 5:21-23) "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos."
Era un culto dedicado a la autosatisfacción (Am 4:5) y sustentado con profesionales de la religión que aman más su posición que la Palabra de Dios (Am 7:12-13).
(Am 4:5) "Y ofreced sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamad, publicad ofrendas voluntarias, pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice Jehová el Señor".
(Am 7:12-13) "Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino. Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres."
¿Nos resultan conocidas estas cosas? Amós no solo está describiendo la condición espiritual del pueblo de Dios en su tiempo sino también el camino que desde hace mucho tiempo ha escogido la llamada cristiandad. El camino por el cual, y con gran tristeza lo digo, están caminado muchos evangélicos en el día de hoy.
3. Una sociedad inmoral y decadente
Por otro lado tenemos las normas morales se habían desmoronado. De nuevo un mal que afectaba tanto a los ricos como a los pobres, a los gobernantes como a los gobernados, y esto sin olvidar que los que están en eminencia tienen mayor responsabilidad. Observemos como las palabras de juicio de (Am 5:1-4) abarcan a todos sin excepción.
  • Despreciaban la autoridad y el derecho.
(Am 5:10-12) "Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron. Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas. Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres."
  • Las normas públicas de moralidad estaban en decadencia: El adulterio y la fornicación estaban justificados. Las transgresiones y el engaño estaban tolerados.
(Am 2:7) "...y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre."
(Am 5:12) "Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres."
(Am 8:5-6) "Diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?"
A la vista de lo expuesto, hemos de concluir que pasar por alto los profetas, y en nuestro caso al profeta Amós, no parece una decisión sabia. De alguna manera es desechar la amonestación de Dios frente a estos males y arriesgarnos a que, de manera sutil, actitudes pecaminosas frente a Dios y nuestro prójimo encuentren lugar en nuestras vidas y congregaciones (1 Co 10:11-12).
Antes de continuar con nuestro estudio me siento en la necesidad de expresar mi deuda con el libro del profesor J. A. Motyer sobre el profeta Amós, de la serie "Comentario Antiguo Testamento Andamio". Si bien no comparto algunos de sus puntos de partida, como por ejemplo confundir a Israel con la Iglesia y las implicaciones escatológicas que ello tiene, esto no impide reconocer la excelente habilidad y discernimiento mostrado en dicho texto para aplicar la experiencia de Israel a la iglesia de nuestros días. También ha sido una excelente y valiosa ayuda, que recomiendo para profundizar en el estudio, el comentario del profesor Gary G. Cohen sobre este profeta "Comentario Bíblico Portavoz". Gracias a Dios por los dones que ha repartido a Su pueblo.

Un bosquejo del libro.

¿Por qué un bosquejo? No olvidemos que bosquejo es una ayuda. Una ayuda, en primer lugar, para una lectura comprensiva del texto y, en segundo lugar, una guía para el estudio del mismo.
Hay bosquejos muy elaborados e interesantes fruto de un trabajo exhaustivo por parte del expositor bíblico. Nosotros hemos escogido uno más sencillo, que se basa en las divisiones naturales del libro (juicios, discursos y visiones).
1. INTRODUCCIÓN (Am 1:1)
2. LOS JUICIOS DE DIOS: El rugido del León (Am 1:2-2:16).
I. Contra las naciones vecinas (Am 1:2 al 2:3)
II. Contra el pueblo de Dios (Am 2:4-16)
3. LOS DISCURSOS DE AMÓS (Am 3:1-5:14)
I. Primer discurso (Am 3:1-15)
II. Segundo discurso (Am 4:1-13)
  • El Juicio contra las mujeres ricas de Samaria (Am 4:1-3)
  • La paciencia de Dios para con su pueblo Israel (Am 4:4-13)
III. Tercer discurso (Am 5:1-6:14)
  • Canto fúnebre por la joven nación de Israel (Am 5:1-5)
  • Betel: "Dios produce cambios" (Am 5:6-13)
  • Beerseba: "La falsa seguridad" (Am 5:14-20)
  • Gilgal: "El ceremonialismo no puede salvar" (Am 5:21-27)
  • El enemigo del pueblo: "El orgullo" (Am 6:1-14)
  • Lecciones de la historia (Breve recopilación)
4. LAS VISIONES DE AMÓS (Am 7:1-9:15)
I. La visión de las langostas (Am 7:1-3)
II. La visión del fuego (Am 7:4-6)
III. La visión de la plomada (Am 7:7-9)
IV. Paréntesis histórico (Am 7:10-17)
V. La visión del canastillo de fruta de verano (Am 8:1-14)
VI. La visión del altar (Am 9:1-10)
VII. Palabras de esperanza (Am 9:11-15)

Introducción

(Am 1:1) "Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto."
