Estudio bíblico: Jesús llama a cuatro pescadores - Marcos 1:16-20

Serie:   El Evangelio de Marcos   

Autor:   Luis de Miguel   Email:   estudios@escuelabiblica.com
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Jesús llama a cuatro pescadores - Marcos 1:16-20

(Mr 1:16-20) "Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron."

Introducción

Marcos, que como ya sabemos escribía bajo la influencia de Pedro, sitúa el llamamiento de Jesús a estos cuatro pescadores antes de comenzar a detallarnos su ministerio público. A partir de este momento, y a lo largo de todo el Evangelio de Marcos, Jesús nunca aparecerá sin sus discípulos. Esto es muy importante por la siguientes razones:
  • Este evangelio constituye un documento histórico que nos llega por medio de un hombre que estuvo todo el tiempo con Jesús y fue testigo privilegiado de los hechos que narra.
  • Además, tiene un interés especial para nosotros porque selecciona aquellos incidentes que marcaron a Pedro en su formación personal como discípulo de Jesús, y que, por supuesto, también nos pueden ayudar a nosotros.

Simón, Andrés, Jacobo y Juan

Estos cuatro hombres tenían varias cosas en común.
  • Vivían en Capernaum y todos ellos eran pescadores que trabajaban en el mar de Galilea. La pesca era una industria importante en Galilea en el primer siglo. La impresión que tenemos aquí es que estos cuatro discípulos probablemente pertenecían a lo que podríamos llamar la "clase media" de Galilea.
  • Los cuatro habían sido discípulos de Juan el Bautista (Jn 1:35-42).
  • Pero lo más importante, todos ellos conocían a Jesús.
Sin embargo, cada uno de ellos tenía su propia personalidad.
  • Pedro: El impetuoso (Mt 14:28-33) (Mr 8:32) (Mr 14:29-31) (Jn 18:10). Llegó a ser el líder de los doce y se menciona en primer lugar en todas las listas de los apóstoles (Mt 10:2-4) (Mr 3:16-19) (Lc 6:14-16) (Hch 1:13). Tanto él como su hermano Andrés eran de Betsaida (Jn 1:44), aunque en el momento de su llamado radicaban en Capernaum (Mr 1:21,29).
  • Andrés: Su nombre era netamente griego. Fue el primero en conocer a Cristo (Jn 1:40) y el que lo presentó a su hermano Pedro. Siempre aparece trayendo personas a Jesús (Jn 1:40-42) (Jn 6:8-9) (Jn 12:22).
  • Jacobo: Tanto él como su hermano Juan tenían un carácter fuerte, lo que les hizo merecedores del sobrenombre de "hijos del trueno" (Mr 3:17). También eran ambiciosos y le pidieron a Jesús ocupar los primeros puestos en su reino (Mr 10:35-37). Fue el primero de los Doce en llevar la corona de mártir (Hch 12:1-2).
  • Juan: Hermano de Jacobo, conocido como "el discípulo amado de Jesús" (Jn 13:23) (Jn 19:26).
Quizá lo más significativo es que eran personas normales y corrientes. Cuando Jesús los eligió para ser sus discípulos y más tarde sus apóstoles, podemos decir que nadie confió tanto en personas tan normales y corrientes como Jesús.
(1 Co 1:26-27) "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte."

Amigos, discípulos y apóstoles

Sin embargo, debemos recordar que éste no fue el primer contacto que Cristo tuvo con estos hombres. Meses antes habían acudido al llamado de Juan el Bautista; fueron bautizados por él, y al parecer llegaron a ser sus discípulos. Luego Juan los presentó a Cristo, y así se dio el primer contacto entre el Señor y estos dos hermanos. Marcos no menciona nada de esto, pero está descrito en (Jn 1:35-42).
Posteriormente, acompañaron a Cristo en algunos de sus viajes, incluyendo las bodas de Caná, donde presenciaron la conversión del agua en vino (Jn 2:11). Incluso, probablemente participaron en el ministerio inicial del Señor (Jn 3:22) (Jn 4:1-2). De modo que éste no era el primer encuentro con Jesús, sino que lo que tenemos aquí, es el relato de su llamamiento oficial a un discipulado continuo.
En términos generales, se puede decir que antes de este momento habían sido amigos de Jesús, mientras que en esta ocasión adquirieron el compromiso de un discipulado por el que seguirían a Jesús permanentemente. Más tarde (Mr 3:13-19) el Señor los constituyó apóstoles, o sea, sus "enviados".

