Estudio bíblico de Apocalipsis 20:1-5

Apocalipsis 20

Versículos 1-5

Continuamos hoy, estimado amigo, amiga oyente, avanzando nuestro interesante recorrido por el libro de Apocalipsis. Hemos llegado al capítulo 20, y veremos que Juan describe varias escenas, con diferentes temáticas como el Milenio, el reinado del Señor Jesucristo, Satanás, los santos de la Tribulación, la resurrección, la Tierra y al Gran Trono Blanco.

Desafortunadamente, muchos en el pasado, incluyendo al reconocido profesor Dr. B. B. Warfield, uno de los grandes pensadores de la iglesia, pensaban que no valía la pena considerar el capítulo 20 de Apocalipsis, porque el Milenio, ese período de mil años, sólo se menciona en este texto. Prácticamente dejaba el capítulo 20 a un lado por completo.

Es cierto que el Milenio se menciona solamente en este capítulo. La palabra "Milenio" viene del latín, y significa "un mil", y en el contexto de nuestro libro profético, "Milenio" significa mil años. También en griego, la palabra "kilioísmo" significa literalmente "mil" y ésa fue la manera en que la primera iglesia cristiana se refería a este particular tiempo.

Como resultado de los diversos criterios que existen acerca del Milenio, han surgido tres escuelas muy definidas en el área de la interpretación de este capítulo 20 de Apocalipsis. Ya hemos hablado anteriormente sobre esa cuestión. Trataremos de explicarlo de manera muy sucinta. La primera escuela es el "post-milenarismo", que asumía que Cristo vendría a la conclusión de ese período de mil años. Es decir, que sería el ser humano quien traería el reino, por medio de la predicación del Evangelio. Éste es un punto de vista muy optimista que prevaleció a principios del siglo XX. Se pensaba que llegaría a tener lugar una conversión a Cristo de carácter mundial, y que toda la población mundial sería convertida, llevada al conocimiento de Jesucristo.

Pero ese punto de vista ya ha sido considerado como anticuado, obsoleto. No pudo superar la primera mitad del siglo XX que produjo dos guerras mundiales, una depresión mundial, el surgimiento del comunismo, y la bomba atómica. Por tanto, el post-milenarismo ya no es considerado como una interpretación válida.

Otro punto de vista es el "a-milenarismo". Cuando en el griego se antepone una "a", significa, en este particular caso, que no se acepta el Milenio. Ésta ha llegado a ser una postura popular solamente en los últimos años, y ha reemplazado en su mayor parte al post-milenarismo. No mantiene un optimismo falso, y en su mayor parte sí enfatiza la Segunda Venida de Cristo. Su debilidad principal es que espiritualiza los mil años, como también lo hace con todo el libro de Apocalipsis. Coloca al Milenio en la era presente. En realidad, la interpretación del Dr. Warfield de que el Milenio se está desarrollando en el Cielo, mientras la tribulación tiene lugar aquí en la Tierra, es difícil de sostener, porque creemos que en el Cielo se mantendrá un Milenio, no sólo por mil años, sino de Eternidad a Eternidad. Ése es un punto de vista.

Ahora, el pre-milenarismo, por el contrario, toma el capítulo 20 de Apocalipsis "al pie de la letra", aplicando una interpretación literal, como lo hace con todo el libro de Apocalipsis, a no ser que el contexto instruya de otra manera. Tuvimos un ejemplo de esto en el capítulo 19, donde dice que cuando el Señor venga, lo hará con una espada que saldrá de Su boca. Creemos que las Sagradas Escrituras presentan claramente, que se hace referencia a la Palabra de Dios, la cual es "como una espada". Es una cita del apóstol Pablo, que escribió en Efesio 6, versículo 17, que debemos tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Es necesario tener una razón bíblica para cualquier la interpretación.