En este caso, completar la "ficha técnica" del profeta no será tan complicado. A diferencia de Abdías o Joel, el profeta sí que nos da el nombre de los gobernantes y con ello el contexto histórico del libro.
1. Autor
"Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa..."
Su nombre significa "carga", también "cargador" y era natural de una aldea llamada "Tecoa". Estaba situada sobre una colina al borde del desierto de Judá, entre 16 y 18 Km. al sur de Jerusalén. Una tierra seca, de barrancos y hierbas altas más adecuada para el pastoreo que para la agricultura. Según el libro de Crónicas (2 Cr 11:5-6) fue fortificada por Roboam, hijo de Salomón, como parte del sistema defensivo de Judá.
De Amós también se nos dice "que fue uno de los pastores de Tecoa". La referencia es a la cría y cuidado de ovejas y cabras como principal actividad de la zona. Y según el verso Amós era uno de ellos. (Os 7:14-15) nos completan la información:
(Am 7:14-15) "Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel."
Mientras "pastor" se refiere a cabras y ovejas, "boyero" indica cuidado de ganado mayor (vacas y bueyes). Los higos silvestres se refieren al fruto del Sicómoro (especie de higuera). Crecen en racimo y son algo más pequeños que los higos que conocemos. Eran muy apreciados por la gente más humilde. Necesitan ser "picados" varios días antes de su recolección a fin de que maduren y así sean comestibles.
Algunos expositores han querido ver en Amós a un hombre de cierta posición social, propietario de uno o varios rebaños y de campos donde crecían los sicómoros. Sin embargo no es esta la idea que trasmite este último verso. Con independencia de que pudiese tener algunos animales propios o algún terreno para cultivar, el texto nos hace pensar en un hombre trabajador y de condición humilde.
En razón de su trabajo, es muy posible que Amós subiera con cierta frecuencia a territorio de Israel (al norte) atravesando parte de Judea para vender sus ovejas, la lana e incluso higos. Estos viajes le dieron la oportunidad de palpar la realidad moral y espiritual en que se encontraba el pueblo de Dios, una situación que no resultaba nada agradable.
2. Fecha y gobernantes
"... En días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel"
Como ya hemos mencionado en la "Breve Introducción a los Profetas Menores", allá por el año 930 a.C. después de la muerte de Salomón, el reino de Israel se dividió en dos.
  • Al Norte: Diez tribus, gobernados por Jeroboam I, y con capital primero en Siquén y después en Samaria. Normalmente nos referimos a ellos como Israel.
  • Al Sur: Dos tribus (Benjamín y Judá) gobernadas por Roboam, hijo de Salomón, y con capital en Jerusalén. Normalmente nos referimos a ellos como Judá.
Cuando Amós empieza su ministerio, unos 170 años después de esta división, el rey en Israel, al Norte, se llama Jeroboan II y el de Judá, en el Sur, Uzías. Por tanto estamos hablando aproximadamente del año 760 a.C.
Para una identificación más exacta del comienzo de su ministerio se nos dice que fue ?dos años antes del terremoto?. Sin duda debió ser muy serio, al punto de que muchos años después Zacarías vuelve a mencionarlo y el pueblo aún sabe de qué ocasión se hablaba (Zac 14:5). Pero a nosotros nos ayuda poco pues no sabemos su fecha exacta. La única conclusión que podemos sacar, y esto gracias a las palabras de Zacarías, es que cuando Amós empezó su ministerio, Uzías debía llevar al menos dos años de reinado.
El ministerio de Amós coincidió con una época de paz y prosperidad para ambos reinos, especialmente para Israel (el norte).