"Eran pescadores"

Jesús no buscó sus discípulos en las escuelas ni en el templo, sino en sus lugares de trabajo. No fue a buscar personas enclaustradas, separadas del mundo; sino a hombres que estuvieran inmersos en las responsabilidades de la vida cotidiana. Quería gente que supiera ganar su pan con el sudor de su frente. Dios nunca llama a personas ociosas.
Aquí vemos a Cristo llamar a cuatro pescadores que habían pasado toda la noche pescando (Lc 5:5) y que ahora estaban limpiando las redes (Mr 1:16,19). Así había sucedido con muchos profetas:
  • "Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero y recojo higos silvestres, y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Vé y profetiza a mi pueblo Israel" (Am 7:14-15).
  • Moisés guardaba un rebaño cuando Dios se le apareció en la zarza ardiente (Ex 3:1-2).
  • Gedeón trillaba, cuando el ángel le comunicó un mensaje del cielo (Jue 6:11-12).
  • Eliseo estaba arando cuando Elías lo llamó para que fuese profeta en su lugar (1 R 19:19-20).
  • Jesús fue carpintero hasta que comenzó su ministerio público.
Algunas consideraciones:
  • Los mejores predicadores están hechos de laicos que están dispuestos a dejar sus negocios para servir a Cristo.
  • La mejor preparación para tareas futuras es realizar con fidelidad el trabajo actual.
  • ¿Estamos ocupando bien nuestro tiempo? ¿Somos personas trabajadoras?

"Venid en pos de mí"

Lo primero que notamos en este llamamiento es la inmensa misericordia de Dios. Aunque él no necesita que el hombre le ayude, sin embargo, en su misericordia estableció colaboradores.
Vemos también que el Señor ejerce su soberanía. El hecho de que fuera él quien tomara la iniciativa, y la autoridad con que lo hizo, sitúan a Jesús en el mismo lugar que Dios ocupaba en los relatos de llamamiento del Antiguo Testamento. En dichos relatos era Dios quien llamaba directamente a los profetas y reyes del pueblo para encomendarles una misión. Jesús actúa de la misma manera, y además pide a sus discípulos una adhesión incondicional a su persona. En el Reino de Dios, la iniciativa para cualquier servicio surge siempre de Dios. Nosotros podemos desear algún ministerio en concreto, pero aun así, será necesario esperar a que sea Dios el que nos llame a él.
Pero el hecho de que Jesús llamara a estos discípulos no quiere decir que ellos no tuvieran libertad para elegir su respuesta. Pensemos, por ejemplo, en la reacción del joven rico cuando Jesús le dijo "ven, sígueme", y como "él, afligido por esta palabra se fue triste, porque tenía muchas posesiones" (Mr 10:21-22).
Otro detalle en el que debemos pararnos a meditar es en la duración de este llamamiento. Estos discípulos de Jesús estaban llamados a serlo perpetuamente, era un llamamiento para toda la vida. Esta era una de las diferencias importantes con los rabinos de las escuelas judías de su tiempo. Llegaba el día en que sus discípulos eran ordenados y se independizaban del maestro.

"Y le siguieron"

Ellos pudieron haber dicho: ¿No es este el hijo de José el carpintero de la cercana Nazaret? ¿Acaso no es él también un carpintero? ¿Por qué hemos de seguirle? El hecho de que no dijeran nada semejante, sino que de inmediato lo dejaron todo para unirse a Jesús, no sólo habla bien de ellos, sino que especialmente exhibe el carácter magnético y majestuoso de su Maestro. Es evidente que tuvieron que ver algo único y singular en Jesús, porque de lo contrario, seguirle habría sido una temeridad y no un acto de fe. Aquí tenemos una evidencia de la tremenda autoridad de Cristo, y el poder de sus palabras. Su palabra impacta en el corazón de las personas, y les lleva a dejarlo todo, para seguirle, dedicando sus vidas totalmente a su servicio.
Sin duda, en su decisión tuvo mucho que ver el trabajo y fruto de la predicación de Juan el Bautista al preparar el corazón de estos hombres para recibir con gozo al Mesías. Sabían que lo que Juan había dicho sobre Jesús era cierto. Esto los alentó a seguirlo, a tal grado que dejaron sus ocupaciones y familiares para hacerlo.
Nuestra meta como predicadores debe ser la misma; presentar de tal manera a Jesús que las personas se sientan inclinados a entregarle sus vidas.
Confiaron que Jesús tenía algo mucho mejor para ellos. Ellos dejaron al instante sus redes y le siguieron, alentados por la promesa de su Señor de prepararlos para una tarea muy superior a la honrosa ocupación que ahora tenían. En lugar de pescar peces para servir a la mesa, reclutarían a los hombres para el Reino de Dios.
La decisión de estos hombres es recogida por el evangelista como un modelo de la actitud correcta que cualquier hombre debe tener ante el llamamiento de Dios.

