Estudio bíblico de 2 Reyes 23:26-25:30

2 Reyes 23:26-25:30

Continuamos nuestro estudio del capítulo 23 del Segundo Libro de Reyes, considerando la muerte de Josías. Y llegamos ahora a una parte triste en la historia de Josías. La gran renovación tuvo lugar al fin de su reinado. Pronto su pueblo entraría en el cautiverio. En los últimos días del reinado de Josías, Dios actuó de una manera poderosa para revelar el hecho de que Él puede producir un gran movimiento de renovación, aun en los días más difíciles y oscuros. Ahora, ¿qué causó el final de esa reforma? Leamos el versículo 29 de este capítulo 23 de 2 Reyes:

"En aquellos días el faraón Necao, rey de Egipto, subió hacia el río Éufrates al encuentro del rey de Asiria. Contra él salió el rey Josías; pero en cuanto aquel lo vio, lo mató en Meguido."

Ahora, el Faraón Necao salió en una expedición para ayudar al rey de Asiria a luchar contra Nabopolasar, rey de Babilonia. Josías y sus fuerzas entraron en esa lucha, lo cual no les correspondía hacer. Y esta acción resultó en un desastre. Ahora, Josías debía haberse quedado en casa. Esta lucha no le concernía a Josías, pero él salió de todos modos, y ¿qué le sucedió? Fue muerto en Meguido. Josías era un gran hombre de Dios, pero aquí actuó de una manera insensata. Entró en una batalla en que no le correspondía entrar, y esto le trajo como consecuencia la muerte. Continuemos ahora, leyendo el versículo 30

"Sus siervos lo pusieron en un carro, lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías, lo ungieron y lo proclamaron rey en lugar de su padre."

Leamos a continuación los versículos 31 al 33, que comienzan a relatar que

Joacaz reinó y fue destronado

"Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna. E hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho. El faraón Necao lo tuvo preso en Ribla, en la provincia de Hamat, para que no reinara en Jerusalén, e impuso al país un tributo de tres mil trescientos kilos de plata y treinta y tres kilos de oro."

Era de esperar que Joacaz siguiera la conducta recta de su padre, pero no fue así. Fue un rey malvado. El hecho es que permaneció en el trono sólo por un espacio de tres meses. A Faraón no le agradó su forma de gobernar; así que le apartó del trono y le condujo al país de Egipto, donde murió. Continuemos, entonces, con los versículos 34 y 37 que nos informan que

Joacim fue nombrado rey

"Entonces el faraón Necao puso como rey a Eliaquim hijo de Josías, en lugar de Josías, su padre, y le cambió el nombre por el de Joacim. A Joacaz lo tomó y se lo llevó a Egipto, donde murió. Pero hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho."

Joacim era otro hijo de Josías y reinó por 11 años, pero también fue un mal rey. Los asuntos del reino iban de mal en peor. Joacaz fue malvado, pero Joacim fue aún peor. Si Joacaz había sido malo, Joacim fue aún peor.

En aquel tiempo, Babilonia, una gran potencia, estaba surgiendo en el oriente, en el río Éufrates. Babilonia estaba desplazando a Asiria. El hecho fue que Babilonia venció a Asiria. Babilonia también vencería a Egipto y se constituiría así en la primera gran potencia mundial, como veremos al estudiar el libro de Daniel. Y es en este momento que debiéramos leer el libro de Jeremías, porque Jeremías fue el gran profeta que vivió durante esta época. Y fue él quien llamó a los habitantes de Judá advirtiéndoles que si no se volvían a Dios, serían llevados cautivos a Babilonia. Pero, las palabras de Jeremías les parecieron increíbles a los habitantes de Judá, porque en aquellos tiempos Nabucodonosor, rey de Babilonia, todavía no era considerado un enemigo formidable. Por otra parte, los falsos profetas le dijeron a la nación que Dios no podría prescindir de ellos y nunca los destruiría como nación. Jerusalén era la ciudad de Dios; su templo santo se encontraba allí y ellos eran Su pueblo elegido. En realidad, Él no necesitaba al templo, que pronto sería destruido. Y el Templo fue destruido. Llegamos así a