Su principal enemigo, Siria, estaba muy debilitado y las grandes potencias de la época estaban en crisis. Esto le permitió engrandecer el territorio y desarrollar un próspero comercio alrededor de las caravanas que pasaban por el país. Pero también de gran decadencia en lo moral y espiritual. Un resumen de la condición en que vivían las diez tribus del norte la encontramos en:
(Am 2:7-8) "Oprimen y humillan a los pobres, y se niegan a hacer justicia a los humildes. El padre y el hijo se acuestan con la misma mujer, profanando así mi santo nombre. Tendidos sobre ropas que recibieron en prenda, participan en comidas en honor de los ídolos; con dinero de multas injustas compran vino, que beben en el templo de su dios." (Traducción DHH).
Los ricos explotaban a los pobres, la justicia estaba corrompida a favor de los poderosos y el país entregado a la idolatría más degradante.
3. Destinatarios
"... que profetizó acerca de Israel"
Aunque natural de Tecoa, en el sur, y por tanto del reino de Judá, Dios lo mandó a predicar al reino del Norte. Y no a un lugar cualquiera, sino "a la boca del lobo", a Betel, donde había un falso templo con un becerro y donde al parecer el rey Jeroboam II tenía una de sus residencias.
Hagamos un poco de historia. Cuando la división de Israel se consumó, Jeroboam I, para evitar que el pueblo fuese al templo de Jerusalén y terminaran desertando, se inventó una religión propia pero eso sí, que contuviese elementos del culto que ellos conocían a fin de que no fuese totalmente extraña.
Había dos centros de adoración principales, uno al norte en Dan y otro al sur en Betel, los cuales trataban de rivalizar con Jerusalén, y cada uno con un becerro de oro (posiblemente, en un primer momento, se justificó su existencia como "símbolos de la presencia de Jehová").
Tenían sus propios sacerdotes, su propio sistema de sacrificios, fiestas sagradas y multitud de altares a lo largo del país (1 R 12:28-33). Desde el principio esto fue una aberración para el Señor pero "el colmo" llegó cuando terminaron asimilando las costumbres de los cultos a Baal, incluyendo la prostitución sagrada de hombres y mujeres e incluso el sacrificio de niños, llegando a considerar a Dios como un ídolo más.
Esta frase: "una religión propia" o como dice (1 R 12:33) "inventado de su propio corazón" me hace recordar la actitud de muchas personas en nuestros días. Han inventado su propia religión con los elementos que más le gustan y según el entender de su razón. Pero en muchos casos de lo que se trata realmente es de justificar el vivir como quieren y a su vez tener cierta "tranquilidad espiritual". Es también una excusa para no enfrentarse a lo que de verdad dice la Palabra de Dios.
Volviendo a Amós, lo más probable es que su ministerio durara unos meses, un tiempo breve. Lo que ocurrió después no lo sabemos. Algunos piensan que regresó a Teoca con los rebaños y allí puso por escrito estas cosas, otros que posiblemente fuese encarcelado y quizás muerto por proclamar con fidelidad la Palabra de Dios.
Hecha esta breve introducción, me gustaría parar y tomar unas líneas para reflexionar en torno al título que hemos dado a este primer estudio: "Amós: el profeta pastor y recolector de hijos".

¿Y quién era Amos para que Dios se fijara en él y lo llamara a esta tarea?

1. No pertenecía a la nobleza, tampoco a una familia influyente
El hecho de que no se dé información acerca de su familia nos hace suponer que no pertenecía a la nobleza ni a una familia influyente del país. Tampoco era descendiente de sacerdotes, ni había profetas en su familia, ni había ido a una escuela de profetas (hoy diríamos a un seminario o instituto bíblico). Sencillamente era un hombre piadoso y trabajador.
Hermano/a, ¿Y quién soy yo, quién eres tú para que Dios nos use? ¿Cómo te ves? ¿Un tímido estudiante cristiano/a? ¿Un sencillo operario en un taller? ¿Una mujer dedicada a la casa y a sus hijos? ¿Un simple dependiente en alguna cadena comercial, un oficinista, una limpiadora, un taxista, un pinche de cocina?
¿Y alguien cree que esto puede ser un impedimento para que Dios nos use? ¿Qué como consecuencia Él deba conformarse con habernos salvado y renuncie a usarnos en su Obra? Entonces es que no le conocemos bien.