"Dejando sus redes... y a su padre"

Aquí vemos cómo la llegada del reino de Dios transforma la existencia humana, estableciendo nuevas prioridades en la vida de cada persona que lo acepta por fe.
Al mismo tiempo, el Señor nos quiere dejar claro que el discipulado cristiano lleva consigo un importante elemento de renuncia. Se mencionan las cosas que ellos dejaron: Redes, barcas (instrumentos de trabajo), empleados. Son signos de su estatus laboral y control sobre otras personas, todo lo que parece esencial para el éxito humano. Estaban dejando una situación acomodada. Cuando Pedro dice a Jesús: "lo hemos dejado todo" (Mr 10:28), realmente nos consta que era mucho lo que habían dejado para seguirle. También se menciona a la familia: "dejando a su padre Zebedeo".
Dios nos quiere enseñar un principio importante: Aunque su salvación es gratuita, el discipulado y el servicio al Señor es costoso.
El llamamiento implica vivir para otro. Era una invitación a dejar un trabajo conocido por otro desconocido; un proyecto personal, centrado en sus propias necesidades y las de los suyos, por otro en el que tendrían que hacerse responsables de la vida de los demás hombres. No es posible seguir al Señor sin abandonar nuestros propios planes y deseos.
Notemos por último que los discípulos respondieron inmediatamente dejándolo todo. Ojalá nuestra obediencia sea tan pronta como la de ellos.
El llamamiento de Jesús viene todavía a aquellos que están en sus trabajos diarios, les reclama su lealtad para cumplir la misión de Dios en el mundo. Algunas veces el llamamiento requiere que dejemos nuestro trabajo secular y que sigamos al Señor Jesús. Para la mayoría, él nos llama para encontrarlo en medio de nuestro trabajo, y seguirlo allí.

Formación y entrenamiento

A partir de ese momento su formación consistiría en caminar detrás de una persona, de Jesús. Fueron llamados a "estar permanentemente con él", compartiendo su vida y visión. Por esa razón, en bastantes ocasiones Jesús se retira de la multitud para estar a solas con ellos.
La formación se llevaba a cabo en aquellos lugares que conformaban su vida cotidiana: la casa, la sinagoga, el trabajo, el camino, junto al mar, en la barca...
Por supuesto, no se trataba de una formación donde el énfasis estaba únicamente en lo académico, sino que quería inculcar en ellos un estilo de vida.

Su misión

En primer lugar, Jesús les dijo: "haré que seáis pescadores de hombres". Lo que el Señor pretendía era conservar su personalidad y oficio, pero santificados, con metas más altas y gloriosas. Pensemos en Pedro como el gran evangelista en el día de Pentecostés cuando tres mil personas se convirtieron después de una predicación suya.
La formación que habían adquirido en su trabajo, una vez santificada, sería también utilizada por el Señor para esta labor.

Conclusión

Aunque tengamos que dejar muchas cosas para servir a Dios, Él se encarga de recompensarnos... De todos modos, servir a Dios constituye un enorme privilegio.
Marcos da importancia al discipulado a lo largo de su obra, y ya en este breve relato insinúa sus rasgos básicos: la iniciativa siempre la tiene Jesús, por lo que es una gracia de Dios; Jesús llama básicamente a una comunión de vida y a su seguimiento personal, que implica identificarse con su misión de "pescar hombres", pero primero es la comunión de vida y después será el pescar y realizar un proyecto concreto. Esta llamada la hace a un grupo, en el que cada uno debe seguir a Jesús en comunión con los demás llamados.

Preguntas

1. A la luz de lo que hemos considerado en esta lección, explique qué relación tiene el trabajo secular con el llamamiento del Señor a servirle a todo tiempo. Mencione algunos ejemplos bíblicos. Razone también acerca de cómo un trabajo secular puede ser parte de la formación para un ministerio espiritual.
2. ¿Piensa que estos cuatro pescadores tenían algo especial y que por eso los eligió el Señor? Razone su respuesta.
3. Cuando Jesús llamó a estos cuatro discípulos, ellos lo dejaron todo y le siguieron. ¿Por qué cree que tomaron esta decisión aparentemente tan arriesgada?
4. ¿Cuales son los requisitos para el discipulado que hemos considerado en esta lección?
5. ¿En qué consistía la formación de los discípulos?

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