2 Reyes 24

El tema general de los capítulos 24 y 25 nos presenta al reino de Judá conducido al cautiverio. Pasando ahora al capítulo 24 de este Segundo Libro de Reyes, tenemos los siguientes eventos: Nabucodonosor rey de Babilonia, atacó a Joacim y Judá fue derrotada. Este fue el juicio de Dios sobre la nación, debido a los pecados de Manasés. Después de la muerte de Joacim, quien había reinado por 11 años, su hijo Joacim, llegó al trono donde permanece por solo 3 meses. Fue también un mal rey. El rey de Babilonia tomó a Jerusalén, la saqueó y se llevó cautivos a todos los nobles, entre los cuales, se encontraban Daniel y los 3 jóvenes hebreos. Nabucodonosor llevó también cautivo al rey Joacim a Babilonia y colocó en su lugar como rey a su tío Matanías, y cambió su nombre a Sedequías. Sedequías, también fue un mal rey y se rebeló contra Nabucodonosor. Comencemos, pues, con este capítulo 24, leyendo el primer versículo, en al cual, vemos que

Nabucodonosor vino contra Judá

"En su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió en campaña, y Joacim se convirtió en su siervo por tres años, pero luego volvió a rebelarse contra él."

El Faraón de Egipto había puesto en el trono a Joacim, pero perdió todas sus posesiones asiáticas ante Nabucodonosor de Babilonia. Ahora cuando Nabucodonosor vino contra Judá, Joacim se sometió por tres años y después se rebeló contra él. Leamos los versículos 2 y 3:

"El Señor envió contra Joacim fuerzas de caldeos, de sirios, de moabitas y de amonitas. Las envió contra Judá para que la destruyeran, conforme a la palabra que el Señor había anunciado por medio de sus siervos, los profetas. Ciertamente vino esto contra Judá por mandato del Señor, para apartarla de su presencia, por todos los pecados cometidos por Manasés"

Ya dijimos que Manasés había sido un malvado. Si la gloria del Señor no se apartó del templo durante su reinado, nada peor que ocurriera después pudo haber causado que se apartara. Debido a que los hijos de Israel no se apartaron de los pecados de Manasés, tendrían que ser llevados al cautiverio. Dice el versículo 4:

"por todos los pecados cometidos por Manasés y también por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente. Por tanto, el Señor no quiso perdonar."

Aunque es cierto que Dios perdona todo pecado, el pecador tiene que venir a Él arrepentido. Estimado oyente, Él es el único en el mundo que puede perdonar su pecado. Él murió por usted y pagó la pena, el castigo por sus pecados. ¿Quién más podría perdonar sus pecados? Sólo Él es el camino, la verdad y la vida. Leamos los versículos 5 hasta el 7 de este capítulo 24 del Segundo Libro de Reyes, donde vemos que

Joacim murió y le sucedió Joaquín en el trono

"Los demás hechos de Joacim, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Joacim durmió con sus padres y en su lugar reinó Joaquín, su hijo. El rey de Egipto nunca más salió de su tierra, porque el rey de Babilonia se apoderó de todo lo que era suyo desde el río de Egipto hasta el río Éufrates."

Estos son los límites exactos de la tierra que Dios había concedido a Abraham. Pero aquí vemos que Babilonia controlaba toda esa zona, en vez de Israel. Continuemos leyendo los versículos 8 y 9:

"Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar y reinó en Jerusalén tres meses. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatán, de Jerusalén. E hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todas las cosas que había hecho su padre."

Bueno, el motivo por el cual perdieron esa tierra fue porque Israel había continuado en su pecado y rebelión contra Dios. Recordemos que Dios les había otorgado la posesión de la tierra con una condición, que era la obediencia de ellos. Aunque la tierra fuera de ellos por un pacto incondicional, la ocupación era condicional y fracasaron en cumplir dicha condición. Avancemos algo más, leyendo los versículos 10 hasta el 12, que inician el relato en que

Joaquín fue llevado cautivo (primera deportación)

"En aquel tiempo subieron contra Jerusalén los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada. Llegó también a la ciudad Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando sus siervos la tenían sitiada. Entonces Joaquín, rey de Judá, junto con su madre, sus siervos, sus príncipes y sus oficiales, se rindió al rey de Babilonia. En el octavo año de su reinado, el rey de Babilonia lo tomó prisionero."

El rey y todos los nobles fueron entonces llevados en el primer grupo que fue al cautiverio. Esto ocurrió alrededor del año 605 A.C. Sigamos adelante, leyendo los versículos 13 al 15:

"Después sacó de allí todos los tesoros de la casa del Señor y los de la casa real. Tal como lo había dicho el Señor, rompió en pedazos todos los utensilios de oro que había hecho Salomón, rey de Israel, en la casa del Señor. Se llevó cautiva a toda Jerusalén, a todos los príncipes y a todos los hombres valientes, en número de diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto la gente pobre del país. Asimismo se llevó cautivos de Jerusalén a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra."