También debemos añadir que aquel que piensa que por tener una buena posición social, o buen curriculum académico, Dios tiene que usarlo para cosas importantes e incluso que debe ocupar un lugar principal en la iglesia local está equivocado. Tampoco conoce bien al Señor.
Solo dos versículos antes de seguir:
(1 S 16:7) "Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón."
Un texto que nos recuerda que, por encima de la condición social o académica, para Dios lo importante es la disposición del corazón. Un corazón quebrantado, que depende de Él y dispuesto a obedecer. Este es el hombre o mujer que Dios usa. En este sentido recordemos lo que dijo el apóstol Pablo:
(Ro 12:1-2) "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
(2 Ti 2:19-22) "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor."
Hay una escena en una de las películas de Las Crónicas de Narnia, "El Príncipe Caspian", que me llamó la atención. Después de la gran batalla, los protagonistas se ponen de rodillas delante del León Aslan (el cual representa a Jesús). El león entonces les ordena:
"En pié reyes y reinas de Narnia". Todos se levantan menos Caspian que permanece de rodillas. El León vuelve a hablar y dice: "He dicho todos". "Pero, yo no estoy preparado" responde el joven. Y el León pone fin a la conversación con las siguientes palabras: "Por eso mismo se que estás preparado".
Caspian era de linaje real, incluso tenía buena formación, pero eso no bastaba. Al contrario de lo que se escucha hoy día "la fuerza está en ti", "tú puedes", y cosas semejantes, primeramente era necesario que tomase conciencia de su pequeñez, de su debilidad y de su necesidad. Ahora estaba preparado para realizar la obra que Aslan le iba a encargar.
(1 Co 1:26-31) "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor."
Es cierto que a lo largo de la historia Dios ha utilizado y utiliza personas de cierta posición social o con prestigio académico, pero que primero han sabido reconocer su pequeñez ante Dios y su necesidad. Sin embargo, como nos recuerda el Apóstol Pablo, la gran mayoría de hombres y mujeres que abrazan la fe y que Dios se complace en utilizar son "gente normal" y que en muchos casos que han sido despreciados por la sociedad. Y concluye Pablo:
(1 Co 1:31) "...para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor."
De todo esto surge una pregunta, ¿estamos menospreciando los estudios seculares y la buena preparación bíblica a fin de servir mejor al Señor?
Decididamente no. Una cosa es que por diferentes circunstancias no hayamos podido estudiar y otra muy distinta "una opción deliberada por la ignorancia". Lo primero nunca será un obstáculo para que Dios nos use conforme a su voluntad, sin embargo lo segundo, "la opción deliberada por la ignorancia", conlleva un elemento de orgullo que será un gran estorbo en el servicio del Señor.
En este sentido les invito a repasar dos aspectos de la vida de Amós que fácilmente podemos pasar por alto:
2. Aunque de condición humilde y trabajador, era un hombre con preparación
Además de un hombre conocedor de su oficio, Ámos era un hombre con una gran preparación bíblica ¿Pero no habíamos dicho que era pastor y agricultor? ¿Qué nunca fue a un seminario?
  • Vivía en una aldea, cuidaba ganado, recogía higos, dedicaba mucho tiempo a esto, pero conocía bien la Palabra de Dios, en este caso el Pentateuco ¿Nos estamos inventado esto? Claro que no. Sus discursos son una evidencia de esto.
  • No era noble, ni descendiente de sacerdotes o profetas, pero conocía a su Dios: Su grandeza, Su santidad, Su justicia, Su misericordia. De esto da testimonio su manera de proceder y sus palabras. Por eso no pudo permanecer quieto al ver lo que estaba sucediendo.
Y cómo aprendió todo esto. Quizás sean dos las cosas que debemos destacar ahora:
  • No es difícil imaginarle, puesto que era un hombre piadoso, acudiendo regularmente a los servicios del Templo. Ofreciendo sacrificios de manera voluntaria. Oyendo atentamente la lectura de los libros sagrados en el atrio de Salomón - en las galerías que daban acceso al recinto del templo -, ¡los 18 Km. de distancia no le pesaban! Frecuentando la compañía de otras personas fieles que al igual que él amaban y buscaban a Dios. También le podemos imaginar buscando a Dios en la intimidad: "rumiando la Palabra que había escuchado", "orando constantemente", "buscando su presencia".