Ahora, debemos declarar que el enfoque de nuestros estudios bíblicos se puede considerar como pre-milenarista, como también pre-tribulacionista. Entendemos que esto es lo que enseña el apóstol Juan aquí. El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee hace tiempo enfatizó que no puede haber un reino de paz y justicia absoluta de mil años con el Señor Jesucristo como el Gobernante mundial, llamado "Milenio", hasta que Satanás sea quitado de la escena terrenal. No podrá existir en nuestro planeta ese estado ideal, si Satanás continúa en libertad.

En segundo lugar, la "maldición del pecado" debe ser quitada de la Tierra física antes de que pueda establecerse el Milenio. Las profecías anuncian que entonces "el desierto florecerá" como una rosa, algo que no ha ocurrido ni está ocurriendo en la actualidad.

En tercer lugar, la "resurrección de los santos del Antiguo Testamento", tiene que tener lugar al principio de los mil años, después del período de la Tribulación. El profeta Daniel presentó esta cronología claramente en el capítulo 12 de su libro. El Señor Jesucristo no los va a resucitar hasta que concluya el período de la Gran Tribulación. En el capítulo 12 de Daniel, versículos 1 y 2, leemos: "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua."

Ahora, aquí se está hablando de Israel. Así es que tenemos aquí el período de la Gran Tribulación y la resurrección de "los santos del Antiguo Testamento". Veremos más adelante la resurrección de "los santos de la tribulación". En cuarto lugar, "los santos de la tribulación" están incluidos también en la resurrección de "los santos del Antiguo Testamento". Ya llegaremos a ver esto también algo más adelante, porque ellos reinarán con el Señor Jesucristo durante el Milenio.

El Milenio es la prueba final del ser humano bajo condiciones ideales. Ésta es la respuesta a aquellos que afirman que no hay nada malo en el hombre, que las circunstancias y las condiciones son las que le condicionan. Pero el ser humano, hombre y mujer, es un pecador incurable, incorregible. Aun así, al fin del milenio, después de haber disfrutado del gobierno perfecto y justo de Jesucristo, todavía habrá rebelión contra Dios. No nos damos cuenta de nuestra verdadera condición, que somos pecadores, estimado amigo oyente. Si usted y yo pudiéramos vernos a nosotros mismos, como Dios nos ve, no asombraríamos, probablemente no podríamos soportar semejante visión de nosotros mismos. Creemos que, viendo lo que hay a nuestro alrededor, somos bastante buenos, ¿verdad? Pero, Aquel que tiene el poder para escudriñar con Sus ojos santos los profundos abismos de nuestra alma, esos recovecos tan escondidos, sólo Él sabe qué y cómo somos realmente.

El milenio será la prueba final de la Humanidad antes del comienzo del estado divino. El Milenio es la respuesta de Dios a la oración que casi todos conocemos de memoria: "Venga Tu reino", en esa oración ejemplar que Jesucristo enseñó y a la que llamamos "El Padre Nuestro". Cuando esta oración dice: "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra," (Mateo 6:10), este reino al que se refiere el Señor Jesús es aquel que se establecerá en la Tierra, al que se le denomina "el Milenio". Ése es el reino que le fue prometido a David; Dios juró que iba a establecer ese reino. Este reino fue profetizado en los Salmos y en los libros de los profetas. Todos los profetas hablaron de este reino, tanto los profetas mayores, como los menores. En realidad, el reino teocrático establecido sobe esta Tierra, es el tema de todos los profetas del Antiguo Testamento. Bien, veamos ahora lo que nos dice el texto del capítulo 20 de Apocalipsis; vamos a leer los primeros tres versículos:

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

En estos tres primeros versículos se mencionan dos veces la expresión "mil años" y unas seis veces en todo este capítulo 20. Es cierto que "el Milenio" sólo se menciona en este capítulo", pero si Dios lo menciona 6 veces, será que Él le otorga una especial importancia. Aquí la referencia de los mil años está relacionada con Satanás, el diablo, que es arrojado al profundo abismo por ese período de tiempo.