Como usted ve, estimado oyente, esta es una historia triste y sórdida. Leamos ahora los versículos 17 al 19, en los que vemos que

Sedequías fue hecho rey por Nabucodonosor

"Luego el rey de Babilonia puso como rey en lugar de Joaquín a Matanías, su tío, y le cambió el nombre por el de Sedequías. Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar y reinó en Jerusalén once años. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna. Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que había hecho Joacim."

Sedequías era tío de Joaquín. Ahora, él no mejoró la línea de los reyes de ninguna manera. Era de esperar que el cautiverio le hiciera volverse sensato, pero, no fue así. Las dificultades hacen una de estas dos cosas por el individuo: O le enternecen; o le endurecen. O le acercan a Dios, o le alejan de Él. Nunca le es posible a uno ser el mismo, después de experimentar la aflicción y el sufrimiento. El mismo sol que derrite la cera, endurece la arcilla. Leamos ahora, el versículo 20 de este capítulo 24 del Segundo Libro de Reyes:

"Vino, pues, la ira del Señor contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia. Después Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia."

Una vez más, los falsos profetas dijeron: "Mirad, Dios está con nosotros". Pero Dios no estaba con Israel en este tiempo, porque Israel no estaba con Dios. Estimado oyente, debemos tener sumo cuidado con la presunción y la osadía cuando afirmamos que algo que hacemos es la Voluntad de Dios, y que Él no nos ha revelado esa Voluntad. Y siguen adelante haciendo lo que ellos mismos quieren hacer. Y luego, resulta que fracasan, y que no era la voluntad de Dios. Recordemos que los falsos profetas en Israel afirmaron que Dios estaba con ellos. Y resulta que Dios no tenía nada que ver con ellos. En vez de asegurar que Dios está de nuestro lado, debiéramos asegurarnos de que nosotros estamos de Su lado.

Este era el problema del pueblo de Judá. Ellos estaban lejos de Dios, y sin embargo pensaron que por ser el pueblo de Dios, Él les protegería. Y llegamos así al último capítulo de este Segundo Libro de Reyes

2 Reyes 25

En este capítulo tenemos la deportación final de Judá. Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino 3 veces hasta Jerusalén. Deportó la realeza, los militares y los trabajadores especializados. Pero no destruyó la ciudad hasta que llegó a ella por tercera vez. Le sacaron los ojos a Sedequías después que él vio degollar a sus propios hijos. También Nabucodonosor quemó el Templo y transportó todo lo que tenía valor a Babilonia, incluyendo todos los utensilios del Templo. Jerusalén fue entonces totalmente destruida. Nabucodonosor puso por gobernador a Gedalías, quien llegó a ser el súbdito servil del rey Nabucodonosor. Y antes de mucho, fue muerto y los que quedaban aun huyeron a Egipto. También en este capítulo, Joaquín fue liberado de la cárcel en Babilonia y allí recibió un puesto de prominencia. Hemos visto que Nabucodonosor había nombrado a Sedequías como rey de Judá, pero después de unos pocos años, Sedequías se rebeló y ahora veremos que Nabucodonosor vino por última vez y terminó definitivamente con el reino de Judá. Leamos los primeros 2 versículos de este capítulo 25 del Segundo Libro de Reyes, donde comienza el relato de

La caída de Jerusalén

"Aconteció en el noveno año de su reinado, el día diez del mes décimo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén, la sitió y levantó torres alrededor de ella. La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías."

La exactitud de la fecha indica la gran importancia de este sitio, que fue el principio del fin para Jerusalén. Dice el versículo 3:

"A los nueve días del cuarto mes arreció el hambre en la ciudad y, cuando el pueblo de la tierra no tenía ya nada que comer"

La intensidad del sufrimiento de la población está descrito en el libro de Lamentaciones. Continuemos leyendo los versículos 4 al 6:

"entonces abrieron una brecha en el muro de la ciudad. Aunque los caldeos la tenían rodeada, todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey. El rey se fue por el camino del Arabá, pero el ejército de los caldeos lo siguió y lo apresó en las llanuras de Jericó, tras haber dispersado todo su ejército. Preso, pues, el rey, lo llevaron a Ribla ante el rey de Babilonia, y dictaron sentencia contra él."

Aquí vemos que el enemigo irrumpió en la ciudad, y entonces el rey y sus tropas trataron de escapar. Pero fueron capturados. El profeta Jeremías había predicho la caída de Jerusalén y fue considerado un traidor porque le dijo la verdad al pueblo. Dice el versículo 7:

"Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya y a él le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas y lo llevaron a Babilonia."

Este hombre fue engañado por los profetas falsos, pero no escucharía al profeta de Dios. Entonces fue llevado al cautiverio, pero ciego. Leamos a continuación el versículo 9, que nos relata

El incendio de Jerusalén

"Incendió la casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; también prendió fuego a todas las casas de los príncipes."

