Estudio bíblico de Daniel Introducción

Daniel - Introducción - 1:1

En el día de hoy, amigo oyente, llegamos a nuestro estudio al libro del profeta Daniel, que es uno de los libros más emocionantes de la Biblia. Por supuesto, se trata de un libro de profecía. Y ya que la profecía ocupa una buena parte de la Biblia, quisiéramos decir algo sobre ella, antes de considerar específicamente el libro de Daniel. Una cuarta parte de los libros de la Biblia son de naturaleza profética; la temática y la exposición de los libros son escatológicas, es decir, que tratan sobre profecía. Una quinta parte del contenido de las Escrituras fue predictiva en el momento de ser escrita. Una gran parte de esta ya ha sido cumplida. Por lo tanto, la profecía de la Biblia puede ser dividida en dos partes: la profecía cumplida y la profecía que no ha sido aún cumplida. En el libro de Daniel encontraremos mucha profecía que ya se ha cumplido.

Hay ciertos grandes temas de profecía, y todos ellos son como grandes aviones que se acercan al aeropuerto, provenientes de todas las partes del mundo. Uno puede leer en el libro de Apocalipsis y ver allí estos grandes temas que llegan a su cumplimiento final. El Señor Jesucristo es el tema principal de la profecía. Otros temas incluyen a Israel, las naciones no judías, el mal, Satanás, el hombre de pecado, el período de la Gran Tribulación, cómo terminará la edad presente. La Iglesia es también un tema de la profecía; sin embargo la Iglesia no se encuentra mencionada en el Antiguo Testamento, y por tanto, no habrá ninguna referencia a ella en el libro de Daniel. Después, tenemos los temas del reino, el milenio, y la eternidad futura. Éstos son los grandes temas de la profecía.

No creemos que alguien pueda tener una perspectiva completa de la Biblia o ser un estudiante completo y equilibrado de la Biblia sin un conocimiento de escatología o profecía. Y el descuido del estudio de la profecía ha producido algunos resultados perjudiciales que creemos son evidentes en la actualidad. Muchos de los cultos se han desviado en ciertas áreas proféticas. Esto se debe principalmente a que la enseñanza de la profecía ha sido descuidada por las grandes denominaciones. El Dr. Charles Hodge, un gran teólogo de la Universidad de Princeton, hizo la siguiente declaración, y citamos sus palabras: "El tema de la profecía no puede discutirse adecuadamente sin realizar un estudio de todas las enseñanzas proféticas de las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento. Esta tarea no puede ser llevada a cabo satisfactoriamente por nadie que no haya convertido el estudio de las profecías en su especialidad. El autor, (es decir, el Dr. Hodge) sabiendo que él no tiene tales calificaciones para esta tarea, se limitó a sí mismo, en gran medida al estudio histórico de los diferentes esquemas de interpretación de las Escrituras proféticamente". Ésta fue seguramente fue una admisión sorprendente y triste por parte del Dr. Hodge. Como resultado, en muchas de las denominaciones del presente, uno encuentra que hay hombres que no están bien preparados para hablar sobre profecía así que lo rechazan y lo dejan de lado como si fuera un tema sin importancia. Y aquellos que sí se han implicado en la profecía con frecuencia producen conclusiones que son sensacionales o revelan fanatismo. El libro de Daniel, especialmente, ha sido el tema de muchos escritores de profecía sensacionalistas.

El libro de Daniel es muy importante y por lo tanto ha sido objeto de los ataques especiales de Satanás, de la misma manera que el libro de Isaías. Isaías ha sido llamado el príncipe de los profetas, y nos agradaría decir que Daniel, entonces, es el rey de los profetas. Ambas profecías son muy importantes en las Sagradas Escrituras y han sido atacadas especialmente por los no creyentes.