  • El trabajo de pastor, e incluso el picar higos para después recogerlos, podía ser duro, incómodo y agotador... pero también daba la oportunidad de disfrutar de "preciosos momentos de intimidad con el Señor". Amós no dejaba pasar estas oportunidades, sabía en qué cosas tenía que ocupar su mente y corazón.
(Sal 119:97-98) "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo."
(Sal 119:103) "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira."
¿Amamos al Señor? ¿Queremos ser algo más que espectadores en Su Obra? ¿Queremos verle obrar conforme a su voluntad a través de nuestras vidas? Entonces Amós nos provee un bello ejemplo a imitar. Entre otras muchas verdades, nos está recordando lo importante que es la asamblea local así como nuestra vida privada en este proceso.
Sin ánimo de reproche, sino invitando al auto examen, pensemos:
  • ¿Cómo aprovechamos las diferentes oportunidades que Dios nos da para congregarnos? La adoración en iglesia, el ministerio de la Palabra, la oración comunitaria ¿ocupan un lugar importante o residual en nuestras vidas? A veces he escuchado hermanos quejarse de que nadie les confía un servicio en la iglesia local o que no cuentan con ellos para ciertas tareas ¡y lo dicen con amargura! Pero lo que más me llama la atención es que en muchas ocasiones son hermanos a los que les cuesta congregarse, que se muestran inconstantes:
(Hch 2:42) "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones."
(He 10:25) "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca."
  • Y cuando no estás en el local de reunión junto con tus hermanos ¿Cuánta importancia damos a la lectura y el estudio de la Palabra, a un estudio conforme a la capacidad cada uno? ¿y a nuestra vida devocional (a la oración)? ¿Cómo usamos nuestro tiempo libre, y los "tiempos muertos" que disponemos? A veces hay hermanos que se quejan de que nadie les confía un ministerio, que no cuentan con ellos, y como argumento "a su favor" dicen "yo asisto prácticamente a todas las reuniones y actividades de la asamblea", "tengo más derecho que fulano o mengano". Y sin embargo los pastores o ancianos lo que están viendo es un hermano que, a pesar de su "notable en asistencia", no crece espiritualmente, que evidencia la falta de tiempo a los pies del maestro, pero ¿Y cómo se lo haces entender?
3. Un hombre consagrado, pero no un "ermitaño del desierto"
Amós no era un "ermitaño del desierto". No vivía como en una nube e ignorando la realidad que le rodeaba.
Aunque aldeano, pastor de ovejas y recolector de higos tenía un amplio conocimiento del mundo que le rodeaba, era buen observador y sus viajes a Jerusalén y al Norte le ayudaban a ello. Sus palabras muestran que conocía la historia de su pueblo, de las naciones que le rodeaban, y que estaba al tanto de los acontecimientos. Vivía inmerso en el mundo pero sin dejarse arrastrar por él.
"Estaba en el mundo" pero no era lo que hoy calificaríamos como "un creyente mundano". Al contrario, ver y conocer lo que sucedía, saber cómo pensaban sus contemporáneos le afirmaban en el deseo de no contaminarse con esas cosas, le hacían consciente de la profunda necesidad de arrepentimiento que tenían sus compatriotas y desear comunicarles el mensaje de Dios. Viene a mi mente el ejemplo de Daniel que se propuso en su corazón no dejarse conformar por el mundo que le rodeaba, y del apóstol Pablo en Atenas donde su corazón ardía al ver la idolatría de la ciudad.
Alguien escribió al respecto: "He aquí una lección para nosotros. Dios no espera de nosotros que seamos reclusos sociales, encerrados dentro de nuestras iglesias locales, ignorantes de lo que pasa a nuestro alrededor. Solamente porque Amós se preocupaba tanto por el pasado como por el presente de su pueblo podía tener un mensaje para ellos. La guía de Dios no obra en un vacío mental y social." (Guillermo Cotton. "Viaje a través del A. T." pág. 32. Editorial Clie).
Hermanos, permitamos que el testimonio de este hombre sencillo pueda ser utilizado por el Espíritu Santo para quebrantarnos y transformarnos en hombres y mujeres útiles en las manos del Maestro. Obrando conforme a Su voluntad y para Su Gloria.

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