Algunos expositores bíblicos separan este evento del Milenio, es decir, que lo clasifican como la escena final del ya mencionado "Día de la Ira". Este punto de vista le resta impacto a la crasa distinción que habrá en la Tierra cuando Satanás será quitado, atado y recluido. Él estará encarcelado durante el reinado de Jesucristo sobre la Tierra, durante el Milenio, y por lo tanto estará ausente. Esto significará un trascendental cambio para todo el planeta, porque la luz penetrará la Luz del Mundo, Jesucristo. Satanás es el gobernante de este mundo, el príncipe de la potestad del aire, (Efesios 2:2), y su poder e influencia en el mundo va mucho más allá de lo que en general se pueda entender, o creer. Su salida de este mundo ?será atado y echado al abismo- abre el camino al Milenio. Satanás tiene que ser quitado de la escena terrenal, para que produzca el comienzo del reino anunciado proféticamente del Hijo de Dios.

En nuestro tiempo actual, más que nunca grandes personajes hablan sobre la paz, firman tratados y convenios en un intento de traer paz a nuestro planeta la Tierra. Y llegará un personaje carismático, que fascinará a todos los gobiernos y naciones con esa promesa de traer la anhelada paz y la esperada justicia social. Ese personaje será el Anticristo, quien aún contando con el apoyo de todas las naciones, y gobernando como único soberano mundial, no será capaz de lograr una paz estable, duradera, aunque por un corto período de tiempo parecerá tener éxito. El poder de Satanás se reducirá, porque como hemos leído, un ángel sin categoría especial lo reducirá y lo llevará cautivo. Será confinado al abismo, pero notemos que este no es el Lago de fuego y azufre, que será su último destino; esto lo veremos algo más adelante. Después de esos mil años, el reinado del Milenio, Satanás será liberado por un breve tiempo.

Aquí es donde nos encontramos con una pregunta muy válida, y que nos resulta un dilema, ¿por qué es liberado Satanás, al que también se le llama la Serpiente antigua, el Dragón? Después de haber sido reducido, encadenado y arrojado al abismo, ¿por qué le deja Dios en libertad por un breve período de tiempo? Bueno, el Dr. Lewis Sperry Chafer, respondió a esta pregunta lo siguiente: "Si me pudieran explicar por qué Dios le dejó libre en el primer lugar, en la antigüedad, entonces podría responder por qué Dios le dejará libre en el segundo lugar, en el futuro".

¿Por qué le dejó Dios libre? Bueno, Dios tiene un propósito que no nos ha sido revelado, y nuestra mente humana no ha podido comprender muchos de Sus misterios, entre ellos el gran problema del mal. ¿Por qué ha permitido Dios que exista "el mal"? En Su tiempo, en Su momento, Dios nos revelará lo que hoy sólo podemos admitir por fe. Todo lo que Dios nos pide es que andemos por fe, no por nuestro conocimiento, ni nuestra inteligencia, o sentido común. Confiamos en Dios, y le animamos, estimado amigo, amiga oyente a emprender también ese camino de fe y confianza en la sabiduría y la grandeza de Dios Padre, del Creador, el autor y dueño de todo el macro y el micro cosmos.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee contaba esta experiencia personal: "Recuerdo que cuando yo era pequeño, mi padre me llevó en un viaje que hicimos en un carruaje tirado por un caballo. De pronto se desató una fuerte tormenta, y yo tenía mucho miedo. Soplaba el viento, y la tormenta estaba sobre nosotros; hacía frío, llovía, y nos estábamos mojando". Y recuerda el Dr. McGee: "Nunca me olvidaré que mi padre puso su brazo alrededor mío, y me dijo: ?Hijo, puedes confiar en mí?. Y así lo hice. Me acerqué a mi papá, y confié en él. Me sentí abrigado, protegido, y ya no tenía miedo a los relámpagos, ni los truenos. Y conseguimos salir de esa tormenta sin más consecuencias. Ahora, mi padre terrenal se marchó muy pronto. Murió cuando yo tenía sólo 14 años. No he tenido un padre terrenal por mucho tiempo, pero he tenido un Padre Celestial por muchísimos años más. Y así es que, a través de las tormentas de esta vida, y con todos los problemas que se me han presentado, he tenido en Quien confiar". Nos gustaría tener una respuesta muy concreta para explicar la existencia del "Mal", pero no nos ha sido revelado. Y sólo podemos confiar y descansar en nuestro Padre Celestial.