El libro de Daniel ha sido, por años, el campo de batalla entre los eruditos conservadores y críticos, y mucha de la controversia ha tenido que ver con la fijación de la fecha de la escritura del libro. Porfirio, un hereje del tercer siglo, declaró que el libro de Daniel era una falsificación escrita durante el tiempo de Antíoco Epífanes y de los Macabeos, alrededor del año 170 A.C., casi 400 años después de haber vivido Daniel. Bueno, los críticos alemanes aprovecharon y junto con el Dr. Driver han desarrollado esta clase de crítica. Estos críticos, así como también los no creyentes de nuestros días, asumen la premisa de que lo sobrenatural no existe. Considerando que la presciencia es sobrenatural, por lo tanto, no puede haber predicciones ni profecías.

Pero lo interesante es que la Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento, fue traducida antes del período de Antíoco Epífanes, y contiene el libro de Daniel. Ésa es la razón por la cual los eruditos críticos han ignorado un testimonio similar muy claro de los manuscritos del Mar Muerto. Los rollos del Mar Muerto confirman el hecho de que hubo un solo autor del libro de Isaías, Los críticos han querido argumentar que había dos o tres Isaías, que escribieron dicho libro. Los manuscritos del Mar Muerto están muy vivos en al ambiente intelectual, y refutan la crítica en ese punto.

Es interesante notar cómo esas cuestiones que surgen con respecto a la Biblia, tienen su respuesta con el transcurso del tiempo. El hereje y el crítico siempre actúan en una área de la Biblia donde en el presente nosotros no tenemos un conocimiento completo. Así que todos pueden especular y usted puede especular de la forma que quiera. Y generalmente la especulación toma el camino equivocado. Sin embargo, con el tiempo, la Palabra de Dios prueba su exactitud.

El historiador Flavio Josefo (en su libro "Antigüedades de los judíos") también registró un incidente ocurrido durante la época de Alejandro Magno, que apoyó el origen temprano del libro de Daniel. Cuando la invasión de Alejandro alcanzó el cercano Oriente, el sumo sacerdote Jaddua, se dirigió a su encuentro y le mostró una copia del libro de Daniel, en el cual Alejandro fue claramente mencionado. Alejandro quedó tan impresionado que, en vez de destruir Jerusalén, entró en la ciudad en paz y adoró en el templo.

Estos argumentos claramente contradicen a los críticos; sin embargo, algunos, ciegamente, los ignoran. No está dentro de los alcances de este breve comentario entrar en argumentos inútiles y polemizar sobre asuntos que ya se han solucionado. Debemos decirle que aceptamos los descubrimientos de los eruditos conservadores, de que Daniel no fue un engañador, y que este libro no fue una falsificación. Pensamos que las declaraciones que hizo Pusic vienen muy bien aquí, él dijo: "El resto de lo que se ha dicho es mayormente una suposición insolente contra las Escrituras, basada en la incredulidad". Y fue Isaac Newton quien dijo: "El rechazar a Daniel equivale a rechazar la religión cristiana".

Además, nuestro Señor Jesucristo llamó a los fariseos, hipócritas; pero Él llamó a Daniel, "el profeta". (Mateo 24:15; Marcos 13:14). Francamente hablando, estamos de acuerdo con el Señor Jesús que, por cierto, nunca revocó Sus declaraciones. La aprobación del Señor Jesucristo es válida y suficiente para cada creyente, haya o no examinado los argumentos de los críticos, y satisface al cristiano sincero sin tener que estudiar las respuesta de los eruditos conservadores.

Sabemos más de Daniel como hombre que sobre cualquier otro profeta. Él ofreció un relato personal de su vida desde el tiempo en que fue llevado cautivo a Babilonia en el tercer año del rey Joacim, alrededor del año 606 A.C., hasta el primer año del rey Ciro, alrededor de 536 A.C. La vida y el ministerio de Daniel llenaron la totalidad de los setenta años de la cautividad. Al comienzo del libro, era un joven adolescente, y al final, un anciano de unos 80 años o más.

Aquí tenemos la evaluación de Dios de este hombre, Daniel, en 10:11, "Daniel, varón muy amado". Yo no quisiera ser uno de esos críticos que ha llamado al libro de Daniel una falsificación. Algún día me voy a encontrar cara a cara con Daniel en el cielo, y allí descubriré que él tiene una reputación muy buena, la de un hombre "muy amado."