Debido a la rebelión de Jerusalén, Nabucodonosor quemó y arrasó la ciudad de tal manera que cuando el profeta Nehemías entró en la ciudad setenta años después de la cautividad y vio ese lugar, le pareció casi imposible de reconstruir. Pero, reanimó al pueblo reconociendo que el problema más importante que tenía que vencer era el desánimo. Los ejércitos de Nabucodonosor, pues, devastaron la ciudad. Los falsos profetas habían insistido en que Dios no dejaría que el pueblo fuera llevado cautivo, ni que la ciudad fuese destruida.

Continuemos ahora, leyendo los versículos 10 hasta el 12:

"Todo el ejército de los caldeos que acompañaba al capitán de la guardia derribó los muros que rodeaban a Jerusalén. Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó cautivos a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y a los que habían quedado de la gente común. Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó algunos de los pobres de la tierra para que labraran las viñas y la tierra."

Aquí vemos que dejaron a los que no tenían para ellos ningún valor. También quisieron que la tierra continuase produciendo, para poder exigirles un tributo. Continuemos leyendo los versículos 13 y 14:

"Los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa del Señor, las columnas y la enorme pila de bronce para el agua que estaba en la casa del Señor, y se llevaron el bronce a Babilonia. También los caldeos se llevaron los ceniceros, las palas, las tenazas, los cucharones y todos los utensilios de bronce para el culto"

El ejército de Nabucodonosor, prácticamente vació el Templo antes de destruirlo con fuego. Toda la riqueza que encontraron, se la llevaron a Babilonia. Y cuando lleguemos al Libro de Daniel, tendremos ocasión de encontrarnos con que esos utensilios del templo se guardaron y fueron sacados cuando el rey Belsasar celebró su gran banquete. Aquí vemos que Jerusalén fue saqueada, quemada y convertida en un montón de escombros.

Jerusalén ha sido destruida unas veintisiete veces. Y cada vez la ciudad ha sido reedificada sobre las ruinas anteriores. El cerro sobre el que está la Jerusalén de hoy, es una ciudad que en gran parte ha sido construida sobre las ruinas de las ciudades pasadas. Pasando entonces al versículo 24, veamos que

Gedalías fue nombrado gobernador

"Gedalías les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: No temáis de servir a los caldeos; habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia y os irá bien."

Fue nombrado para gobernar al pueblo que fue dejado en la tierra. Ellos debían haber escuchado al profeta Jeremías, que les rogó que se establecieran allí y aceptasen esta forma de gobierno. En cambio, asesinaron al gobernador Gedalías. Y dicen los versículos 25 y 26:

"Pero en el mes séptimo llegó Ismael hijo de Netanías hijo de Elisama, de la estirpe real, acompañado de diez hombres, hirieron y mataron a Gedalías, así como a los de Judá y a los caldeos que estaban con él en Mizpa. Entonces se levantó todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el mayor, con los capitanes del ejército, y se fueron a Egipto por temor a los caldeos."

Un grupo numeroso huyó a Egipto, convirtiéndose allí en colonos. Por cierto, Jeremías se fue con este grupo, aunque no de buena gana, pues fue obligado. Finalmente leamos los versículos 27 al 30, donde vemos que

Joaquín fue liberado

"Aconteció en el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veintisiete días del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, liberó a Joaquín, rey de Judá, sacándolo de la cárcel. Le habló con benevolencia y puso su trono más alto que los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia. Le cambió los vestidos de prisionero y Joaquín comió siempre delante de él, todos los días de su vida. Diariamente le fue dado su sustento de parte del rey, día tras día, todos los días de su vida."

Evil-merodac promulgó una amnistía al llegar al trono de Babilonia. Aunque había otros reyes capturados en su corte, a Joaquín le fue dada una posición de honor entre ellos. Resulta interesante que el período de los reyes concluya con la bondad con que fue tratado este último descendiente del rey David, que había envejecido en una prisión de Babilonia.

Y así, estimado oyente, concluimos nuestro estudio de este capítulo 25, y con él, concluye también nuestro estudio del Segundo Libro de los Reyes. Dios mediante, en nuestro próximo programa, dejaremos el Antiguo Testamento y nos dirigiremos al Nuevo Testamento para comenzar nuestro estudio de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. El libro termina con la ejecución del juicio justo de Dios, después de dar a Su pueblo las mayores oportunidades de arrepentirse y rectificar. Y como Él, antes de que llegue el momento de ser juez, ha de ser un Dios que salva, dice: (2 Corintios 6:2) "He aquí, ahora es el tiempo propicio: he aquí, ahora es el día de salvación."

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