Ahora, leímos que Dios encarcelará a Satanás por mil años. No se podrían cumplir las numerosas profecías acerca del Milenio, el reinado de paz sobre la Tierra, si el enemigo eterno de Dios ronda por el mundo. Continuamos leyendo ahora el versículo 4 de este capítulo 20 de Apocalipsis, nos dice:

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

A los que aquí menciona el apóstol Juan son los santos de la Tribulación, los mártires que sufrieron hasta la muerte, ahora son resucitados. Los "santos de la Tribulación" harán un cambio muy interesante: los tres años y medio de sufrimiento durante la primera etapa de la Tribulación, por resucitar y vivir los mil años del reinado de Jesucristo. Serán creyentes que soportarán todo tipo de aflicciones, privaciones y tormentos, siendo perseguidos por su fe, porque esos tres años y medio será terribles. Continuemos con el versículo 5 de este capítulo 20 de Apocalipsis, nos dice:

5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Fijémonos en esta afirmación: "Esta es la primera resurrección." Juan nos informa que la primera resurrección incluye a la Iglesia. En primer lugar, fue Jesucristo quien fue resucitado. Luego, la Iglesia es resucitada; luego "los santos del Antiguo Testamento"; y entonces "los santos de la tribulación". Todo esto constituye la primera resurrección. Y esa es la resurrección de los salvos, de los creyentes en Jesucristo. La resurrección de los perdidos, los que nunca aceptaron a Jesucristo como Hijo de Dios, y como su Salvador personal, su resurrección tomará lugar por separado. Ya veremos este evento cuando lleguemos a ese pasaje bíblico que estudiaremos algo más adelante.

Muchas personas tienen una idea completamente equivocada con respecto al "fin del mundo". Piensan que Jesucristo vendrá algún día; que todos los muertos resucitarán, y que Cristo colocará a la gente "buena" en un lado, y los "no tan buenos", en otro, y entonces, todos vivirán eternamente y para siempre. Estimado amigo, amiga oyente, Dios tiene un programa, un plan, y Él sigue Su programa, Su plan ya establecido.

Pero la nota de esperanza con la cual vamos a concluir nuestro programa de hoy es que ¡todavía estamos a tiempo para acercarnos a Dios, quien nos espera con los brazos abiertos, como el Padre esperó a su hijo pródigo, para perdonarle, quitarle toda la suciedad que se le había pegado a su cuerpo y alma, para revestirle con un traje de justicia, que implica el perdón total de nuestros pecados y errores! ¿No quiere darle una oportunidad a Dios para convertirle, a usted hoy, ahora, en un hijo suyo? ¿No quiere experimentar la paz de Dios, y la paz con Dios? Jamás podrá ser lo suficientemente bueno, ni hacer lo suficiente, para ganarse el perdón de Dios. Sólo y exclusivamente se puede obtener el perdón y la paz de Dios al aceptar que Jesucristo es Su Hijo quien vino a esta Tierra para abrir Sus brazos en la cruz. Sólo por Su muerte inocente, podemos llegar a ser justificados delante de Dios. Pero, tenemos que tomar esa decisión individualmente, personalmente, para así recibir la salvación y el perdón personal de Dios. Le animamos a simplemente "hablar" con Dios, Él siempre escucha.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Esperamos que usted nos acompañe cuando en nuestro próximo programa continuemos con el estudio de este capítulo 20 de Apocalipsis. Mientras tanto, le sugerimos que usted mismo continúe la lectura de este capítulo, para así familiarizarse con su contenido.

¡Que Dios bendiga Su Palabra y a usted que la ha recibido!

Si usted no está de acuerdo con nosotros, todavía podemos continuar siendo amigos. Y si a usted le gusta estar equivocado, pues es cosa suya y no nuestra. No nos enojemos entonces, ni perdamos tiempo en discusiones. Es suficiente con establecer nuestra posición.

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