Hay tres palabras que caracterizan la vida de Daniel: propósito, oración y profecía.

1. En primer lugar, Daniel era un hombre de propósito (Daniel 1:8, 6:10) Cuando el rey decretó que todos tenían que comer los mismos alimentos, Daniel y sus amigos decidieron que ellos iban a obedecer la ley de Moisés, y así lo hicieron. Por ello decimos que era un hombre de propósito, y podemos comprobarlo a través de todo su libro. Aquí había un hombre que se mantuvo firme, y tuvo el valor, la fuerza interior, de pronunciar la Palabra de Dios.

Que Dios tenga misericordia de los hombres que dicen ser Sus mensajeros a este mundo, pero que no tienen el valor de declarar la Palabra de Dios. Y damos gracias a Dios porque hay muchos que están proclamando la Palabra de Dios en nuestro tiempo, incluyendo la profecía. En nuestro tiempo, el estudio adecuado de la profecía no nos conducirá al sensacionalismo ni al fanatismo, sino que nos guiará a una vida de santidad y temor de Dios. Juan dijo en su primera carta 3:3, "Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro". Estimado oyente, el estudio de la profecía purificará nuestras vidas.

2. Daniel no era solamente un hombre de propósito, sino que también era un hombre de oración (Daniel 2:17-23, 6:10, 9:3-19, y 10). Hay varios incidentes registrados en este libro sobre la vida de oración de Daniel. Por cierto, fue la oración la que hizo que Daniel fuera a parar al foso de los leones. ¿Qué le parece este caso, estimado oyente, como ejemplo de una oración contestada? Bien, debemos decir que Dios milagrosamente lo salvó de los leones. Así que, recordemos, que Daniel fue un hombre de oración.

3. Daniel fue un hombre de profecía. El libro de Daniel, como veremos, se divide en dos partes iguales: la primera parte es histórica y la segunda parte es profecía. Daniel nos dio el esquema de profecía en el cual encaja toda la profecía. La imagen del sueño de Nabucodonosor (Daniel 2) y las bestias (Daniel 2) constituyen la columna vertebral de la profecía; las Setenta Semanas (Daniel 9) son como las costillas, que encajan en su debido lugar.

El versículo clave del libro de Daniel se encuentra en 2:44 y dice: "44En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre".

El Dr.Campbell Morgan sugirió el siguiente tema para el libro de Daniel: "El continuo gobierno de Dios en el gobierno del mundo". Éste es el libro de la soberanía universal de Dios. La profecía está aquí entretejida con la historia para mostrar que Dios está anulando la idolatría, la blasfemia, la obstinación, y la intolerancia de las naciones.

Más específicamente, Daniel 12:4 une "los tiempos de las naciones no judías" (Lucas 21:24) y "el tiempo del fin" (ver también Daniel 8:17, 11:35, 40) para la nación de Israel en el período de la Gran Tribulación. Esta crisis que vendrá resultará en el establecimiento por parte de Cristo del reino milenario. Dice Daniel 12:4, "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará".

El libro de Daniel trata los asuntos políticos aparte de los asuntos eclesiásticos, proporcionando el resultado final de los eventos y las cuestiones que actúan en el mundo actual. Responde a la pregunta: ¿Quién gobernará el mundo? y no ¿cómo se convertirá el mundo?

El libro de Daniel es la clave para la comprensión de otras partes de la Biblia. Nuestro Señor, en el discurso del Monte de los Olivos, solo citó del libro de Daniel. El libro de Apocalipsis es mayormente un enigma sin el libro de Daniel. La revelación de Pablo sobre "el hombre de pecado" (2 Tesalonicenses 2:3) necesita el relato de Daniel para su ampliación y clarificación.

Ahora, dijimos hace un momento que uno puede dividir este libro en dos partes iguales. La primera parte la llamamos, "la noche histórica con la luz profética" (capítulos 1 al 6) y la última, "la luz profética en la noche histórica" (capítulos 7 al 12).

En la primera sección, La noche histórica con la luz profética, en el capítulo 1 tenemos la decadencia de Judá y la caída de Jerusalén. Daniel fue llevado cautivo a Babilonia y decidió permanecer fiel a Dios. Luego, en el capítulo 2 tenemos el sueño de Nabucodonosor sobre la imagen de varios metales, y la interpretación de Daniel sobre los cuatro reinos de los tiempos de las naciones. En el capítulo 3 tenemos el decreto de Nabucodonosor, de imponer una idolatría universal; tres hebreos fueron arrojados a un horno de fuego por negarse a inclinarse a la imagen de oro. Y luego, en el capítulo 4 tenemos el sueño de Nabucodonosor, de un gran árbol que fue derribado. Esto se cumplió en el período de locura del rey. Y luego, en el capítulo 5 Daniel predijo la caída de Babilonia al leer la escritura en la pared en la fiesta del rey Belsasar. En el capítulo 6 tenemos que Daniel fue arrojado en el foso de los leones por un decreto de Darío el Medio, para imponer la adoración hacia sí mismo.

Éste es, pues, el bosquejo de la primera parte del libro. Y así llegamos al:

Daniel 1

En los primeros cinco versículos tenemos la decadencia y la caída de Jerusalén, así como la batalla de Nabucodonosor. En los versículos 6 al 14, tenemos la decisión de Daniel, uno de los cautivos, de ser fiel a Dios. Y en los versículos 15 al 21 veremos el placer de Nabucodonosor ante el desarrollo de Daniel y sus tres amigos. Veamos la caída y la decadencia previa de Jerusalén en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Leamos entonces el versículo 1 de este primer capítulo, donde se comienza a hablar sobre:

La decadencia de Judá y la caída de Jerusalén

"En el tercer año del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén, y la sitió."

Ahora, Joacim había sido puesto en el trono de Judá por Faraón Necao, para reemplazar a su hermano Joacaz. Estos dos hombres malvados eran hijos de Josías, el rey piadoso que había impulsado la última renovación espiritual de Judá (2 Reyes 23:31-37). El verdadero nombre de Joacim era Eliaquim, y fue durante su reinado que Nabucodonosor vino por primera vez contra Jerusalén. Eso ocurrió alrededor del año 606 A.C., y él se apoderó de la ciudad en el año 604 A.C. La ciudad, sin embargo, no fue destruida, pero el primer grupo de cautivos fue llevado a Babilonia. Entre estos se encontraba Daniel y sus tres amigos, y miles de otras personas.

Cuando murió Joacim, su hijo Joaquín ocupó el trono; éste se rebeló contra Nabucodonosor, quien en el año 598 sitió a Jerusalén nuevamente. Y esta vez tampoco fue destruida Jerusalén, pero el rey y su madre y todos los utensilios de la casa del Señor fueron llevados a Babilonia, y en esta ocasión junto con una cantidad mayor de prisioneros. Evidentemente, entre los que formaban este último grupo estaba Ezequiel (ver 2 Reyes 24:6-16).

Ahora, Sedequías, el tío de Joaquín, quien fue hecho rey posteriormente, también se rebeló contra Nabucodonosor, y esta vez Nabucodonosor vino contra la ciudad, destruyó el templo e incendió a Jerusalén. Los hijos de Sedequías fueron asesinados en su presencia, y a él se le arrancaron los ojos (2 Reyes 25:7). Él fue conducido al cautiverio junto con la deportación final, alrededor del año 588 o 587 A.C. Y todo esto, por cierto, ocurrió en cumplimiento de la profecía de Jeremías en su libro, capítulo 25, versículos 8 al 13. Tanto Jeremías como Ezequiel habían comunicado al pueblo que los profetas falsos estaban equivocados y que Jerusalén sería destruida. Y sucedió que estos dos profetas estaban en lo cierto.

Bien, vamos a dejar este estudio aquí por hoy, amigo oyente, y lo continuaremos, Dios mediante, en nuestro próximo programa. Confiamos en que usted nos acompañe en nuestro estudio de este interesante libro de Daniel y le sugerimos que lea el resto de este primer capítulo, para estar más familiarizado con su contenido.

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